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Amat recoge en su nueva obra los periodos clave de la industria del calzado | Jesús Cruces.

José María Amat Amer ha dedicado casi tres años para describir algunas fábricas coincidentes con cada periodo y se ha basado en trabajos parciales que ha realizado durante años, los cuales recoge en su libro Industria del Calzado Eldense: Tres momentos clave.

Siempre destaca que Elda desempeñó una labor muy importante en la industria del calzado en el ámbito nacional.

Desde nuestra ciudad se alumbraron la totalidad de las instituciones y asociaciones relacionadas con el calzado. En los primeros años del siglo XX ya se crearon asociaciones de empresarios zapateros; la SICEP en plena Guerra Civil; Elda Exportadora en los años 50; la FICIA; CEPEX; Inescop; FICE y un magnífico Museo del Calzado que destaca en el panorama internacional. 

¿Antes era más fácil que los empresarios se unieran?

En momentos de crecimiento y abundancia estaba todo por hacer y aunque el carácter del empresario eldense ha sido siempre muy individualista, hay que reconocer que hubo un tiempo en que las asociaciones de empresarios tenían mayor peso y se sucedían actividades como: charlas, cursos de formación e incluso había ciertos enfrentamientos por conseguir mayor protagonismo. Actualmente la formación de empresarios corre a cargo de centros especializados y muchos de los empresarios ya gozan de una preparación universitaria de la que antes carecían. 

¿Qué circunstancias se dieron en Elda para que tuviera ese empuje tan firme hacia la consolidación de una industria que prácticamente era nueva?

Todo empezó casi por casualidad, Elda se quedó sin huerta y los eldenses de mediados del siglo XIX tuvieron que ingeniárselas para subsistir; más adelante las crecientes ventas en mercadillos y ciudades próximas fomentaría la aparición de industrias en cada rincón de la ciudad. 

La firme voluntad de salir de una situación en la que la saturación del mercado interior no hacía crecer el propio sector fue un acicate necesario. Todos nos necesitamos para todo y Elda tuvo sus oportunidades que la hicieron avanzar en los mercados internacionales. Los empresarios se unieron y todo fue más sencillo.

¿Eran las personas de otra "pasta" antes?

No creo. Eran eldenses que desde el primer momento pusieron empeño y fueron tiempos en que se trabajó por dar respuesta a unas necesidades, eso sí, con mucho coraje. Ahora son otros tiempos y otras circunstancias. Estoy convencido que los industriales actuales, con mayor formación que entonces, habrían alcanzado mucho antes cualquier objetivo.

En el libro habla de industrias muy importantes que han desaparecido en gran parte. ¿Cuál cree que es la clave para mantenerse?

Ese es un problema de nuestro sector, apenas hay fábricas que superen una generación. Hay que tener en cuenta que estamos inmersos en una actividad que está a merced del capricho de la moda. Siempre existe el riesgo de acertar en los diseños dos veces al año. La industria del calzado es sumamente compleja, aunque los que trabajan en ella no sientan en muchos casos esa complejidad. 

¿Qué debemos agradecerles a nuestros predecesores que han trabajado en la industria del calzado?

Alguna de las cosas ya las he nombrado, pero si tuviera que destacar una sobre todas ellas, sin duda sería la excelente calidad a la que se ha llevado el calzado en la actualidad. Desde el punto de vista empresarial, la búsqueda de una marca que consolide el producto; y desde el de los trabajadores, la extraordinaria cualificación que ha hecho que esos hombres y mujeres sean considerados los mejores en el sector zapatero nacional. 

Elda está perdiendo peso en el ámbito nacional e internacional como ciudad productora del mejor zapato de mujer a favor de Elche. ¿Sigue defendiendo la creación de un evento como una feria local?

Es evidente y normal. No podemos luchar por mantener nuestra hegemonía ante los gigantes, pero lo cierto es que todavía a fecha de hoy Elda cuenta con un prestigio que otras ciudades aún no han igualado, pero que con el tiempo llegarán a conseguir. Opino que una forma de promocionar lo nuestro debe ser desde aquí, mostrando lo que hacemos, como lo hacemos y manteniendo y potenciando nuestro prestigio como zapateros de gama alta, por encima de cualquiera otra consideración.

La formación es una asignatura pendiente y son pocos los jóvenes que estudian el módulo de calzado, ¿por qué se da este hecho?

Creo que el mercado laboral debiera primar a los trabajadores con formación, ya que los planes de estudios de formación profesional son necesarios más que nunca, pero mientras exista un mercado dispuesto a admitir a jóvenes trabajadores para formarlos solamente en la empresa, nuestra juventud apuesta por la vía más rápida.

¿Cree que  la Administración local o autonómica podría potenciar nuestra industria?

Ha habido muchas veces una colaboración entre las administraciones y la empresa. Ahí estuvo "Elda Prestigio", pero creo que hoy es más necesaria y urgente que nunca. Las asociaciones del sector no pueden discriminar a Elda de sus políticas sectoriales, pero la Administración local si puede con la colaboración de esa asociaciones, y eso es lo que planteo porque de otra forma es muy difícil crecer. 

¿Cree que se deberían de cuidar las grandes firmas que producen en Elda, como Stuart Weitzman?

Elda y Petrer no han sacado el verdadero partido que supone que un diseñador de la fama de Stuart fabrique sus zapatos en nuestras dos poblaciones. Como también consideró que habría que hacer un mayor esfuerzo para que el ejemplo de ese diseñador americano cundiese en muchos otros firmas de fama internacional y que realizan sus zapatos en diferentes lugares del mundo. Si algunas de esas marcas fabricasen parte de sus zapatos aquí, en Elda se podría acabar con el desempleo.

¿Cuál es su sueño respecto a Elda?

Tengo muchos sueños para Elda, pero para transformarlos en realidades hay que ser pragmático y no soñar en cosas irrealizables o metas inalcanzables. Elda será siempre una ciudad importante si su industria sigue siendo importante. Para conseguir a corto plazo mejorar el tejido industrial debemos empeñarnos seriamente en ofrecer lo que hacemos con mayor fuerza. Lo que no hagamos los eldenses nadie lo va a hacer por  nosotros. Ese es mi sueño.

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