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Tras la cremá varios jóvenes saltaron la hoguera | Jesús Cruces.

Petrer celebró anoche una bonita tradición a la luz de la luna llena, la cremá de la "Foguera de Sant Antoni" en honor a San Antonio de Padua, que se celebra el próximo 13 de junio. Se trata de una noche especial en la que mayores y niños se reúnen en la plaza de San Bonifacio para encender una gran hoguera en vísperas de la celebración de la onomástica del Santo para quemar lo malo y dejar hueco a lo bueno, tanto material como emocionalmente. Esta es una costumbre que se ha heredado de padres a hijos y que podría remontarse al siglo XVIII con la repoblación de la villa desde localidades vecinas.

Esta es una bonita tradición que une a los vecinos y está muy arraigada en Petrer, aunque no se sabe exactamente cuándo comenzó. Una hipótesis, según relata Vicent Navarro "El Dele", es que arrancó tras la expulsión de los moriscos de Petrer en 1609, entonces la villa se quedó casi vacía y al repoblar con españoles de localidades vecinas esta gente trajo su propias costumbres y esta es una de ellas, por lo que se podría venir celebrando desde hace siglos. Pero lo cierto es que no hay ningún documento que lo acredite. 

Los más mayores recuerdan hacer la hoguera desde niños, desde antes de los años 60, y que es un hábito que heredaron de sus padres y abuelos. Antes se celebraba el día 12 por la noche y se encendían casi 30 hogueras en todo Petrer. Constituía una fiesta que no organizaba nadie, sino que era pura tradición que nacía de los vecinos, por lo que durante los días previos, mayores y niños recogían material para quemar y se reunían con familiares y amigos. Las hogueras se hacían previamente con lo que los niños encontraban, desde muebles hasta ramas de pino, y pedían casa por casa todo aquello que ya no servía para poder quemarlo. Y es que el origen de la "Foguera de Sant Antoni" es quemar lo que ya no sirve, y ahora incluye los inevitables palés.


La Collá El Terrós es uno de los organizadores | Jesús Cruces.

Cuando ya solo quedan los rescoldos, como manda la tradición, los más valientes saltan la hoguera para desprenderse de todo lo malo a través del fuego purificador. Así lo detalla Vicent Navarro "El Dele", quien desde hace unos 25 años lee un pequeño pregón que da paso a la cremá,  basado en su historia y en trasmitir la pasión y el cariño por este acto.

Lo cierto es que esta costumbre corrió peligro de desaparecer en la década de los 70, hasta que en 1980 se recuperó en la Plaça de Dalt, donde se realizó durante varios años hasta que en la década de los 90 la Colla El Terrós se hizo cargo de la hoguera y la subió al Castillo, hasta que se bajó a su ubicación actual, la ermita de San Bonifacio. Actualmente este acto lo organiza la Concejalía de Fiestas, la asociación del Barri Antic y la Colla El Terrós. 

Anoche una gran hoguera de más de tres metros de altura ardió a partir de las 23:15 horas en un marco insuperable, bajo la luz de la luna llena, junto a la ermita de San Bonifacio y rodeada de cientos de personas. Los mayores miraban con emoción arder la madera mientras que los niños reían y disfrutaban en la calurosa noche al tiempo que se refrescaban con el agua de los bomberos, que controlaban esta "Foguera de Sant Antoni".  Previamente se realizó un mural en la Plaza de Dalt, una cena de sobaquillo y un pasacalles hasta la plaza de San Bonifacio. Tras la cremá  tuvo lugar un baile.


La cremá se hizo en un marco inmejorable | Jesús Cruces.

La cremá de la "Foguera de Sant Antoni" en imágenes

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