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A menudo se considera el envejecimiento en los perros y gatos como un enfermedad incurable. Cuando nuestras mascotas llegan a cierta edad parece que ya no son tan juguetonas, salen menos de casa porque no quieren pasear y tienen "peor genio". Estos son rasgos que muestran su edad pero también pueden ser síntomas de dolores o malestar que podemos tratar para mejorar su calidad de vida y alargar su tiempo con nosotros, con suplementos vitamínicos o condroprotectores. También podemos cometer el error de dejar de vacunar al perro o gato pensando que ya es muy mayor y que no se va a contagiar de rabia o parvo, sin embargo con esto estamos poniendo en riesgo a la mascota pues su sistema inmunitario está mas debilitado pudiendo desarrollar estas enfermedades infecciosas. 

Lo mismo puede suceder si dejamos de desparasitar a la mascota pensando que ya no sale de casa. Sin embargo, podemos llevar en la suela de los zapatos parásitos que fácilmente puedan infectar al perro y que nos los transmitan al contacto con ellos. 

Cuando nuestro perro entra en la tercera edad, podemos aprovechar la visita al veterinario de vacunación anual para que nos indique qué cuidados especiales tendremos que considerar y de este forma alargar su vida.

Mientras tanto puedes seguir leyendo nuestro artículo en el Blog de PepoyNena