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Hemogramas, bioquímica sanguínea y análisis de orina serán necesarias para llegar a un diagnóstico de la enfermedad. Laboratorio de la Clínica Veterinaria Manjón.

La epilepsia es el problema neurológico más común en pequeños animales. La incidencia en el perro es entre un 0,5 y 5,7% y en el gato del 2 al 3,5% con respecto a los problemas neurológicos en general. 

Tenemos que tener en cuenta que las crisis son un signo clínico y no una enfermedad en sí misma por lo que será importante llegar a las causas que produce estas crisis convulsivas.

Causas: 

Estas causas variarán según la edad de la mascota que se pueden dividir según la edad a la que aparecen las crisis: si son menos de 1 año, entre 1 y 5 años de edad o en animales de más de 5 años. Las diferentes causas pueden ser: 

¿Como podremos saber que a nuestro perro le ha dado o que le va a dar un ataque convulsivo?

El ataque tiene tres fases. 

  1. Una fase que denominamos predictal en la que veremos al animal con miedo, más ansioso de lo normal, nos busca, puede desarrollar agresividad, puede tener hipersalivación e incluso vómitos. Veremos que está como mareado. Los dueños que ya tienen mascotas diagnosticados de epilepsia, detectarán estos síntomas y estarán pendientes de su animal para intentar minimizar el grado del ataque mediante la aplicación de fármacos. 
  2. La siguiente fase es la del ictus que aunque se nos haga eterna no durará más de 2 minutos. En esta el perro se cae al asuelo, pedalea, mueve la cabeza, se puede orinar y defecar. 
  3. Por ultimo, nuestro animal entrará en una fase de recuperación donde hay animales que se lanzan a comer y beber compulsivamente. Otros veremos que tienden a lamer todo lo que hay a su alcance, pueden aparentar signos de ceguera o sordera, entre otros síntomas. 

¿Como diagnosticaremos una epilepsia?

Lo primero que debemos realizar es un análisis neurológico completo, ya que nos orientará en muchos casos hacia el tipo de patología y el método de diagnóstico más eficaz. 

Realizaremos diferentes pruebas como hemogramas, bioquímica sanguínea, análisis de orina, pruebas más específicas cuando busquemos agentes infecciosos, radiografía de tórax y abdomen cuando busquemos tumoraciones, electrocardiografía y en algunos casos, tendremos que realizar pruebas de imagen más avanzadas como resonancia magnética para diagnosticar problemas neurológicos centrales que podrán producir esas convulsiones. 

Tratamiento

En cuanto al tratamiento hay una serie de cuestiones que me gustaría resaltar. Si durante el diagnostico diferencial podemos concluir que hay una causa concreta trataremos esta aunque demos también fármacos anticonvulsivos con terapia adyuvante. 

En los pacientes epilépticos ideopáticos, es decir, que no podemos llegar a una causa concreta de las convulsiones, el tratamiento con anticonvulsivos no es curativo. El objetivo es reducir el numero de crisis y la intensidad de las mismas, pero la desaparición total de las crisis es muy rara. El tratamiento es de por vida y necesitamos controles periódicos que realizará nuestro veterinario para ajustar las dosis de los fármacos o añadir otros. 

Por ultimo no debemos olvidar que cada paciente responde de forma individual y que hay un número de animales que no responden a ninguna terapia. Estos serán los casos más frustrantes pero son muy pocos, el resto con un buen control tendrán tendrán una buena calidad de vida y podremos disfrutar de ellos durante muchos años.