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La sobria belleza del zapato que caracteriza el arte eldense

No descubrimos nada nuevo cuando hablamos de la capacidad creadora de los habitantes de esta ciudad, que desde el siglo XIX ha estado imbuida de ideas en pro del arte a través de la creatividad de sus zapatos. Sin embargo, al recrearnos en los múltiples escritos con los que nuestros ancestros fueron cantando las cualidades de un pueblo volcado al arte sutorio, no podemos por menos que sentir de nuevo el aguijón con el que se nos inoculaba esa íntima satisfacción, por las motivaciones que hacían de Elda una ciudad diferente y digna de los mayores elogios para honra de sus habitantes.

El zapato en el arte contemporáneo de la galería Petra Nostheide-Eÿcke de Düsseldorf

Ahora, como entonces, Elda está llamada a "mostrar sobre su mesa" los mejores logros del fruto de su trabajo "como prendas de estimación a los partícipes de esta industria con la distinción de convidados de honor; y aún mejor, como los amigos elegidos de nuestra casa". 

Si sobre esa idílica mesa se llegase a concentrar el talento a través de la creatividad del zapato eldense, la ciudad volvería a iluminar una parte importante de la actividad zapatera, una industria que solo a través del zapato femenino puede aportar la belleza que transforma a cualquier mujer en una "diosa" de la elegancia. Un don que solo está destinado a unos pocos, a aquellos que saben y pueden convertir una prenda como el zapato en una obra de arte y que a lo largo de los años (ya de siglos), mantienen sus constantes y las enriquecen.

Recreación espacial de una obra de la arquitecta angloiraquí Zaha Hadid

"Elda está forjando una industria extensa, deseada y perfecta con los desvelos de sus mejores artesanos. Sentimos la inquietud de hacerlo saber, no tanto por el orgullo que nos proporciona su realización, sino más bien, por repartir la riqueza de nuestra alegría a las que desde fuera tienen puesto su grano de arena para este festejo y animan el impulso del trabajo.

Los eldenses han construido un pueblo nuevo y alegre, y una industria de calzado selecto que se admira y prefiere. Elda se recrea en su obra pero no se duerme, sueña pero realiza, y busca un porvenir más rico y un desarrollo más completo y hermoso que dignificará, aún más, su título de capital del calzado". (Publicado en el semanario Valle de Elda el 5 de septiembre del año 1959, con motivo de la invitación al I Certamen de Calzado de Elda). 

Son palabras que no pierden actualidad y que nos recuerdan la obligación de los ciudadanos eldenses a seguir luchando por mantener el empuje y la firmeza de la industria del calzado que nos distingue.