SEMANARIO DE INFORMACIÓN LOCAL, DEPORTES Y ESPECTÁCULOS

Fundado en 1956

Calzado

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La antigua estación de autobuses de la calle Portugal en Alicante, es un lugar que todos los eldenses hemos visitado cientos de veces en el pasado, sin embargo con el traslado en septiembre de 2011 a las nuevas instalaciones en la zona portuaria de la capital, abandonamos aquellas visitas frecuentes y el lugar se convirtió en una zona destinada al esparcimiento, con jardines y plaza remodeladas, y lo que era la edificación de la estación se convirtió en sede de eventos relacionados con la cultura especialmente.

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El acto institucional que realizará el Museo del Calzado de Elda el próximo martes en el Teatro Castelar, tiene un valor mucho más allá del localismo centrado en la valoración del zapato de mujer de alta gama, o de lujo como diríamos los eldenses.

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Una de mis últimas visitas para percatarme de la realidad de los museos del calzado en Europa, ha sido a San Juan de Madeira, en la zona norte de Portugal, cerca de Oporto, con una superficie muy pequeña de término municipal, apenas ocho kilómetros cuadrados, y una población que no alcanza los 22 mil habitantes.

En esa ciudad, centro industrial del calzado portugués, quedé gratamente sorprendido y asombrado de comprobar que todo lo que deseamos para España y el Museo del Calzado de Elda, en esa población se realiza con acierto.

Museos en lugares emblemáticos

Empecemos por decir que en ese pequeño pueblo hay hasta tres museos: el de calzado, otro de sombreros que rememora la industria del pasado y un tercero de arte contemporáneo. Todos disfrutan de áreas y espacios diferentes en edificios diferenciados y acordes con sus características. El de sombreros en el edificio de lo que fue una gran industria sombrerera de tres plantas, acondicionado con modernos entramados de madera y acero que no desdicen la belleza de las instalaciones y proceso productivo; el museo de arte contemporáneo está instalado en lo que fueron naves industriales cerradas, con amplísimas superficies y una exposición de obras de artistas portugueses y extranjeros.

El Museo destinado al calzado

El edificio destinado a Museo del Calzado es de nueva planta dedicado íntegramente a ese uso, con oficinas, almacenes  y un conjunto de salas que me dejaron atónito. La inversión realizada en este museo es enorme y fue el Ayuntamiento de la localidad el que realizó semejante  desembolso. Pero el mantenimiento es de una fuerza creativa increíble: los paneles programados con información, el servicio de atención al visitante, el conjunto de vitrinas y expositores de diseño  y en relación a su entorno.

La historia del calzado; la historia de la industria de la ciudad; la mecanización de las fábricas; el arte en el calzado y las marcas: la historia de las industrias más representativas de antaño; las marcas de calzado actuales y los diseñadores. Esto y mucho más puede encontrar el estudioso o el visitante de este tipo de museos.

           

Sin embargo lo más impactante para mí fue la proyección de la ciudad desde el diseño y las marcas.

La industria actual, el diseño y las marcas

 

Mención aparte merece el capítulo de promoción de las marcas y el diseño portugués. Cada uno de los diseñadores y  marcas de mayor prestigio y calidad, disponen de una vitrina individualizada donde se exhibe un zapato con el historial correspondiente. Acompañando a este ilustrativo reclamo, se presenta en un panel electrónico un índice alfabético donde el visitante se introduce en la marca o empresa y sigue las líneas de producción, de calidad y de diseño. Una forma de promoción magnífica que dirige al posible comprador, con una pincelada de información, al producto que pudiera interesar.

El Museo del Calzado portugués recrea con orgullo el pasado del sector, pero sobre todo el presente y futuro. En un edificio amplio y con posibilidades de ampliaciones sucesivas para poder unir otras muestras de complementos, e incluso vestidos de época con calzados al uso. Sencillamente sobresaliente.

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Hace un par de días compartí un trabajo realizado por Helen James, en la revista virtual swissinfo.ch, titulado "Bally a través de los tiempos". En ese artículo se daba un repaso a la emblemática empresa Bally, relatando el trabajo de aquella familia por crear una marca de prestigio, una industria, e incidir en el mercado de la moda y el diseño, pero también Bally ha sido el paradigma de la tecnología de vanguardia en la industria del calzado, especialmente en los años 60 y 70 del siglo XX. Hablar de Bally es una clara referencia a la calidad y a la tecnología y así me lo apuntaba un buen amigo, cuando compartí el trabajo y contestó a la publicación. Fernando Victorio, un hombre curtido en la industria del calzado, escribió simplemente:  "Bally. Calidad y Tecnología".

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La moda "ese conjunto de prendas de vestir, adornos y complementos que se basan en gustos, usos y costumbres, y que se usan durante un período de tiempo determinado", algo muy natural y normal en los tiempos actuales, pero que obedece a una temporalidad mucho más reciente de lo que algunos pueden pensar.

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Un Museo fundado en el año 1991 y ubicado en el centro histórico de la Ciudad de México

Con más de dos mil zapatos expuestos, miles de miniaturas, documentos y utensilios, consta de cinco secciones dedicadas a los zapatos históricos, del siglo XX, deportivos, de mexicanos famosos y de personajes de la literatura como la Cenicienta, Pulgarcito y el Gato con Botas, entre otros.

Un gran museo que mantiene y dirige Dña. Maria Teresa de Villamayor, viuda del que fuera su fundador y principal mecenas, D. José Villamayor Coto, un gran personaje y entrañable amigo que falleció de forma casi inesperada, pero que dejó una huella imborrable en la cultura mexicana. Fue fundado en reconocimiento a, D. José Villamayor Castro, un reconocido empresario de la industria del calzado y padre del fundador.

La relación del Museo del Calzado de Elda con el Borceguí, ha sido muy intensa con un intercambio de información permanente.

El museo de México aporta a la industria del calzado del país y a la cultura zapatera mundial, un valor añadido de prestigio y calidad. En el momento actual el Museo del Calzado "El Borceguí" es reconocido  como uno de los más importantes museos de la especialidad.

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Así se construyeron los sueños de Elda en 1963 y así se destruyeron en el año 2000

Tanto jugar con fuego llega el momento en que todo se quema.

Hoy miércoles 7 de agosto, el Diario Información nos "regala" una noticia que nos llena de indignación y nos conduce, una vez más, al rincón de los disparates. Como ya anunció Valle de Elda, es la Concejalía de Cultura; el otro día fueron algunos responsables de los museos locales. En palabras de la titular de Cultura, asegura que el nuevo proyecto museográfico concentrará en un solo edificio todos los museos y así se ahorrarán gastos, ¿por qué no se eliminan todos los museos y así se ahorrarán más gastos? Lo cierto es que por una sola cosa que funciona en nuestro pueblo, además de las fiestas, todos se empeñan en cargársela, y mientras tanto el pueblo calla y otorga. Tras cuatro años de gobierno local en el que han escaseado las inversiones en desarrollo, los esfuerzos por relanzar nuestra industria, las medidas para reactivar el comercio y parar los cierres de locales y el empeño en lograr nuevos objetivos para hacer de nuestro pueblo algo diferente, la mayoría de ciudadanos ha dado la confianza de nuevo en esos líderes para repetir por mayoría absoluta. Con esos triunfos "merecidos", se atreverán con todo. Pero deben saber que la realidad será mucho más dura. El camino estará jalonado de sosegadas críticas y los eldenses un día reaccionarán.

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Los zapatos en la ciudad de Almansa se confeccionaban en pequeños talleres que darían lugar a las primeras fábricas, abandonando poco a poco el cultivo de cereales, que era la base de la agricultura local.

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El Museo del Calzado ha vuelto a demostrar su excelencia en la formación de profesionales para el diseño y la tecnología del calzado.

Tras aquella experiencia  de 1996 y que duraría seis años consecutivos en los que se impartirían cursos de "Técnico Superior de Tecnología del Calzado, Marroquinería y Confección" dirigidos a postgraduados universitarios, impartidos en los aularios de la Universidad de Alicante y las prácticas en empresas de Elda, Petrer y Elche, promovidos por FUNDEUN (Fundación Universidad y Empresa) e impartidos por 12 profesores con alta cualificación.

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Eran los primeros años de la década de los 70, cuando dos arquitectos creativos iban a captar la atención de los eldenses: David Rico y José Luis Valero acababan de abrir su estudio en un local de entreplanta en el céntrico edificio Ernes. Ambos llegaron a copar el mercado local debido a sus ideas creativas y a la simpatía en el trato y la resolución de cualquier problema, en una Elda que crecía a buen ritmo y con una industria que despegaba espectacularmente debido a su recién inauguradas Ferias del Calzado. La ciudad necesitaba de buenos profesionales y Rico y Valero lo eran.

Fueron muchos los proyectos singulares que realizaron ambos arquitectos en prácticamente toda la provincia, pero especialmente en Elda han dejado una impronta que muchos retenemos en la memoria; independientemente de los proyectos realizados para Ayuntamientos y otras instituciones, voy a referirme a una obra, que por su singularidad, creatividad y buen gusto, merece estar en lugar de honor, pero que desgraciadamente ya no existe, quizá por un capricho de un arquitecto foráneo a quien se le ocurrió la idea de destruirlo para edificar otro en su lugar.

Junto a la FICIA, en 1968, se construyó un edificio de hormigón con amplias cristaleras y unos pretiles de cerramiento inclinados que daban una visión moderna al conjunto ferial. Ese edificio fue muy celebrado en aquellos años, por disponer en la planta baja de un restaurante-cafetería que abrían unas expectativas muy interesantes a la gastronomía local, por estar en el mismo centro de la ciudad y también porque serviría para facilitar a los visitantes, en tiempos de ferias, la posibilidad de tener un lugar de esparcimiento para cerrar negocios, próximo a sus stands . Pero aquel recinto se convirtió en un centro de actividades de ocio y salón social para todo tipo de eventos. En las plantas superiores albergó, en principio, las oficinas y las salas de exposición de CEPEX, aquella empresa creada por FICIA que tenía la misión de promocionar y vender zapatos por todo el mundo, en los periodos entre ferias. Más adelante aquellas plantas serían ocupadas provisionalmente por Inescop.

Fue un edificio que permaneció cerrado tras la marcha de las Ferias y de Inescop. Dirigí mis primeras peticiones para trasladar allí el Museo del Calzado, pero el arquitecto de la Generalitat concretó que aquel edificio no reunía condiciones para un museo y decidió su destrucción para construir el edifico actual, cuestión esta que me costó compartir y, aún hoy, sigo cuestionando la idea.

Pero David y José Luis también nos dejaron otra prueba de su valía profesional, la "concha" de la Plaza Castelar, que hoy todavía se mantiene aunque ha sufrido algunas reformas en sus alrededores.

                                     

Hoy, en el fallecimiento de José Luis Valero Nuevo, es de justicia recordar estos hechos, además de la figura de un personaje de la cultura local, melómano brillante y cofundador, en aquellos primeros años de 1976-77, de la comparsa de Las Huestes del Cadí. Su recuerdo permanece entre nosotros. Descanse en paz.

 

Acerca del autor

Autor: José María Amat

José María Amat Amer, es un apasionado del calzado. Como ingeniero técnico, el destino lo encaminó hacia la industria de su ciudad. Como profesor de Tecnología del Calzado, llego a conocer investigando, la industria del calzado. Publicando algunos libros sobre tecnología, artesanía y desarrollo social; siempre con el calzado como única premisa. El Museo del Calzado fue una de las realizaciones que le llevó a pasar de técnico a un apasionado del zapato. Con la mejor de las intenciones, y siempre con la pretensión de prestigiar la industria y el calzado de la ciudad de Elda, colabora en este blog para crear más amigos con inquietudes similares.

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