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Vista del desaparecido Salón de Actos del Museo del Calzado en uno de los homenajes a los trabajadores.

Hay un dicho popular que dice: "ser agradecidos es de bien nacidos" y precisamente Elda a través del Museo del Calzado no olvidó a los verdaderos protagonistas de la industria del calzado local, que tanto honor y gloria han dado a la industria zapatera y cuyos sacrificios generosos han alcanzado como resultado la industria del calzados actual; una industria moderna y asentada en unos valores únicos de calidad y diseño.

En septiembre de 1961, coincidiendo con la inauguración de la primera Feria Nacional del Calzado, ya hubo una llamada a la realización de un merecido homenaje a los trabajadores de la industria del calzado. Sin embargo aquellas intenciones quedarían en el olvido y nuestra vibrante sociedad industrial seguiría su práctico camino de progreso, sin culminar el homenaje que siempre contribuye a dotar de valores intangibles esa trepidante inercia industrial y comercial en la que nuestra ciudad se vio arrastrada. 

Recordemos aquellas palabra...."¿Por qué no organizar, con toda brillantez y solemnidad requeridas, una vez al año un acto en el que se premiaran la habilidad artesana, la dedicación productiva a la industria, la antigüedad en la profesión, el ingenio técnico cristalizado en innovaciones perfeccionadoras, y tantos otros aspectos de la labor callada y constate de la gran familia trabajadora que en fin de cuentas, es la base y el cimiento de nuestras realizaciones?

Un homenaje como el que hemos esbozado, en el recinto de un buen local eldense, con asistencia de personalidades que realzaran el acto, y en el que se entregaran premios y diplomas, habría de ser magníficamente acogido por nuestro pueblo..." 

Pasaron muchos años y tuvo que ser el Museo del Calzado en el año 1993 cuando se institucionalizaran unos premios anuales a personas de relevancia profesional en el pasado.

 Se designaron para ese primer año a varios representantes de los oficios de la industria. El acto de entrega se realizó en el salón de plenos del Ayuntamiento de Elda, el día 17 de diciembre de 1993,  y se otorgaron cuatro diplomas a personas representativas de los oficios del pasado, todos ellos tenían avanzada edad. Se trataba de homenajear a trabajadores, cuyos méritos radicaban en haber realizado sus trabajos para la industria del calzado, eran personas que representaban a muchas otras que abundaban en este valle en los diferentes oficios de la fabricación. Aquel anhelo estaba cumplido y desde ese año sin interrupción se realizarían homenajes a los trabajadores de la industria del calzado, incluso dado el carácter internacional del Museo de Elda, se invitarían a personas de otras provincias zapateras y de otros países. Primero en el propio Ayuntamiento de Elda, más tarde en el Salón de Actos del museo y al final en el Teatro Castelar.

Pero desgraciadamente la crisis pudo con casi todo y una de las cosas que se llevó fue precisamente esa, la que quizá debía haber permanecido como un valor inmaterial que hablaba de la generosidad de los eldenses. Esperamos y deseamos que aquellos reconocimientos vuelvan a ser una realidad.

Desde estas páginas al menos, rendimos nuestro particular homenaje a los trabajadores de todos los tiempos que han elevado nuestro prestigio a los niveles actuales.