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En nuestra última entrada hablamos de la iniciativa de chat sobre educación a través de Twitter #Xatac5. Recientemente, se ha propuesto en él un debate  en torno a los espacios de aprendizaje y su adecuación para este propósito, un tema de actualidad en la Comunitat Valenciana, más a partir de las investigaciones sobre la trama de la empresa pública CIEGSA (Construcciones e Infraestructuras Educativas de la Generalitat Sociedad Anónima), cuyos responsables habrán de responder sobre sobrecostes en la construcción de centros que podrían llegar a los mil millones de euros. En fin, una oscura e indecente trama de corrupción con ramificaciones políticas que  coexistía con el hecho de que alumnos y alumnas y docentes se vieran relegados a aprender y enseñar en barracones, en ocasiones, durante muchos años.

Este es un ejemplo palmario de que los intereses que rodean a la planificación y construcción de espacios educativos no siempre responden a las necesidades de este ámbito o, al menos, no solo responden a ellas.

¿Garantizan espacios más dignos que los consabidos barracones una mejora del aprendizaje? Quizás no por sí mismos, considerados por separado y sin integrarse en un contexto y unas prácticas pedagógicas más globales, pero sí que suponen posibilidades de desarrollar una labor docente y discente en mejores condiciones y con mayores oportunidades de éxito. De ahí la preocupación interdisciplinar por investigar tanto en los efectos de espacios adecuados como en el diseño de estos adaptados a distintas necesidades.

Uno de los principios propuestos en este sentido es precisamente la respuesta a necesidades a través de la participación de quienes se verán condicionados por uno u otro espacio en el desempeño de su tarea diaria. ¿Se cuenta lo suficiente con los usuarios finales a la hora de diseñar y construir?

Por supuesto, otro condicionante fundamental es el coste, digo ya coste y no sobrecoste, de las infraestructuras. Aquí hay que valorar, como recuerdo que alguien hacía en el chat al que me he referido más arriba, la distinta situación de centros de nueva construcción y de otros edificados hace ya muchos años, cuya estructura o acondicionamiento implica un considerable esfuerzo. Por dónde empezar en estos últimos, que son bastantes, es una pregunta compleja. Sin embargo no cabe duda de que, si se pretende una igualdad en el servicio para todo el alumnado, incluso en periodos de crisis, se ha de exigir una serie de medidas de actualización, rehabilitación o mantenimiento más allá que dejar que se caigan, como, por cierto, ha ocurrido alguna vez.

Numerosos factores ambientales (luz, acústica, temperatura, etcétera) tienen un efecto incontestable en la mejora de las condiciones de trabajo. Por otro lado, tanto el uso al que se destinan como las metodologías aplicadas, si lo quieren ser de forma coherente, van a perfilar, así mismo, una serie de factores que tienen que ver con el reparto de espacios, su mayor o menor flexibilidad, su adaptación al uso de recursos tecnológicos, al trabajo en colaboración, a la consecución de diversos productos o tareas, a la convivencia, el ocio  y la interacción (no olvidemos que, si el objetivo es el aprendizaje,  sin salir del centro, se aprende y se comparte en multitud de espacios que no son las aulas: bibliotecas, pasillos, patios, comedores...), la atención personalizada...

En el apartado Para saber más, se exponen algunas propuestas en estos y otros aspectos de forma más amplia. Lo que destacaría de la pequeña aportación de hoy es que más allá del preciosismo arquitectónico o de diseño, que, según los casos, puede resultar hasta desaconsejable, los lugares donde aprendemos son relevantes. Sobre todo, en mi opinión, aquellos donde se desarrolla un aprendizaje digamos más formal, por el hecho de estar sujetos a un mayor control de las condiciones o una previsión algo más precisa de los procesos.

Merece la pena repensar sobre sus fortalezas y sus carencias, no de forma aislada, sino integral, una reflexión que no se quede ahí sino que nos ayude a establecer qué cambios son los prioritarios, teniendo en cuenta los recursos humanos y materiales con los que podemos contar, para reivindicarlos y enfocar nuestro empeño hacia su consecución.

 

Para saber más:

Education 2020. Designing Learning Spaces

MUÑOZ-CANTERO, Jesús Miguel, Ricardo García-Mira y Vicente López-Chao (2015) "Influencia del diseño del espacio en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Revisión".Revista de estudios e investigación en psicología y educación. EISSN: 2386-7418. Vol. Extr., No. 13. DOI: 10.17979/reipe.2015.0.13.321

Steelcase. Claves para crear espacios informales de aprendizaje en los centros educativos

Learning Space Toolkit