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Los últimos días de lluvia se ha resguardado en los pasadizos de la Plaza Mayor | Jesús Cruces.

Un hombre de 50 años, que dice llamarse Juan Antonio Narro Prieto, y que al parecer es de una población cercana a Pinoso, vive en las calles de Elda desde hace algo más de un mes. Nadie sabe cómo llegó a nuestra ciudad, pero durante cuarenta días ha estado viviendo en los alrededores de la Plaza de Toros y en los últimos días, a causa de la lluvia, se ha refugiado en el pasadizo de la Plaza Mayor de Elda.

Se expresa de forma incoherente y, cuando le preguntamos por su situación y cómo ha llegado a este estado, lo único que hace es llorar y decir que dos hombres lo echaron a la fuerza de su casa. También dice que tiene un hijo y que sus padres viven, que su padre es un hombre muy bueno y su madre mala, pero nada más hemos podido averiguar.

En realidad parece trastornado mentalmente, y la pequeña paga que tiene y de la que cobra pequeñas cantidades en alguna entidad bancaria, las dedica exclusivamente a comprar vino, pues se le han visto hasta cinco paquetes de tetrabrik vacíos al finalizar el día. No obstante, es una persona pacífica, que no se mete con nadie y se muestra tajante al decir que no quiere que lo lleven a ningún centro. Un colectivo solidario de la localidad trata de ayudar a Juan Antonio, y por ello han logrado que mañana un juez reciba su caso, para que lo estudie y decida si está capacitado para continuar en la calle por su propia decisión o si debe ir a algún centro.

En Elda no es habitual encontrar a personas sin techo, aunque se sabe que hay otro joven de unos 25 años que vive en la calle, pero sin un punto fijo. En cambio, Juan Antonio Narro está siempre en el mismo lugar, puesto que no camina, de hecho alguien le ha dejado una silla de ruedas y así se desplaza o, mejor dicho, lo lleva la gente que intenta ayudarle. No parece tener fuerzas y quienes han seguido su evolución han apreciado que en las últimas semanas ha perdido mucho peso. 


Juan Antonio no recuerda cómo llegó a Elda | Jesús Cruces.

Una vecina, Lucia Berenguer, ha comentado que la gente le lleva comida, sobre todo mujeres mayores que se preocupan por su situación. También ha habido ciudadanos que han hablado con el alcalde, Rubén Alfaro, para pedirle que intervenga, pero sin una disposición judicial que determine su traslado a un centro no se puede hacer nada.

Además, cuando le preguntamos por qué no se va con su familia o a un centro, dice que no quiere estar con nadie, que prefiere vivir en la calle pues va abrigado y tiene una manta para resguardarse del frío. Sin embargo, su aspecto es lamentable. Esta sumamente sucio, y Lucia indicó que cuando le cambiaron de ropa tuvieron que cortar los calcetines con un cutter porque estaban adheridos a la piel por la suciedad. Estos días se le ve con la barba recortada gracias a la bondad de algún personaje anónimo, aunque él no recuerda por qué ahora tiene la barba más corta.

Al despedirnos de Juan Antonio le sugerimos que se comiese el pan y la torta que tenía en el suelo, pero dijo que eso no le entraba, que lo que le gustan son las comidas de caliente y que tenía hambre, por lo demás no quería nada, y seguía lloriqueando como un niño. 

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