SEMANARIO DE INFORMACIÓN LOCAL, DEPORTES Y ESPECTÁCULOS

28 FEB 2021 Fundado en 1956

Valle de la ciencia

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La música es un lenguaje que opera en la esfera de las emociones (comunicación), agregando perfiles artísticos y culturales. Como ocurre con todo lo humano desconocido, tiene atribuciones genéticas, aunque no está ausente el entrenamiento, que dota de capacidades técnicas para su ejecución, que no solamente incluye destrezas de manipulación, dado que afecta a zonas encefálicas variadas como son el cerebelo, cuerpo calloso, córtex motor y plano temporal. Según Arias, el hemisferio derecho tiene que ver con aspectos melódicos, mientras que el ritmo y otros aspectos formales tienen que ver con el hemisferio izquierdo. Se ha estudiado, como indica Arias a través de disfunciones, las relaciones entre percepción y/o producción con sus ingredientes de intensidad, tono, timbre, ritmo y grafía y la forma de afectar la componente emotiva selectivamente.

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Por muy seguros que estemos de lo que hacemos y conocemos, siempre hay resquicio para la novedad. No parece fácil que en un ámbito como el de la minería, geología, cristalografía, se den sorpresas descubriendo cosas hasta ahora ignoradas. Pero es así. Un nuevo mineral desconocido ha emergido para sorpresa de propios y extraños. Sucedió cuando un grupo de científicos analizaba una roca extraída hace, nada menos que 220 años en las explotaciones mineras de Cornualles. Kernow que es la denominación de Cornualles en el dialecto local, córnico, da nombre al mineral ahora descubierto.

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No cabe duda que los agujeros negros son uno de los objetivos a desvelar en la Cosmología actual. Este año que acaba, felizmente, de terminar, 2020, ha premiado con el Nobel a dos investigadores que han dedicado toda su vida científica a estudiar los agujeros negros, Andrea Chez, cuarta mujer que lo recibe, desde Marie Curie, norteamericana de la Universidad de California en Los Angeles, el alemán Reinhard Genzel de Berkeley, junto al inglés Roger Penrose, profesor emérito de Oxford.

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La Física y la Química Cuántica se han popularizado bastante. Eso sí, como referencia. No solo en el terreno de la broma, como para indicar algo exótico en los monólogos televisivos o referir algo complicado en el lenguaje cotidiano, sino como algo que parece que está destinado a no comprenderse, aun cuando dicen que funciona. Otra cosa es que se puedan poner ejemplos fácilmente, de esos que la vida cotidiana nos ofrece a diario y que los tenemos que usar, aunque no los comprendamos en su intimidad. Ciertamente, conforme la Ciencia ha descubierto y descrito más cosas, cada vez menos evidente es la ley que subyace en los instrumentos o dispositivos que la tecnología crea. Hoy abrimos el capó de un automóvil y no pone al descubierto los mecanismos que esconde, ni siquiera los principales. El misterio de la Cuántica parece cernirse con la connivencia de muchos. Ni es tan así, ni mucho menos se conoce tan poco como se dice. También es cierto que, a base de tópicos, se acepta como inextricable.

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No tiene solamente interés académico el estudio de los agujeros negros. Desentrañar el Universo, forma parte del proceso de llegar a conocer nuestro origen y responder a uno de los interrogantes que más nos ha agobiado desde el principio de nuestra existencia. La materia oscura se estima que constituye hasta el 85% de la masa total del Universo. La materia oscura se denomina así, por no emitir radiación electromagnética y no interactuar con ninguna forma conocida de radiación electromagnética. El problema es que su existencia se tiene que inferir a partir de efectos gravitacionales que se evidencian en estrellas o galaxias. Es una masa no visible pero evidenciable.

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Las crisis son los periodos más proclives a la reflexión. En muchos casos resulta doloroso, pues tiempos dilatados de dedicación se van al traste y con ellos la forma de vida. No es menos cierto que nichos de actividad surgieron de acuerdo con los parámetros imperantes en otra época, incluso con escalas de valores bien distintos a los actuales. Hay acuerdo generalizado en admitir que hemos abusado de la Naturaleza, hasta un grado que, en algunas parcelas, los procesos se han hecho prácticamente irreversibles. Tenemos un deber moral de minimizar la incidencia de la actividad humana en el Medio Ambiente, porque es el legado de unas generaciones para con las que le siguen. Nadie estamos exentos de contribuir a paliar los desastres provocados.

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La música y el lenguaje se plasman en una expresión acústica. Hay una equivalencia entre el acento musical y la métrica del lenguaje, en las lenguas románicas, al menos. Ambas características establecen y determinan la estructura informativa del mensaje, al permitir enfatizar distintas partes o incorporar motivos. Las denominadas frases, que son las unidades de referencia, se dan tanto en el habla como en la música. La única diferencia es que en el ámbito musical el “fraseo” esté normalizado, concretándose en una combinación determinada de la duración de las notas y de los silencios, mientras que en el lenguaje hay un intervalo continuo en la variación posible y se establecen silencios significativos, alteraciones de ritmo e intensidad.

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La relación entre la Ciencia y la Religión (unas más que otras) ha sido controvertida. Las creencias imperaron desde el principio de los tiempos, y durante muchos milenios se mezclaron magias, dioses y razones en un todo interesado a mantener la prevalencia de las religiones en su jerarquía terrena. Los dioses disponían y los se clérigos aprovechaban del poder que otorgaba administrar las relaciones con la divinidad. En la actualidad, en alguna medida sigue siendo así, en especial en algunos lugares que no han accedido plenamente al imperio de la razón. Quizás, hoy las formas son más disimuladas y más amables, pero otrora fueron violentas e incontestables. Los científicos saben bien de estos aconteceres, por cuanto, no poner en armonía los descubrimientos con las creencias, les costó la vida a muchos que se atrevieron a tratar de hacer ver lo evidente. Ahí quedan Giordano Bruno, que vio la muerte en la hoguera y el propio Galileo Galilei, con su increíble y duradera condena, que pesan como losas sobre los hombros de sus verdugos, aunque quieran mitigar la pena con exculpaciones extemporáneas.

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Hay ciertas investigaciones que dedican atención a la dotación genética de los seres vivos. Tienen especial relevancia los estudios que intentan obtener respuesta al interrogante de cómo evolucionan los animales dotados de cerebro y esqueleto. Cañestro ha estudiado el denominado Oikopleura que es, en términos vulgares, el “çhorro de mar”, organismo inmóvil. Se alimenta filtrando el agua de mar y pese a que aparenta ser planta, está más cerca de los vertebrados, que de los invertebrados como las esponjas o el coral. Su tamaño oscila entre los 3 cm y los 30 cm. Habita aguas cálidas como las tropicales. La cuestión es que Cañestro se declara incapaz de encontrar ciertos genes en el genoma del Oikopleura, que deberían estar presentes, dado que se encuentran en todos los animales. Señala que, en particular, están ausentes los genes relacionados con la conservación, degradación y síntesis del ácido retinoico. La importancia de esta ausencia es que este compuesto es esencial como señalizador para la formación del cerebro, la espina dorsal y otros órganos de carácter vital para el ser vivo, como el desarrollo del tejido cardíaco.

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Una de las ideas equivocadas que se tiene, en general, es la de atribución de autorías de las cosas importantes. No es infrecuente que adoptemos las dos posiciones más encontradas: por un lado, atribuimos singularmente un logro a una persona y la contraria que consiste en que se pone en duda, cuando se cruza la opción de que otro, mejor conocido o más próximo, pudiera haber contribuido en algo. La primera de ellas la utilizamos cuando nos situamos alejados del tema, normalmente por falta de información o de conocimientos para valorarlos y, en el fondo, nos da un poco igual, cualquiera que sea el tema. La segunda, tiene raíces emotivas; cuando alguien conocido, nos ha hecho saber que intervino, en alguna medida, en el tema de que se trata, lo convertimos en protagonista y le atribuimos todos los méritos, salvo el de la publicidad que ha permitido o propiciado que sea otra persona la que se lleve los honores, indebidamente, claro.

Acerca del autor

Autor: Alberto Requena

Este blog pretende ser una depresión entre dos vertientes: la ciencia y la tecnología, con forma inclinada y alargada, para que por la vertiente puedan circular las aguas del conocimiento, como si se tratara de un río; o alojarse los hielos de un glaciar de descubrimiento, mientras tiene lugar la puesta a punto de su aplicación para el bienestar humano. Habrá, así, lugar para la historia de la ciencia, las curiosidades científicas y las audacias científico-tecnológicas. Todo un valle.

El eldense Alberto Requena es catedrático emérito de Química de la Universidad de Murcia.

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