SEMANARIO DE INFORMACIÓN LOCAL, DEPORTES Y ESPECTÁCULOS

2 JUL 2020 Fundado en 1956

Valle de la ciencia

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Mucho se ha dicho y escrito sobre la belleza. Pero, generalmente, desde un punto de vista estético. Entender por qué la selección de pareja está fundamentada en rasgos estéticos, es comprender por qué la belleza forma parte de la Naturaleza. Darwin explicitó en una obra, posterior a la conocida El Origen de las especies, titulada La descendencia del hombre y la selección en la relación de sexos, que la belleza es independiente de la selección natural. Prum, en una reciente obra La evolución de la belleza, nos habla de esto. Rompe moldes, por cuanto la corriente general sostiene, como lo hacen los biólogos evolutivos, que los caracteres objeto de selección sexual, están asociados a características genéticas. Desde la cola del pavo enarbolada, hasta cintura y caderas en humanos y muchos otros, se ponen en correspondencia con aspectos genéticos, de fertilidad o supervivencia. Es decir, siendo la corriente general la de que la selección sexual es una especie de sucursal de la selección natural, como apunta Garcia González, Prum rompe con ello, basando la belleza en que existe y evoluciona porque es agradable de forma arbitraria, sin relación ni con la salud ni con la dotación genética.

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Una aproximación al estudio de la realidad consiste en conjugar observaciones y conocimiento adquirido para contrastar las hipótesis de trabajo y poder obtener conclusiones que permitan realizar predicciones. El mundo físico, sujeto a leyes desentrañadas, responde a ecuaciones que lo describen con precisión exquisita. También, los sistemas complejos, materiales o no, están sujetos a leyes bien desconocidas, ignoradas o suficientemente intrincadas, como para no ofrecer una trama de ecuaciones asequibles. Todos los sistemas sociales, económicos y, en general, no materiales, están en este caso.

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En los tiempos que vivimos hay muchas cosas que capturan nuestro interés, pero entre las que lo hacen con mayor intensidad, figuran las relacionadas con el funcionamiento del cerebro. Tanto se habla de la Inteligencia Artificial, que ha logrado que nuestra preocupación se dirija, muy a menudo, a ese órgano tan especial, el cerebro, que coordina a los restantes. El cerebro viene a ser como los cimientos del ser humano, dado que todo se estructura en base a él.

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No resulta fácil detectar la conducta inteligente. Pese a la propuesta de Turing, cuando menos, intervienen aspectos limitantes subjetivos que podrían distorsionar su calificación. Entre 400 y algo más de 700 nanómetros, es toda la ventana por la que la tiene entrada la luz en nuestro organismo, para provocar la percepción visual. Los sonidos tienen otra ventana entre 20 y 20.000 hercios; el tacto, también la suya, etc.  De los sistemas sensoriales de percepción externa, que interpretan los estímulos que vienen del exterior: vista, oído, olfato, gusto y tacto, el sistema visual es el más estudiado. Las señales de entrada al organismo son variadas, pero no únicas. La percepción se sitúa entre umbrales propios de los órganos sensibles a ello. No hay muchas reflexiones acerca de estas limitaciones y sus potenciales modificaciones.

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A través del órgano de la visión, el ojo, percibimos el mundo exterior y aunque pueda transmitirnos lo contrario, ninguno de los cuerpos del entorno, ni siquiera el propio son estables e independientes completamente. Todos los cuerpos se encuentran inmersos en procesos constantes de intercambio de energía con el entorno. La propia vida es un proceso experimental en comunión con la totalidad. La vinculación con el medio ambiente, con el medio circundante, se mantiene en todo tiempo y lugar. Esto, según Rodrigo de la O, supone que la continuidad de lo real deriva en una continuidad de la experiencia.

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Del sentido común, dícese de las proposiciones que mantiene en vigor una sociedad. Fruto de la razón o de las creencias es lo que las personas ejercitan a nivel individual o colectivo. Normalmente somos escépticos de los demás seres humanos. Dudamos del vigor de los seres humanos en lo que se refiere al sentido común y el estudio y reflexión que conlleva la Inteligencia Artificial, ha traído de la mano que reparemos en aspectos que nos aproximan y nos hace analizar el cerebro humano, sus capacidades y sus especiales cualidades que nos diferencian del resto de seres vivos y todavía nos distancia considerablemente de las máquinas inteligentes.

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La pasión por defender el terraplanismo le costó la vida recientemente. Con un cohete de fabricación casera se lanzó al espacio, pretendidamente para demostrar la teoría que abrazaba en la que la Tierra era plana. Mike Hughes de 64 años, el 22 de febrero de 2020 perdió la vida en California, intentando demostrar algo inverosímil. Puede parecer increíble tal pretensión, pero en el siglo XXI todavía hay quienes mantienen que la Tierra es plana, exactamente, una lenteja, lo que técnicamente se denomina un elipsoide oblate (oblea), como si se tratara de una pastilla convencional del ámbito de los fármacos.

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Las sociedades desarrolladas suelen tener preocupaciones, a falta de las fundamentales, que no formulan otro tipo de sociedades. La cultura del físico y de la línea ha sumergido a las gentes “preocupadas” en una profunda ocupación capaz de atormentar por la falta de resultados, lo que en muchos casos se convierte en una insistencia enfermiza para lograrlo. Mientras tanto, toda una industria de adelgazantes, consejeros, dietistas, médicos de vuelos medios y bajos y un sinfín de aficionados, que dicen tener la “clave”, disfrutan de un status cómodo por los pingües beneficios que logran.

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La frase es bien conocida, y repetida, y no por todos asumida, según se desprende de declaraciones constantes a los cuatro vientos de algunos. El otorgamiento por omisión está a la orden del día. Lo venimos practicando desde tiempo inmemorial. Hemos prescindido de la consideración de que lo que no es permisible no deber ser, porque no debemos dañar a otro u otra cosa o deteriorar su valor. Así es que, manteniendo en vigor las primitivas teorías tradicionales medioambientales, nos hemos conducido como especie y, en gran medida nos conducimos, por posiciones antropocéntricas, en las que hacemos valer el predominio de la especie humana a la que otorgamos un valor cúspide en la creación. Algo tienen que ver las religiones convencionales en esto, por ejemplo, la narración del Génesis correspondiente a la creación del mundo.

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El número de personas aisladas en China se cuenta por millones, por encima de la población de España. La cifra de muertos aumenta, el número de personas en observación se incrementa, los afectados en estado crítico se prevé que sigan aumentando. Los contagios continúan, expandiéndose a otros países, viajando con turistas por cualquier medio de transporte. El epicentro del brote es la provincia de Hubei y alcanza a todas las provincias chinas, con excepción del Tíbet. Se ha limitado el tráfico rodado, incluyendo los autobuses interurbanos e interprovinciales. Mal momento, por otro lado, cuando se hallan en plena celebración del Año Nuevo Lunar, esta vez dedicado a la rata, símbolo en China de riqueza y éxito. Malasia, Australia, Pakistán y Nepal han reportado contagios. Pero muchos otros países lo han declarado, tanto europeos como americanos.

Acerca del autor

Autor: Alberto Requena

Este blog pretende ser una depresión entre dos vertientes: la ciencia y la tecnología, con forma inclinada y alargada, para que por la vertiente puedan circular las aguas del conocimiento, como si se tratara de un río; o alojarse los hielos de un glaciar de descubrimiento, mientras tiene lugar la puesta a punto de su aplicación para el bienestar humano. Habrá, así, lugar para la historia de la ciencia, las curiosidades científicas y las audacias científico-tecnológicas. Todo un valle.

El eldense Alberto Requena es catedrático emérito de Química de la Universidad de Murcia.

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