SEMANARIO DE INFORMACIÓN LOCAL, DEPORTES Y ESPECTÁCULOS

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Valle de la ciencia

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El descubrimiento científico exige observación. Pero también requiere información y documentación. Pudiera parecer que el impulso, el instinto, es suficiente. Pero nada de eso. La inspiración es necesaria, pero no suficiente. En el caso de que la circunstancia recomiende, salirse de los moldes del esquema deductivo, en el que se mueve cualquier ámbito de conocimiento que tenga entidad (recordemos que un área de conocimiento nunca llegará al status de ciencia, de no disponer de un método deductivo, como maquinaria capaz de  generar nuevo conocimiento por aplicación de los principios en los que se define esa ciencia), no hay nada más útil, capaz de proporcionar ayuda efectiva y posibilitar el diseño de un camino que nos desvíe de las rutas convencionales, para descubrir algo nuevo, que conocer al detalle esos caminos convencionales, que ahora ponemos en entredicho. La casualidad, el azar, la inspiración suele “cazar” a los que están al pie del laboratorio, de la experimentación o de la reflexión, con mucha mayor asiduidad que la serendipia, que es un descubrimiento afortunado, inesperado, que se produce accidentalmente, cuando lo que se busca es otra cosa bien distinta.

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Desde la neurofisiología, se conoce qué partes del cerebro se activan o desactivan cuando surge el amor. Semir Zeki lo ha estudiado en la Universidad de Londres, con la profundidad de un científico y ha identificado que las zonas del cerebro implicadas en el amor coinciden con las que albergan la depresión y la tristeza. Una bioantropóloga de la Universidad de Rutgers, Helen Fisher, logró distinguir los circuitos neuronales implicados en una relación duradera, que son estructuras que se encuentran en los ganglios basales y se denominan pálido ventral, y los circuitos implicados en una etapa inicial de enamoramiento. Ocurre en otros mamíferos. Ortigue concluyó que cuando nos enamoramos se activan hasta doce áreas de nuestro cerebro y cada una de ellas juega un papel: desde la emoción, hasta el reconocimiento social. Unas partes se activan muy deprisa y otras, por el contrario tienen que ver con nuestra percepción de la imagen corporal, ya que el amor, también, entra por los ojos y son la amígdala y el cortex cingulado las partes del cerebro implicadas en la primera impresión de las personas y continúan interviniendo hoy día y hace moles de años que lo vienen haciendo.

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Hay una preocupación más que justificada por el calentamiento global. Incluso es posible que no seamos capaces de entrever cual será la dinámica de la Naturaleza, que está por ver que no pueda ya estar en un proceso irreversible. La extinción no es un final descartable y, desde luego, la Naturaleza no parpadeará por ello.

Se puede estimar que nuestro mundo es capaz de soportar, aproximadamente, unos mil millones de hectáreas de árboles extra. Hoy se estima la existencia de unos tres billones de árboles y el ritmo de desaparición es de unos quince mil millones de talados anuales. Pero los bosques son necesarios para las personas, también para los animales. Sería suficiente con que los árboles capturaran dos tercios de las emisiones de dióxido de carbono vertidas en la atmósfera. La fotosíntesis es ese mecanismo prodigioso que convierte los desechos del dióxido de carbono en azúcares. El mecanismo de captura del dióxido de carbono por los árboles es efectivo y resulta ser el más rentable medio para controlar el calentamiento global. Proteger y fomentar la foresta es una iniciativa noble y rentable para el ser humano. Organismos internacionales como el Panel para el cambio climático piensan que con 1000 millones de hectáreas sería posible limitar el calentamiento global a un grado y medio en 2050. No está nada claro cómo conseguirlo.

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La cuestión es que los hechos históricos se ven sometidos a revisión cuando las técnicas de análisis del ADN ofrecen procedimientos propicios para ello.  Un buen ejemplo de ello es el trabajo realizado en el cementerio filisteo de Ascalón ( Ashkelon), Israel.  Los textos escritos (La Biblia), describen que los filisteos ocuparon cinco ciudades en la costa mediterránea del actual Israel y la franja de Gaza: Ascalón, Adod, Ecrón, Gat y Gaza. La principal referencia que se tiene de Filistea, son las menciones que se hacen en el antiguo Testamento, en la que se refiere una constante lucha con egipcios, israelitas y cananeos, dándose por hecho que absorbieron la cultura cananea. Las guerras acabaron confinándolos en la pentápolis citada y perdió su autonomía como federación filistea tras la conquista asiria en 722 a. C. 

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El cuerpo humano es el sistema químico más complejo conocido. Todas las denominadas drogas inciden modulando la química de nuestros cuerpos. Comprender cómo actúan las drogas es un reto urgente, entre otras cosas porque impulsará el desarrollo de otras drogas más nobles y eficaces, al tiempo que permitirá implementar mecanismos para desechar efectos indeseables de las mismas.

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Suele ocurrir con muchos temas científicos que cada descubrimiento pone de relieve más enigmas, que los que se ponen al descubierto. No deja de tener su interés, por cuanto provoca que la atención y hay que seguir manteniéndola y nunca mejor dicho que “se hace camino al andar”, por muy claros que se hayan fijado a priori los objetivos. Con el ADN no podía ser menos. Se avanza un paso y se descorre una cortina y aparece un sinnúmero de cuestiones desconocidas que empequeñecen lo descubierto. Incluso, en muchas ocasiones, lo que parece ser descubierto no es lo fundamental, sino apariencias que esconden aspectos más básicos todavía.

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Hace mucho tiempo que humanos (no la Humanidad) pretenden llegar a Marte. El planeta rojo se ha visto siempre como alcanzable, próximo, parecido. Forma parte de los planetas rocosos denominados interiores. Siempre se ha sospechado la existencia de agua en Marte, cosa imprescindible para poder conjeturar la existencia de vida parecida a la nuestra. Más recientemente, las observaciones son más minuciosas. Durante la gran oposición de 1877, Giovanni Virginio Schiaparelli (Savigliano, 14 de marzo de 1835 - Milán, 4 de julio de 1910), astrónomo e historiador de la ciencia italiano es especialmente conocido por su trabajo sobre Marte. Observó la superficie del planeta con una densa red de las estructuras lineales que llamó "canales", que pronto se hicieron famosos, dando lugar a una oleada de hipótesis, especulaciones y folclore, sobre la posibilidad de vida inteligente en Marte.  Uno de sus más fervientes partidarios que mantenía la opción de considerar "artificiales" los canales de Marte fue el famoso astrónomo americano Percival Lowell, que invirtió la mayor parte de su vida tratando de demostrar la existencia de vida inteligente en el planeta rojo. Luego se concluyó en que eran fruto de la imaginación.

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La Naturaleza hace gala de igualdad y equidad. Todo su empeño es distribuir para homogeneizar. El concepto de equilibrio conlleva la consideración, por igual, de todos los ambientes posibles. La armonía, por tanto, es su objetivo. Las desigualdades las trata de paliar, disminuir, eliminar. Se toma su tiempo para ello, pero una ley física, es universal, válida en cualquier tiempo y lugar y, por tanto, opera sin descanso. Cierto es que, como humanos, viviendo en un tiempo y lugar concreto, podamos sentirnos privilegiados o maltratados, explicable al carecer de visión global en tiempo y forma.

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Los microbios nos acompañan, desde siempre. De hecho, nos delata una nube personal de bacterias que nos identifica. Dejamos huella a nuestro paso expulsando millones de bacterias hacia el entorno, cada momento. No hace mucho que se ha concluido con esta propuesta, por la aportación de científicos de la Universidad de Oregón, que estudiaron, secuenciando los microbios del aire del recinto desinfectado en el que situaban a personas que mantenían en él durante un tiempo controlado. Cada una de las personas, se caracterizaban por una combinación única de bacterias en el aire de la habitación que ellos habían ocupado en solitario.  Cada uno tenemos un microbioma y lo pasamos al aire que nos circunda. Cada humano tiene una nube que le acompaña: es nuestra firma microbiomana. Se estimó en cuatro horas el tiempo necesario para que la firma microbiamana sea univoca. Menos tiempo, ofrece una respuesta más tenue y ambigua.

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El concepto “patrón”  es amplio. De forma general, podemos entender que son órdenes embebidos en el azar. Son formas regulares, constituidas por unidades repetitivas. Pueden aparecer como disposiciones espaciales o temporales. Sus elementos pueden ser idénticos o incluir variaciones. Los patrones existen, tanto en el mundo físico (como bien saben los patronistas), como en los sistemas vivos. Los hay desde simples a complejos, también en el mundo biológico, formando los bloques que permiten construir la vida. La formación de patrones es el término que se emplea en el mundo de la Biología. Hay muchos campos científicos que trabajan en ello: biólogos moleculares, biólogos del desarrollo, biología de células madre, ingeniería tisular, modelado teórico... Se intenta comprender cómo se construyen las formas que vemos en la Naturaleza, cuál es la génesis. Cómo se genera, por ejemplo, una hoja de olivo, para que la reconozcamos en cualquier lugar en que se desarrolle éste árbol. La nariz de un ser humano es única, pero su patrón es reconocible en cualquier ser humano. Las células se disponen para configurar la nariz y conocen bien su trabajo. Cuando somos niños, la nariz es pequeña y cuando somos mayores, los órganos nasales son más grandes, pero las células que lo conforman saben cómo empezar a construirla y dónde tienen que detenerse para finalizar un órgano, en cada caso.

Acerca del autor

Autor: Alberto Requena

Este blog pretende ser una depresión entre dos vertientes: la ciencia y la tecnología, con forma inclinada y alargada, para que por la vertiente puedan circular las aguas del conocimiento, como si se tratara de un río; o alojarse los hielos de un glaciar de descubrimiento, mientras tiene lugar la puesta a punto de su aplicación para el bienestar humano. Habrá, así, lugar para la historia de la ciencia, las curiosidades científicas y las audacias científico-tecnológicas. Todo un valle.

El eldense Alberto Requena es catedrático emérito de Química de la Universidad de Murcia.

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