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Valle de la ciencia

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El término degradar expresa la disminución progresiva de las características o cualidades de algo. Los plásticos son degradables, otra cosa es el tiempo que requieren para ello. En cambio el término biodegradar implica que no sólo es que se degrada, sino que puede hacerlo mediante el metabolismo de microorganismos. En el caso de un plástico biodegradable puede ser digerido rompiendo las cadenas del polímero que lo constituye y se incorpora a la generación de otras moléculas orgánicas.

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En los primeros instantes tras el Big Bang, se produjeron los elementos hidrógeno, helio y algo de litio. Con estos mimbres, poca Química pudo desarrollarse y pocas moléculas complejas pudieron formarse. Hoy, 13.700 millones de años después, se ha completado la Tabla Periódica que conocemos en la actualidad, hasta 118 elementos. Algunos de ellos, obtenidos artificialmente gracias a los aceleradores de partículas, que han permitido alcanzar las energías necesarias para la fusión. El ultimo obtenido y el más pesado, Oganesón, es totalmente artificial y sumamente inestable; se han obtenido unos cuantos átomos, tres o cuatro y la vida media es sumamente diminuta,  0.89 milisegundos. Se ha obtenido lanzando una haz de kripton (86Kr) acelerado a una energía de 449 Megaelectrón voltio contra un blanco de plomo (208Pb).  No siendo caprichosa la evolución de los primeros elementos hasta la actualidad, la Tabla Periódica completa justifica la complejidad de la Química y finalmente la Biología.

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Hace muchos años, tantos como que hay que remontarse al 569 a.C, hubo un sabio entre los presocráticos, que nació en esa fecha en Samos y vivió hasta el 475 a.C. Se le conoce por todo lo que no hizo y se le ignora por su auténtica contribución. Se le atribuye el Teorema más universal, más conocido y el más empleado en la actualidad, sobre cualquier otro imaginable. Pitágoras es su nombre. Identificó que la explicación de la Naturaleza radicaba en las leyes que subyacían y no en los mitos o dioses que no tenían ninguna intervención. Su obsesión fue la perfección del número y la prevalencia de la belleza y el encaje de los números enteros. La raíz cuadrada dio al traste con la supuesta trama divina del número, al ser un número irracional (no conocido hasta ese momento). Todo se derrumbó, pero quedó el concepto de ley de la Naturaleza que impulsaría con suavidad, pero con la constancia infinita, capaz de permanecer hasta mediados del segundo milenio en que Galileo aireó las leyes de la naturaleza, desde el impulso del método científico en el que la observación es determinante y con el tiempo adaptaría la repetibilidad y la falsabilidad como rasgos distintivos, para configurar el método científico, al que debemos el avance y progreso de la Humanidad.

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Uroboros, etimológicamente proviene del griego y significa animal serpentiforme que devora su propia cola. Forma con su cuerpo una circunferencia. Simboliza el ciclo eterno de las cosas o bien el esfuerzo inútil por comenzar siempre de nuevo, pese a las acciones que se pudieran emprender para impedirlo. Viene a representar, también, el renacimiento de las cosas, que solamente se ven sometidas a cambios eternamente, pero renacen constantemente. Se remontan a jeroglíficos encontrados en pirámides egipcias datados en 2300 a.C. Podemos encontrarlos tanto en Egipto como en Grecia, así como en la mitología nórdica Se remontan a jeroglíficos encontrados en pirámides egipcias datados en 2300 a.C. El ciclo solar se refiere en muchas ocasiones y ha sido objeto de referencia en la obra literaria como la de Albert Camus, simbolizando en Sísifo el esfuerzo inútil y constante del hombre. Filosofía del absurdo, por el que nuestra vida es insignificante y solo tiene el valor que queramos darle.

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El descubrimiento científico exige observación. Pero también requiere información y documentación. Pudiera parecer que el impulso, el instinto, es suficiente. Pero nada de eso. La inspiración es necesaria, pero no suficiente. En el caso de que la circunstancia recomiende, salirse de los moldes del esquema deductivo, en el que se mueve cualquier ámbito de conocimiento que tenga entidad (recordemos que un área de conocimiento nunca llegará al status de ciencia, de no disponer de un método deductivo, como maquinaria capaz de  generar nuevo conocimiento por aplicación de los principios en los que se define esa ciencia), no hay nada más útil, capaz de proporcionar ayuda efectiva y posibilitar el diseño de un camino que nos desvíe de las rutas convencionales, para descubrir algo nuevo, que conocer al detalle esos caminos convencionales, que ahora ponemos en entredicho. La casualidad, el azar, la inspiración suele “cazar” a los que están al pie del laboratorio, de la experimentación o de la reflexión, con mucha mayor asiduidad que la serendipia, que es un descubrimiento afortunado, inesperado, que se produce accidentalmente, cuando lo que se busca es otra cosa bien distinta.

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Desde la neurofisiología, se conoce qué partes del cerebro se activan o desactivan cuando surge el amor. Semir Zeki lo ha estudiado en la Universidad de Londres, con la profundidad de un científico y ha identificado que las zonas del cerebro implicadas en el amor coinciden con las que albergan la depresión y la tristeza. Una bioantropóloga de la Universidad de Rutgers, Helen Fisher, logró distinguir los circuitos neuronales implicados en una relación duradera, que son estructuras que se encuentran en los ganglios basales y se denominan pálido ventral, y los circuitos implicados en una etapa inicial de enamoramiento. Ocurre en otros mamíferos. Ortigue concluyó que cuando nos enamoramos se activan hasta doce áreas de nuestro cerebro y cada una de ellas juega un papel: desde la emoción, hasta el reconocimiento social. Unas partes se activan muy deprisa y otras, por el contrario tienen que ver con nuestra percepción de la imagen corporal, ya que el amor, también, entra por los ojos y son la amígdala y el cortex cingulado las partes del cerebro implicadas en la primera impresión de las personas y continúan interviniendo hoy día y hace moles de años que lo vienen haciendo.

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Hay una preocupación más que justificada por el calentamiento global. Incluso es posible que no seamos capaces de entrever cual será la dinámica de la Naturaleza, que está por ver que no pueda ya estar en un proceso irreversible. La extinción no es un final descartable y, desde luego, la Naturaleza no parpadeará por ello.

Se puede estimar que nuestro mundo es capaz de soportar, aproximadamente, unos mil millones de hectáreas de árboles extra. Hoy se estima la existencia de unos tres billones de árboles y el ritmo de desaparición es de unos quince mil millones de talados anuales. Pero los bosques son necesarios para las personas, también para los animales. Sería suficiente con que los árboles capturaran dos tercios de las emisiones de dióxido de carbono vertidas en la atmósfera. La fotosíntesis es ese mecanismo prodigioso que convierte los desechos del dióxido de carbono en azúcares. El mecanismo de captura del dióxido de carbono por los árboles es efectivo y resulta ser el más rentable medio para controlar el calentamiento global. Proteger y fomentar la foresta es una iniciativa noble y rentable para el ser humano. Organismos internacionales como el Panel para el cambio climático piensan que con 1000 millones de hectáreas sería posible limitar el calentamiento global a un grado y medio en 2050. No está nada claro cómo conseguirlo.

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La cuestión es que los hechos históricos se ven sometidos a revisión cuando las técnicas de análisis del ADN ofrecen procedimientos propicios para ello.  Un buen ejemplo de ello es el trabajo realizado en el cementerio filisteo de Ascalón ( Ashkelon), Israel.  Los textos escritos (La Biblia), describen que los filisteos ocuparon cinco ciudades en la costa mediterránea del actual Israel y la franja de Gaza: Ascalón, Adod, Ecrón, Gat y Gaza. La principal referencia que se tiene de Filistea, son las menciones que se hacen en el antiguo Testamento, en la que se refiere una constante lucha con egipcios, israelitas y cananeos, dándose por hecho que absorbieron la cultura cananea. Las guerras acabaron confinándolos en la pentápolis citada y perdió su autonomía como federación filistea tras la conquista asiria en 722 a. C. 

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El cuerpo humano es el sistema químico más complejo conocido. Todas las denominadas drogas inciden modulando la química de nuestros cuerpos. Comprender cómo actúan las drogas es un reto urgente, entre otras cosas porque impulsará el desarrollo de otras drogas más nobles y eficaces, al tiempo que permitirá implementar mecanismos para desechar efectos indeseables de las mismas.

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Suele ocurrir con muchos temas científicos que cada descubrimiento pone de relieve más enigmas, que los que se ponen al descubierto. No deja de tener su interés, por cuanto provoca que la atención y hay que seguir manteniéndola y nunca mejor dicho que “se hace camino al andar”, por muy claros que se hayan fijado a priori los objetivos. Con el ADN no podía ser menos. Se avanza un paso y se descorre una cortina y aparece un sinnúmero de cuestiones desconocidas que empequeñecen lo descubierto. Incluso, en muchas ocasiones, lo que parece ser descubierto no es lo fundamental, sino apariencias que esconden aspectos más básicos todavía.

Acerca del autor

Autor: Alberto Requena

Este blog pretende ser una depresión entre dos vertientes: la ciencia y la tecnología, con forma inclinada y alargada, para que por la vertiente puedan circular las aguas del conocimiento, como si se tratara de un río; o alojarse los hielos de un glaciar de descubrimiento, mientras tiene lugar la puesta a punto de su aplicación para el bienestar humano. Habrá, así, lugar para la historia de la ciencia, las curiosidades científicas y las audacias científico-tecnológicas. Todo un valle.

El eldense Alberto Requena es catedrático emérito de Química de la Universidad de Murcia.

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