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El habla de Elda

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 “¡Quítale bien las gañas del pescao al nene no se vaya a atragantar!”

"¡Hay que ver cuantas gañicas tiene el salmonete!"

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¡Arrea, ya se ha enrobinao el candao y no hay quién lo abra!

¡Nene, guarda la bici en el garaje que de llover se va a enrobinar!

¡Te dejaste la astralica en el bancal y se ha llenao toda de robín!

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“¡Pásame los mistos que encienda el infernillo!”

“¡Estoy hecho mistos, menuda paliza m’he dao hoy a trabajar!”

“¡Menudo porrazo os habéis metido, la moto se ha quedao hecha mistos!”

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Freguijo es un término para denominar el conjunto de vajilla (platos, cubiertos, vasos, etc.) que ha quedado sucia tras una comida y está por fregar. Palabra muy típica de Elda e incluso resulta extraña fuera de aquí, no habiendo sido recogida por el diccionario de la RAE, ni por ninguna otra fuente similar.

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"¡Nene, no muerdas la servilleta que me da mucha tiricia!"

"¡Ayyy, qué tiricia me da cuando escribes en la pizarra!"

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“Cuando yo era un mañaco, me rompí la gobanilla”

“¡Deja de llorar ya, gansurrón, que pareces un mañaco!”

Traemos una palabra que aún sigue vigente en el habla de tradicional eldense, se trata de mañaco.

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”He comprao panochas pa´hacer rosas en la lumbre”.

“¿Le has puesto el panizo a las gallinas?”.

¿Cómo llamamos en el habla tradicional eldense a lo que en castellano general se denomina mazorca de maíz?

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Estaba la baldosa mojá y al pasar m’he esvarao y m’he pegao una morrá de tres pares de …”.

Esvarar o esbarar (ambas grafías son correctas) es un verbo muy usado en Elda, o al menos lo era, porque algunos lo consideran incorrecto y lo han sustituido por resbalar (‘desplazarse involuntariamente sobre una superficie lisa o viscosa sin dejar de rozarla, normalmente con alteración del equilibrio’, en su acepción principal), que es la forma más extendida del castellano general. Ahora bien, debemos matizar que tanto esvarar como su variante con b vienen ambas recogidas en el diccionario de la RAE, con lo cual podemos usarlas sin miedo a parecer "paletos".

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“¡Échate a “la pechalos albercoques y tira corriendo que viene el amo del bancal!”

Muchos de nosotros, los de más edad, quizás recordemos que nuestros paisanos más ancianos, usaban una curiosa palabra que todavía no hemos encontrado fuera de nuestro pueblo pecha", acompañada del artículo la, formando un sintagma nominal. Sobre todo podíamos oírla cuando hablaban de la época del hambre en la Posguerra y salían a los bancales a "recoger" cualquier fruto o legumbre que fuera comestible. ¿Sabéis qué significado tenía en el habla cagaldera la locución la pecha”? ¿Habéis oído o usado este curioso modismo?

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Algunos viejos cagalderos decían, con sorna, que el río Vinalopó, más que un río, era un escurrimble.

La palabra escurrimble, típica del habla eldense, en este contexto tiene el sentido de lo que en castellano general se llama ‘riachuelo’, ‘arroyo pequeño’ o ‘regato’, 'una corriente de agua de poco caudal'.

Acerca del autor

Autores: Antonio Gisbert y María Dolores Marcos

Las casualidades existen, y así es como Antonio Gisbert Pérez y María Dolores Marcos Vila nos hemos conocido. El interés por Elda, sus gentes y costumbres es lo que ha propiciado que, por causalidad, ambos quisiéramos recuperar el habla popular de Elda, esas palabricas cagalderas que escuchábamos desde la cuna y que nos fueron transmitidas por generaciones anteriores de eldenses que amaban su pueblo.Esta huella dejada por nuestros antepasados, bien a través del lenguaje escrito y especialmente del lenguaje oral, transmitida de generación a generación, es una habla que sigue viva, que perdura a través del tiempo.

Sentimos que es nuestro deber y nuestra obligación dejar testimonio del habla de Elda a través de estas publicaciones y querer, sin pretensiones, que la forma de expresarnos en nuestro pueblo siga perdurando en el tiempo y conocida por las generaciones posteriores.Nuestro habla tradicional es una seña de identidad, nos caracteriza como miembros de un mismo colectivo y nos asegura su continuidad a lo largo de nuestra historia futura. Queda pues mucho trabajo, mucha tradición oral por estudiar y divulgar todavía y es nuestro deseo que os sintáis partícipes de este proyecto.

Estáis todos invitados. ¡HABLEMOS CAGALDERO!

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