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Una de las empresas más prestigiosas de la época, recibiría el título de “Empresa Modelo de la Seguridad Social” y “Medalla de plata en el trabajo a título individual”, y no era para menos. La Empresa Felipe Peñataro Sanchís y Hermano, fundada en el año 1930 y emplazada entre las calles Padre Manjón, San José y Emilio Rico, ocupando casi toda la manzana, había tenido una trayectoria verdaderamente ejemplar. Con 150 trabajadores en plantilla, esta industria fabricaba calzado para niño y chicarro, bajo el nombre de marca “Vite”. Además de crear una patente avanzada en vulcanizado, realizó una gran labor social: construyó viviendas sociales para los trabajadores menos desfavorecidos, creó un sistema de ahorro por pietaje, impulsó un sistema de incentivos por productividad, realizó un sistema propio de previsión social, la empresa asumía el costo de la cuota obrera por la Seguridad Social, facilitó la obtención del Certificado de Estudios Primarios reduciendo horarios a los trabajadores que carecían de él, entre otras obras asistenciales. Los hermanos Felipe y José Peñataro podrían servir de ejemplo de un empresariado moderno y ambicioso para su época. Esta empresa merece ser recordada por su ejemplaridad, debiendo constar en el cuadro de honor de la historia de las industrias del calzado de nuestra ciudad.

En el primer tercio del siglo XX hubo una fábrica de calzados que creara Carlos Recio y que pasó a llamarse más tarde Guillermo Recio. El calzado de todas clases que fabricaba tenía por marca el nombre de empresa Guillermo Recio, pero el logo era un elegante cisne en un frondoso estanque. En una época en la que los zapatos se elaboraban de forma manual en una gran parte del proceso, esta empresa ya alardeaba de realizar un zapato mecánico, como lo hacía constar junto a la marca. La fábrica estaba situada en la calle Jardines de Elda, la arteria central de la ciudad, ya que la carretera de Alicante a Ocaña pasaba por esa vía.

En la calle Ramón Gorgé, en la primera manzana de casas desde la plaza Sagasta, hubo una empresa de calzados que tenía por marca Calzados Martí. Esta industria realizaba zapatos de mujer de alta calidad, lo que se llamó "calzado fino de señora", que alternaba con una fabricación de series, es decir, zapato de numeraciones inferiores a los de señora y que podrían corresponder al zapato de colegial, si bien ese tipo de zapatos se decantaba por modelajes de jovencita de alta calidad.