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Una de las vitrinas instaladas en el certamen de calzado en las Escuelas Nuevas

Todos los eldenses conocen quién fue el primer secretario general de las Ferias del Calzado en Elda, Roque Calpena, así como su trayectoria al frente de la institución; también hemos hablado muchas veces de ese otro industrial Óscar Santos que machaconamente escribía y escribía sobre la necesidad de una feria en Elda. El Ayuntamiento de la ciudad con su alcalde al frente, Antonio Porta Vera, pusieron en marcha el primer impulso que culminaría con la creación de la FICIA y el desarrollo económico del sector zapatero, todo ello desde la Concejalía de Fiestas de la que Calpena era titular. Pero Roque no estaba solo, otros ilustres eldenses también aportaron su esfuerzo. He dicho siempre que nadie es capaz de hacer nada en solitario y que todos necesitamos de todos para hacer una gran obra, pues bien, una de las personas que pasaron casi desapercibidas fue José Rodríguez Espinosa que no era fabricante de calzado, era propietario de un modesto taller de tacones y plataformas de madera. 

 

Hay que recordar que la mayor parte de los industriales más notables de los años 50 del siglo pasado, tenían un lugar de ocio y esparcimiento en la sociedad llamada Moto Club, situada en la calle Cervantes, allí se fraguaban muchas de las estrategias a seguir para potenciar las ventas de calzado, en ese lugar confluían fabricantes, representantes de primeras materias, viajantes de calzado y algún obrero que luchaba por conseguir su autonomía como industrial. En aquellos años no existían apenas lugares donde se practicase el deporte, apenas se conocían las reglas del tenis y tampoco existían pistas preparadas para ello, por eso solo se podía elegir entre escuchar la radio o entablar largas tertulias. Esto me trae a la memoria un selecto y pequeño grupo de aficionados a ese deporte minoritario (y elitista en la época) que se llamaba tenis y que a falta de instalaciones, lo practicaban en un solar acondicionado. La idea fue de un veterano ya nonagenario que vive afortunadamente y cuyas cualidades personales y morales son una meta a conseguir y un ejemplo a imitar, me refiero a Martín Bel; junto a él formaban el grupo Enrique Obrador, Jaime Segarra, los hermanos Verdú (Eliso y Roberto), Joaquín Planelles o Emiliano Bellod, entre otros; ellos preparaban la cancha y jugaban ese "extraño" juego sobre tierra batida en un solar junto a la fábrica de Martín, en la calle Juan de Austria. 

Pero volviendo a nuestro personaje Rodríguez Espinosa, hay que recordar que uno de los problemas con los que se enfrentaba la Concejalía de Fiestas del Ayuntamiento en aquel año de 1959, era (como casi siempre) el económico. Había que dotar de unos premios al certamen local y eso tuvo la respuesta adecuada por parte de José Rodríguez Espinosa que no regateó esfuerzos en asumir los primeros premios en metálico (25.000 pesetas) para poder poner en escena esa "fiesta" con la que se iniciaría el mayor y más importante logro alcanzado por los eldenses en beneficio de la economía del país, sus ferias del calzado.

"[...]En tertulia diaria con algunos amigos, hablamos casi constantemente del tema de la famosa Feria del Calzado en Elda; y este deseo que se notaba latente en algunos grupos de la industria local, me sugirió la idea de que quizás el primer fuego que rompiera la costa helada  que impedía que flotara esa maravillosa idea, fuera un concurso que estimulara al obrero y al industrial[...]" "[...]Elda tiene la unión o conjunto de elementos, creo que más completa, para conseguir en el mercado internacional uno de los puestos más preeminentes. Este conjunto de elementos con que cuenta, puede conseguir no solo que Elda sea la capital del calzado español, sino la capital del calzado mundial[...]"  (Entrevista con José Rodríguez Espinosa publicada en Valle de Elda el 5 de Septiembre de 1959)