Elda ha perdido a uno de sus grandes hombres
Hoy Elda está de luto. Ha perdido a uno de esos hombres que, por su trayectoria vital, su compromiso y su ejemplo, terminan formando parte de la propia historia de la ciudad.
Andrés Molina fue, ante todo, un gran hijo de Elda. Un eldense de los que honran a su pueblo con hechos y no con palabras. El reconocimiento como Hijo Predilecto de la ciudad constituyó un homenaje tan merecido como necesario, y al menos nos queda el consuelo de saber que pudo recibirlo en vida y sentir el cariño y el agradecimiento de sus vecinos. A mi juicio, llegó tarde, pero llegó, y eso permitió que la ciudad saldara parte de la deuda moral que tenía con él.
Muchos hablarán estos días de sus innumerables iniciativas, de su capacidad de trabajo, de su compromiso social o de su extraordinaria labor al frente de AMFI. Yo quisiera recordar especialmente otra faceta que compartimos: su profundo amor por la industria del calzado y por todo lo que ésta ha significado para Elda.
Andrés sentía una preocupación sincera por el futuro de la actividad que durante generaciones dio prestigio, riqueza y personalidad a nuestra ciudad. Compartía el mismo sentimiento de tristeza que muchos hemos experimentado al contemplar cómo parte de ese inmenso patrimonio industrial y humano se iba diluyendo con el paso de los años, sin que pareciera existir una respuesta capaz de revertir aquella tendencia.
A comienzos de la década de 2010, y especialmente a partir de 2015, trabajé en una serie de propuestas destinadas a reactivar el sector del calzado eldense y, sobre todo, a poner en valor el conocimiento, el talento y el prestigio acumulado por generaciones de trabajadores y empresarios. Aquellas ideas fueron expuestas en una conferencia celebrada en el Centro Cívico de la Plaza de la FICIA. El eco obtenido fue escaso y el respaldo institucional y empresarial que necesitaban nunca llegó a materializarse.
Sin embargo, hubo una persona que creyó en aquel proyecto desde el primer momento: Andrés Molina.
Cuando los Salones Princesa recuperaron su actividad gracias a su valentía empresarial, su visión y su capacidad de trabajo, Andrés puso a disposición de aquella iniciativa los medios necesarios para intentar convertirla en realidad. La propuesta consistía en organizar dos grandes exposiciones anuales que sirvieran para marcar tendencias en el calzado femenino, impulsar nuevos emprendedores y reforzar la imagen de Elda como referente internacional del sector.
Lamentablemente, el proyecto no obtuvo los apoyos necesarios. Muchos pensaron que aquello suponía mirar hacia el pasado, cuando en realidad pretendía construir el futuro. Con el paso del tiempo, los hechos demostraron que aquella visión no estaba equivocada. Años después, otras ciudades, como Elche, desarrollaron iniciativas similares con notable éxito.
Pero si algo definió a Andrés Molina fue su capacidad para convertir las ideas en realidades. Su vida es la demostración permanente de que querer es poder. Quiso mejorar la vida de las personas con discapacidad y lo consiguió. Quiso crear oportunidades donde otros solo veían dificultades y lo consiguió. Quiso hacer de AMFI una referencia social y humana y lo consiguió. Quiso recuperar espacios emblemáticos para la ciudad y lo consiguió.
Ahí quedan como testimonio permanente de su legado los aparcamientos gestionados por AMFI, los Salones Princesa y las innumerables iniciativas sociales, culturales y asistenciales que impulsó durante décadas en favor de las personas con discapacidad física y psíquica de nuestra comarca. Una labor inmensa que le honra y que Elda jamás debería olvidar.
Hoy es un día triste.
Triste porque Elda pierde a uno de sus ciudadanos más emblemáticos y ejemplares. Triste porque desaparece una voz comprometida, valiente y generosa. Y triste también, en lo personal, porque yo pierdo a un aliado en la defensa de aquella industria que dio nombre, prestigio y prosperidad a nuestra ciudad.
Pero junto a la tristeza queda el agradecimiento.
Gracias, Andrés, por tu ejemplo. Gracias por tu generosidad. Gracias por tu capacidad de trabajo. Gracias por demostrar que la voluntad puede derribar barreras que parecen imposibles de superar. Gracias por todo lo que hiciste por Elda y por los eldenses.
Descansa en paz, querido amigo.
Pocas veces una frase ha tenido tanto sentido.
Cumpliste con creces tu misión. Dejaste huella. Y muchos jamás te olvidaremos.

José María Amat Amer, es un apasionado del calzado. Como ingeniero técnico, el destino lo encaminó hacia la industria de su ciudad. Como profesor de Tecnología del Calzado, llego a conocer investigando, la industria del calzado. Publicando algunos libros sobre tecnología, artesanía y desarrollo social; siempre con el calzado como única premisa. El Museo del Calzado fue una de las realizaciones que le llevó a pasar de técnico a un apasionado del zapato. Con la mejor de las intenciones, y siempre con la pretensión de prestigiar la industria y el calzado de la ciudad de Elda, colabora en este blog para crear más amigos con inquietudes similares.
Quizá te interese
0 Comentarios
Lo más leído del mes
"No hacemos los Moros y Cristianos para los de fuera, los hacemos para los protagonistas, los festeros"
El Eldense vuelve a Segunda División un año después (2-1)
Los Contrabandistas podrían sancionar con la expulsión a una escuadra por encender una bengala en la Entradica Cristiana
Un hombre fallece por una hemorragia interna en la Gran Avenida
