SEMANARIO DE INFORMACIÓN LOCAL, DEPORTES Y ESPECTÁCULOS

27 OCT 2020 Fundado en 1956
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Iglesia de San Bartolomé Apóstol, principios del siglo XX.

En Petrer por lo que se refiere a los patronazgos se conoce desde antiguo el de San Bartolomé Apóstol, abogado contra los malos espíritus, titular de la iglesia parroquial desde el siglo XV, mucho antes de la expulsión de los moriscos.

Dentro del ciclo festivo de verano San Bartolomé es una de las festividades más celebradas entre los pueblos de la Comunidad Valenciana, registrándose más de veinte municipios que mantienen su patronazgo, sin embargo, no sabemos cómo ni el porqué de su advocación en Petrer.

Tenemos constancia de la conmemoración de su fiesta desde 1616. En esta época se celebraban tres días de fiesta, asistiendo a ellas el conde si se encontraba en su alcázar de Elda, se celebraba misa solemne con un predicador traído de Alicante u otras ciudades de nuestro entorno, casi siempre solía ser un fraile capuchino, franciscano o de la merced. Sirva como ejemplo las cuatro libras pagada por acuerdo del consejo municipal al predicador Fray Marcos de Petrer, en 1744.

En la Crónica de Josep Montesinos atestigua, en 1430, la parroquia de San Bartolomé Apóstol, perteneciente al obispado de Cartagena y ya contaba con “cura propio para la instrucción, cuidado y enseñanza de sus feligreses”. La noticia más antigua referente a la celebración de la fiesta de San Bartolomé data del 20 de agosto de 1616. Este día el consell particular nombró los mayordomos de la fiesta de San Bartomeu, determinándose también “que se gasten lo que la villa acostumbra donar per a la festa”, lo que indica que esta festividad ya se celebraba con anterioridad. Además, tenemos noticias a través de las actas municipales que en el año 1617 durante la fiesta de San Bartolomé se celebró una corrida con una oveja. En el consejo del 16 de agosto de 1626 se dictamina celebrar dicha fiesta que los consejeros de la villa tienen obligación de hacer al patrón del pueblo, San Bartolomé, todos los años.

En 1783 se bendijo templo y la de la imagen del santo titular. En muchas poblaciones de la Comunidad Valenciana es frecuente encontrarnos con dos o más santos como patronos titulares de las ciudades o villas, este sería el caso de Petrer. Junto al patronazgo de San Bartolomé nos encontramos con el de San Bonifacio, a diferencia del primero que no conocemos cómo fue nombrado, sabemos que en 1614, los jurados, el justicia, el cura párroco y demás miembros de la comunidad hicieron voto de patronazgo y fiesta de guardar a San Bonifacio Mártir el 14 de mayo, para que con sus oraciones intercediera ante su “divina Majestad” preservando a la villa de granizos, piedras, rayos y otras inclemencias del cielo (Navarro Poveda C., 1998).

Tras la Guerra Civil, a iniciativa del Ayuntamiento, se recuperó la fiesta de San Bartolomé la cual, a los dos años, pasó a celebrarse en día festivo. En la década de los años 50 y hasta mediados de los 60 del siglo XX la víspera, tras los acordes de la Marcha Real, se disparaba una alborada, desde la plaça de Baix, al igual que la de la víspera de la Virgen del Remedio. Era típico que el día de San Bartolomé, tras la misa mayor, se disparara una mascletà y que al finalizar la misma, el alcalde Nicolás Andreu invitara a toda la corporación a un aperitivo en su casa. Por la tarde se sacaba la imagen del santo en procesión y al paso de la imagen por el ensanche del Derrocat, desde la actual plaza de Azorín, se disparaba una mascletà que revestía gran espectacularidad.


Imagen actual de San Bartolomé apóstol, bendecida tras la Guerra Civil.

La noche de San Bartolomé hasta hace unos años era típico que los vecinos de Petrer se juntasen en la font del Pessic para degustar la refrescante sandía. Era típico ir a comprar la sandía o el melón más grande para comerlo este día, estos melones vacíos servían para hacer faroles o con una vela dentro, que alegraban los patios de las casas en estas noches veraniegas.

También coincidiendo con la fiesta del titular de la parroquia de San Bartolomé se celebró durante varios años el popular baile de la Miss que será objeto de otra crónica.

La fiesta de San Bartolomé fue perdiendo entidad a medida que la población empezaba a desarrollar tareas productivas del sector industrial, rompiendo con ello la primacía del ciclo agrario. En los últimos años ha sido la propia parroquia de San Bartolomé a través de su consejo parroquial, la que organiza un pequeño refrigerio al finalizar la misa con predicador, celebrada en honor del santo. También tras la misma se disparan fuegos de artificio.

El desaparecido altar de la iglesia de San Bartolomé.

Acerca de la autora

Autora: M.ª Carmen Rico Navarro

M.ª Carmen Rico Navarro cursó estudios de Geografía e Historia en la Universidad de Alicante, licenciándose con Grado con la presentación del estudio sobre la tradición alfarera de Petrer, obtuvo la calificación de sobresaliente por unanimidad (1996).

Desde 1983 es Técnico de Archivos y Bibliotecas del Excelentísimo Ayuntamiento de Petrer. Estudiosa de la historia y los temas de Petrer, su localidad natal, de la que es cronista oficial desde 1994.

Es autora de varios libros y trabajos de investigación entre los que destacan: Del barro al cacharro: La artesanía alfarera de Petrer (1996), Azorín y Petrer (1998), Catálogo del pintor Vicente Poveda y Juan (1998), Apuntes para la historia de Petrer: Vida y obra del presbítero Conrado Poveda (2000), Las calles de Petrer (2002), La lectura en Petrer (2005), Historia de la sanidad en Petrer (en colaboración) (2006), Un siglo de música, publicación que obtuvo el Premio Euterpe (2006), Petrer 1935: Un pueblo en blanco y negro (2007) y El marquesado de Noguera: Un señorío nobiliario en Petrer (en colaboración) (2014). Además ha escrito numerosos artículos en periódicos y revistas especializadas.

Ha dirigido la revista cultural Festa en distintos periodos (1988-1994, 1997-1998 y 2001) y las colecciones de monografías “Vila de Petrer” y “L’Almorxó”.

Además fue la primera pregonera de las fiestas de la Virgen del Remedio en 2015 y es buena conocedora y una apasionada de las fiestas de San Bonifacio colaborando siempre con todas las directivas.

M.ª Carmen se ha dedicado durante muchos años a investigar y divulgar el patrimonio local. Por todo lo expuesto y porque siempre ha sido una amiga y estrecha colaboradoras de Valle de Elda le damos la bienvenida y os invitamos, a partir de hoy, a leer y a disfrutar de sus Crónicas de Petrer.

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