miércoles, 15 de julio de 2026

De calle las Eras a José Perseguer (VII). Pasteles, turrón, helados: la confitería de Matamoros

Mª Carmen Rico Navarro
7 marzo 2026
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De calle las Eras a José Perseguer (VII). Pasteles, turrón, helados: la confitería de Matamoros
Encarna, Antoñita y su padre, Juan José Pérez. Mediados de los años 30.

A continuación de la heladería de Enrique que después pasó a ser de su hija Teresa y de su esposo Guillermo estaba la confitería de Matamoros que tenía su entrada por José Perseguer y también daba a la calle Pedro Requena nº 17. Con anterioridad a la confitería este espacio era un solar anexo al corral y todo era propiedad de Enrique Amat Pérez, padre del poeta Enrique Amat, y durante las fiestas, lo utilizaban fotógrafos al minuto. Juan José Pérez Matamoros Juanito (Elda, 1897 – Petrer, 1975) y Encarna Andreu Maestre lo compraron a Enrique Amat Pérez y construyeron en la planta baja la confitería, dedicando el primer piso a vivienda de la familia y en la segunda planta era donde se quedaban los heladeros y turroneros que venían de Xixona, Onil y Castalla a trabajar durante la temporada estival para preparar el helado y elaborar el turrón para la época navideña. Turroneros y heladeros temporeros que iban allí donde se les contrataba. En la pastelería llegaron a haber hasta dieciocho empleados, que se dice pronto.

Pero la historia de la que todos conocíamos como Confitería Matamoros comienza años antes con Juan José Pérez Matamoros, padre, nacido en Elda, confitero de profesión, casado con Mª Salud Matamoros Requena (Santa Pola, 1876 – Petrer, 1944) que abrieron la confitería en la plaça de Dalt, en aquellos momentos plaza de la Libertad, en el lugar donde hasta hace no mucho tiempo estuvo el Pub Cambalache. Con anterioridad en ese mismo lugar estuvo el horno de pan de Joaquín Verdú Panblanquet, primer presidente del Sindicato Agrícola, que heredó el horno de su madre Teresa Poveda, en el nº 10 (actual nº 1) de dicha plaza. Tras emigrar a Brasil, el horno lo compró Juan José, que instaló allí su pastelería, ubicada anteriormente en el nº 4 de esa misma plaza, vivienda que luego adquiriría Juan Bautista Poveda el Sevilet.

En este espacio estuvo durante muchos años la confitería Matamoros. Foto: Jorge Villaplana.

En 1935 y todavía en 1944 Mª Salud y su familia viven en la calle San Rafael nº 2 (conocida como calle Democracia en 1935) ese año su marido ya había fallecido. Juan José y Mª Salud eran primos hermanos por ello coincidían el nombre y los apellidos de padre e hijo. El matrimonio tuvo nueve hijos. Tras la muerte del propietario se hizo cargo de la confitería su hijo y, después de la guerra, en 1941, su hijo Juanito, trasladó la confitería a la calle José Perseguer, donde permaneció hasta su cierre. El confitero casó en primeras nupcias con Antonia Valera Rico, natural de Sax, y tras su muerte casó con Encarna Andreu Maestre la Confitera. En la confitería trabajaron algunas mujeres que se encargaban de la intendencia ya que había que cocinar para dar de comer a los trabajadores, otras se ocupaban de la limpieza, de la plancha, de cuidar a los hijos de Antoñita, la hija de Juan José, que también trabajaba en la confitería. Otras mujeres se dedicaban a vender los productos que se elaboraban por las calles del pueblo. Las personas mayores todavía recuerdan a algunas de estas mujeres, entre las que estaban la célebre Basilisa Poveda que pulcramente vestida recorría con su banasta de mimbre las calles de Petrer vendiendo a comisión toñas, bambas, berlinas, cocas… Años después, Doloricas, la mujer de Colorico, también vendía por el casco antiguo con su cesta repleta de dulces y bollería. La gente primero se compraba el dulce y después se compraban el helado. El helado se vendía tanto en el local como de forma ambulante con dos carretillas y un carrito de helado que por la mañana se dirigía al mercado de abastos y por la tarde se colocaba en la esquina de la plaza España. Una de las especialidades eran los polos de soletilla y para prepararlos rascaban el bizcocho que quedaba pegado al papel de las lengüetas. Los que los recuerdan dicen que ¡estaban buenísimos!

Un hermano de Juan José, Luis, también heredó de su padre el oficio y en los años 40 y 50 ya tenía la célebre confitería y heladería Santa Ana en la calle Iglesia nº 4, de Elda.

En la pastelería trabajaban el propietario Juan José y sus sobrinos Eladio Andreu y Carmelo Pérez, fichando a mediados de los años 60 del pasado siglo a Alberto Martí, pastelero de reconocido prestigio que vino de Barcelona, revolucionando e innovando en cuanto a productos y elaboraciones se refería. Muchos aún recuerdan algunas de estas tartas que se expusieron en el escaparate de la confitería.

Juan Antonio Navarro Pérez el Paste, junto a dos empleadas de la pastelería. 27-V-1956. Fotos: Navarro.

Entre los productos que se vendían en la confitería destacaban las tortadas, los pasteles, brazos de gitano, hojaldres, ramilletes, aunque también se hacían turrones, caramelos y bombones, siendo la especialidad de la casa los pasteles de gloria. Y además otros delicatesen como la fruta confitada, las peladillas, los anisets de torrats…

En la parte de dentro de la confitería a finales de los años 50 abrieron un bar-cafetería que llevaba Hilario Navarro, concejal de Deportes en 1976, y propietario junto a su mujer Antoñita Pérez, hija del fundador de la pastelería. En 1956 ya en los anuncios del negocio aparece la cafetería. Se le puso el nombre de Cafetería Alaska aunque todos lo conocían como el bar de la confitería y al mismo se accedía una vez pasada la pastelería a través de una puerta de dos hojas abatible. Este local hacía funciones de una especie de círculo mercantil donde se fraguaron muchos negocios. Era como un pub a los que nos acostumbramos en los años 70 y 80. Los domingos por las tardes era muy frecuentado y allí se servían tostadas, helados y pasteles. La decoración del bar corrió a cargo del célebre y recordado pintor Gabriel Poveda Rico, que pintó un mural en el que aparecían dos diosas romanas que llevaban en sus manos el cuerno de la abundancia, símbolo perfecto para aquellos que buscan atraer la fortuna y la prosperidad a su vida. También el menaje, tazas y platos, llevaban el anagrama del local. En este local llegaron incluso a celebrarse algunas cenas de nochevieja y a ellas acudieron lo más granado de la sociedad petrerense.

Cuando abrieron el Círculo Recreativo en el año 1965, en el edificio que sería la nueva sede de la Cooperativa Agrícola y la Caja de Crédito de Petrel, los empresarios y la trama industrial que se reunía en la cafetería de la confitería cambió su lugar de reunión ya que el Círculo cubrió la necesidad de ocio que la sociedad requería en aquellos momentos. Al mismo podían pertenecer todos los socios de la Cooperativa. Con el traslado de los empresarios al novedoso lugar de recreo el bar de la cafetería cambió de aires y comenzaron acudir personas de otro status social. Fue entonces cuando en ese local comenzó a jugarse a las cartas y al póker, perdiendo ese glamour que tuvo antaño y convirtiéndose en un simple casino donde se jugaba y se bebía.

De izquierda a derecha: Encarna Andreu, Antoñita Pérez, Remedios Pérez (hermana del propietario de la confitería).

Como podemos imaginar fueron muchos los sucesos y las anécdotas que se produjeron en este bar tan selecto. Una de las más curiosas que nos han contado fue la reunión amistosa de trabajo que tuvo lugar entre el alcalde de Petrer, Nicolás Andreu acompañado por el secretario del Ayuntamiento, Gabriel García, y el alcalde de Elda José Martínez González el Aragonés (1943-1956) con su secretario. Se reunieron en este bar muy de moda en la época y que además era propiedad de la hermana de Nicolás, para tratar asuntos de especial relevancia. Con las copas se fue animando la conversación y Encarna que era una mujer muy hábil y de mucho carácter, al percatarse del rumbo que iba alcanzando ésta y dado el asunto tan importante que se estaba tratando apagó todas las luces y encendió los ventiladores del establecimiento, a pesar de que era invierno, tirando a toda la clientela a la calle. Acto seguido, cogió a su hermano y muy sería “lo llamó al orden”. El motivo fue que se estaba decidiendo entre las autoridades municipales de Petrer y Elda los nuevos límites entre ambas poblaciones. Elda pretendía que se le adjudicaran todos los terrenos hasta la cooperativa del vino, mientras que Petrer permutaría éstos por terrenos del barrio de San José y otras zonas alejadas de nuestro centro histórico Esta cuestión la zanjó y la abortó esta mujer valiente con su sabia decisión, poniendo fin a un plan o al menos a una conversación que de haberse hecho realidad hubiese sido nefasta para nuestro pueblo.

En este bar y en la confitería tan visitada por los vecinos del pueblo estuvo de camarero, entre otros, José García Beneit “Enreo y Sota”.

Fachada de la pastelería Castillo.

Cuando Hilario y Antoñita decidieron jubilarse la pastelería se la quedaron dos de sus hijos, Fernando y Maite, y también funcionó como panadería, hasta cerrar definitivamente ya que se pusieron estudiar ya de mayores. Por su parte el otro hermano, Pascual decidió abrir una pastelería, la Pastelería Nevada, en la calle Leopoldo Pardines. Los hermanos Navarro Pérez arrendaron la pastelería de la calle José Perseguer a Amador Castillo que, durante los años 80, había sido aprendiz y discípulo de Pascual en su pastelería. En septiembre de 1987, una vez acabó el servicio militar, decidió quedarse, junto a sus hermanos Juanjo y Paco, el obrador y la pastelería que todos conocíamos como Pastelería Matamoros que pasó a llamarse Pastelería Castillo. Las especialidades que destacaban eran las cocas bobas, cocas de manteca, hojaldre y palmeras, tartas, repostería, etc. La pastelería se mantuvo abierta hasta 1992 cuando la profunda crisis que afectó al país, unido a las alternativas de trabajo que se presentaron a cada uno de los hermanos, provocó que decidieran terminar con el negocio.

En la actualidad lo que fue esta emblemática confitería se ha convertido en un edificio moderno con viviendas-estudios de alquiler tan necesarios hoy día, en total nueve, distribuidos en dos plantas y ático, a los que se accede por la calle José Perseguer pero que también tienen fachada a la antigua calle Hoyos. Este edificio ha dado un aire moderno y renovado a la calle.

Seguiremos recorriendo esta calle, así que tenemos pronto una nueva cita.

Lourdes Yago con sus hijos Amador y Juanjo en la pastelería. Año 1988.

Mª Carmen Rico Navarro
Mª Carmen Rico Navarro
Acerca de la autora

M.ª Carmen Rico Navarro cursó estudios de Geografía e Historia en la Universidad de Alicante, licenciándose con Grado con la presentación del estudio sobre la tradición alfarera de Petrer, obtuvo la calificación de sobresaliente por unanimidad (1996).

Desde 1983 es Técnico de Archivos y Bibliotecas del Excelentísimo Ayuntamiento de Petrer. Estudiosa de la historia y los temas de Petrer, su localidad natal, de la que es cronista oficial desde 1994.

Es autora de varios libros y trabajos de investigación entre los que destacan: Del barro al cacharro: La artesanía alfarera de Petrer (1996), Azorín y Petrer (1998), Catálogo del pintor Vicente Poveda y Juan (1998), Apuntes para la historia de Petrer: Vida y obra del presbítero Conrado Poveda (2000), Las calles de Petrer (2002), La lectura en Petrer (2005), Historia de la sanidad en Petrer (en colaboración) (2006), Un siglo de música, publicación que obtuvo el Premio Euterpe (2006), Petrer 1935: Un pueblo en blanco y negro (2007) y El marquesado de Noguera: Un señorío nobiliario en Petrer (en colaboración) (2014). Además ha escrito numerosos artículos en periódicos y revistas especializadas.

Ha dirigido la revista cultural Festa en distintos periodos (1988-1994, 1997-1998 y 2001) y las colecciones de monografías “Vila de Petrer” y “L’Almorxó”.

Además fue la primera pregonera de las fiestas de la Virgen del Remedio en 2015 y es buena conocedora y una apasionada de las fiestas de San Bonifacio colaborando siempre con todas las directivas.

M.ª Carmen se ha dedicado durante muchos años a investigar y divulgar el patrimonio local. Por todo lo expuesto y porque siempre ha sido una amiga y estrecha colaboradoras de Valle de Elda le damos la bienvenida y os invitamos, a partir de hoy, a leer y a disfrutar de sus Crónicas de Petrer.

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