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Corría la primavera del A.D. de 1296, el reino castellano de Murcia había sido invadido por Jaime II de Aragón y el monarca aragonés se esforzaba por consolidar su conquista, tanto por la fuerza de las armas como por atraerse a su causa a los diferentes señores feudales propietario de señoríos, antes vasallos de Fernando IV de Castilla y que ahora tenían que reconocer y rendir acto de pleitesía al rey de Aragón; así como a las gentes, en especial a la mayoría musulmana de la mayor parte de las poblaciones mudéjares conquistadas.

Elda y Novelda pertenecían  por entonces a Violante Manuel. A la muerte del infante Manuel (1283), señor del extenso señorío de Villena, ambas poblaciones del Valle Medio del Vinalopó fueron legadas, por voluntad testamentaria, a su hija Violante; siendo separadas del resto del señorío manuelino que pasó a propiedad de su hermastro don Juan Manuel y conformando un señorío aparte.

Violante Manuel, señora también de Medellín (Badajoz), Arroyo del Puerto (Cáceres) y la mitad de Peñafiel (Burgos), casó en 1287 con el infante Alfonso, hijo menor del rey Alfonso III de Portugal, ostentando la señoría de Elda y Novelda entre 1284 y 1305.

Será en este contexto de guerra entre Aragón y Castilla y conquista del reino de Murcia, cuando un 5 de junio de 1296, Jaime II concede el privilegio de “guiatge” a los pobladores de las aljamas de Elda y Novelda durante el tiempo dado al infante Alfonso de Portugal, en nombre de su esposa Violante, para que le reconociesen como legítimo monarca de las tierras murcianas recién conquistadas.

El guiatge era un privilegio medieval que, a modo de salvoconducto, pasaporte o carta de seguridad, ponía bajo la protección del monarca a todos aquellos que lo obtuvieran. Por lo que en tiempo de guerra era muy valorado para evitar ser atacados bien por tropas reales o por señores súbditos del rey, dado que quién lo tuviera concedido tenía consideración de súbdito real.

Finalmente, en 1305, y como consecuencia de la partición del reino de Murcia por el Tratado de Torrellas y Pacto de Elche, los lugares y castillos de Elda, Novelda y La Mola fueron recibidos, en nombre del rey de Aragón, por Lope Ruiz de Villafeles, pasando a incorporarse al patrimonio real de la Casa de Aragón.