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Vista del chalet y fábrica de Pedro Bellod desde la calle Jardines.

Hoy hace 64 años, cerraba una de los buques insignia de la industria del calzado en Elda durante la primera mitad del siglo XX. Un 20 de julio de 1954 la empresa “Pedro Bellod, S.A.”, mediante un cartel en la puerta, anunciaba a sus trabajadores el cierre definitivo.

Situación que había venido precedida en los meses anteriores del cierre de las grandes fábricas de “Hijos de Vicente Gil”, conocida popularmente como “la de los Bacíos” e “Hijos de Gabriel Vera”, más conocida como “la de los Vera”, en la calle José María Pemán.

La conocida también como fábrica de los Bellod se situó en la calle Jardines; habiendo sido previamente la fábrica de Rafael Romero Utrilles, uno de los empresarios pioneros de la industria del calzado eldense, quiérn la construyó en 1895, siendo inaugurada en marzo de 1896.

Aquel chalet y fábrica anexa construida a finales del siglo XIX en la por entonces incipiente calle Jardines jugó un importante papel económico y social en la Elda de la primera mitad del siglo XX como lugar de referencia. E incluso, a nivel histórico, cabe traer a colación que en ella, y tras la finalización de la Guerra Civil, quedó instalada, el 6 de abril de 1939, la Comandancia Militar de la plaza, bajo el mando del capitán de infantería  Juan Guerra y Domínguez. Allí mismo se instaló también la Jefatura de la Columna de Orden y Policía de Ocupación del Centro. IX Sección, al mando del comandante José Luque.

Los cambios en el modelo productivo, en la configuración el propio sector, en el consumo y distribución, al tiempo que las dificultades del sector para la obtención de materias primas y de mercados exteriores dada la situación de aislamiento de España en el contexto internacional, habían abocado a la industria del calzado a una de las tantas crisis endémicas del sector. El primer lustro de la década de los años cincuenta del siglo XX se llevó por delante los nombres de los grandes industriales y grandes fábricas que habían conseguido sobreponerse a las dramáticas consecuencias de la guerra civil.

A juicio del por entonces “Sindicato de la Piel” los cierres fueron achacados a la irregularidad en los pedidos, así como a la imposibilidad de competir con la proliferación de los pequeños talleres y fábricas clandestinas ajenas a los controles tributarios y de la Seguridad Social, que impedían a las grandes empresas competir en igualdad de condiciones.

Vista del interior de la fábrica de Pedro Bellod a finales de la década de los años veinte del siglo XX.