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Antonio Pérez Sirvent (Elda, 1864-Elda, 1919)

Hace 101 años, un 4 de mayo de 1919 fallecía en Elda Antonio Sirvent Pérez, uno de esos eldenses a los que junto a nombres como Isidro Aguado, Rafael Romero, Silvestre Hernández, y unos cuantos más, se les puede considerar los pioneros y fundadores de la industria del calzado de nuestra ciudad.

La biografía y trayectoria empresarial de Antonio Sirvent es más que interesante a la par que ejemplar. A pesar de ese carácter emprendedor e innovador que caracterizó el perfil empresarial eldense durante buena parte del siglo XX, paradójicamente su figura ha suscitado poco interés por parte de las instancias municipales que han llegado a despreciar sus méritos, negándole el merecido reconocimiento público que tanto o más que muchos otros se merece.

Nacido en Elda en 1864, cuando la industria zapatera empezaba tímidamente a despuntar. Con una enorme amplitud de miras, desde Elda marchó a Cuba y desde allí llegó a las estadounidenses ciudades de Lyn y de Brockton, en el estado de Massachussets, cunas del calzado norteamericano. Allí aprendió los modos americanos de la producción, el diseño y la tecnología en la fabricación de zapatos. Conocimientos que importó a su patria chica y que intentó difundir en toda la industria española del calzado durante la primera década del siglo XX a través de la revista “El Figurín del Patrón Americano”, editada en Madrid por este eldense emprendedor.

Hacia 1909 abandonó Madrid, regresando a Elda donde fundó una fábrica de calzado de lujo a nombre de su hijo Pablo Pérez. Fábrica alejada de los estándares del momento, en la que solo había 12 trabajadores y que era considerada por la población como un laboratorio donde se realizaban pruebas y se aplicaban innovaciones traídas desde los EE.UU. Moriría en su ciudad natal, un 4 de mayo de 1919, a los 55 años de edad.

En reconocimiento a su fundamental aportación a la industria del calzado eldense, el 12 de febrero de 1930 el ayuntamiento de Elda presidido por Francisco Alonso Rico intituló la calle donde se levantaban las conocidas entonces como Casas de Justamante con su nombre. Sin embargo, poco duró aquel reconocimiento. Tras la guerra civil, vino la consiguiente purga política del nomenclátor del callejero eldense al pairo de lo políticamente correcto del momento. El 5 de julio de 1939, el Ayuntamiento de Elda decidió el cambio de nombre de un grupo de calles entre las que se encontraba la calle Antonio Pérez, que fue intitulada como “Tropas Gallegas”, tal cual se conoce hoy en día.

Desde entonces, por obra y gracia del ayuntamiento eldense el nombre y méritos de Antonio Pérez quedaron olvidados e ignorados por los eldenses gracias a la ignorancia, insensibilidad y/o sectarismo de los primeros munícipes de la Victoria. Más todavía, ochenta y año años después seguimos igual. Desde instancias municipales se niega conscientemente, con premeditación, alevosía y diurnidad, y casi con desprecio, el reconocimiento público a este pionero eldense que apostó por la modernización de la industria del calzado español; que se preocupó no solo de la introducción de nuevos métodos y tecnología, sino también por la formación del empresariado zapatero en asuntos como la producción y comercialización; que luchó contra las trabas administrativas, arancelarias y falta de políticas para el desarrollo de la industria del calzado en España; y que visualizó que el futuro del calzado eldense y español de calidad estaba en la exportación de zapatos a Estados Unidos como gran mercado consumidor.

Para desgracia de nuestra memoria colectiva como pueblo, y tal y como expresó Julio César al cruzar el Rubicón ¡Alea iacta est! En Elda, seguimos sin valorar el patrimonio común, las señas de identidad y aquellos elementos culturales identificadores que deben quedar siempre por encima de las consignas políticas. Ayer fue el intento de derribo de la valla histórica del Jardín de la Música, hoy ha sido la firme negación a la recuperación de los nombres tradicionales de las calles más antiguas de nuestra ciudad y entre ellos la dedicada a Antonio Pérez Sirvent, pues méritos no le faltan.

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Acerca del autor

Autor: Gabriel Segura Herrero

De formación historiador y de profesión arqueólogo, el papel de cronista oficial de la ciudad de Elda plantea retos importantes, tanto con respecto a la memoria de mi predecesor Alberto Navarro Pastor; como al respecto del futuro, para dotar de contenido y utilidad a la figura del cronista oficial en el siglo XXI; a la par que un compromiso con la ciudadanía eldense. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben ser aliadas del conocimiento y de la divulgación histórica, sin faltar al rigor, pero acercando la información histórica al ciudadano. El guión de la historia de Elda está conformado y los titulares en mayúscula ya están todos escritos, pero es necesario escribir la letra pequeña, la historia de las gentes y de los pequeños acontecimientos. Es necesario poner voz a la ingente cantidad de fotografías antiguas que hasta ahora son testigos mudos de nuestro pasado. Trabajo en el que es necesario la colaboración de todos. Con el permiso de usted lector, ¡Vamos a intentarlo!.

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