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En un apacible y otoñal lunes del mes de octubre de 1830 fallecía en la villa de Elda uno de sus más grandes hijos. Hoy, 18 de octubre pero de hace 187 años, Elda perdía a Juan Sempere y Guarinos, hombre culto y persona ilustrada donde las hubiere; y España perdía a uno de los últimos representantes de la Ilustración española.

Abogado, político, jurista y economista, Juan Sempere siempre hizo gala en sus escritos de su constante preocupación por el desarrollo del país tanto a nivel económico, social como cultural.

Ostentó importantes cargos en la administración de Carlos IV, caso de Fiscal Civil de la Chancillería de Granada, donde estuvo como magistrado hasta 1812, jugando un activo papel en las reformas ilustradas, que le valieron un expediente instruido por la Inquisición. Su espíritu ilustrado y reformista le llevó a apoyar a José I Bonaparte, confiando en la renovación de la España tradicional y participando en el Tribunal Supremo josefino. Posicionamiento que le valió el destierro a partir de 1814 y hasta 1826, cuando desde París regresó a España, para morir cuatro años más tarde en su villa natal de Elda, a la edad de 75 años.

Fue amortajado con el hábito franciscano del convento de Nª Sra. de los Ángeles, de la villa de Elda, asistiendo al entierro toda la comunidad de frailes del convento. Entierro que, según su última voluntad, fue sin pompa ni aparato, siendo enterrado en la tumba familiar del antiguo cementerio de Elda, sito frente al actual Mercado Central.