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En los próximos días, alumnado, profesorado y familias nos incorporaremos, cada cual desde sus particulares circunstancias y con mayor o menor entusiasmo, al nuevo curso escolar. Desde hace algún tiempo las redes sociales y blogs relacionados con la educación se esfuerzan en proponer consignas, pistas, recomendaciones o advertencias para preparar o prevenir los efectos más perniciosos de este regreso inevitable. Se habla incluso de síndrome postvacacional y de adaptaciones complicadas a la vida activa tras el periodo vacacional.

Hoy dedicaré unas líneas a una vuelta, que, a decir verdad, no me agrada como término para describir el comienzo del curso. Por supuesto que volvemos a un mismo escenario físico pero la trama, los personajes y sus relaciones, no nos engañemos, nos sorprenderán con multitud de novedades. Más aún, en un curso como el que se inaugura, a estos cambios de por sí comprensibles se sumarán incertidumbres ante las decisiones de índole política que afectarán, que de hecho afectan, al sistema educativo.

Los nuevos equilibrios y desequilibrios que surjan de todo ello nos exigirán, si creemos en la mejora del aprendizaje y de la enseñanza, buenas dosis de creatividad, de adaptación, en ocasiones de improvisación, de competencia profesional en el caso de las y los docentes, que nos permitan afrontar situaciones inéditas. Con este propósito, la experiencia y la formación pueden constituir aliados valiosos siempre que no los entendamos como algo que meramente se almacena, que se posee y se acumula con los años y se puede aplicar a discreción en forma de recetas, sino como elementos dinámicos, no carentes de plasticidad, que tienen sentido en el desempeño de actividad misma de enseñar y de aprender.

La educación lo es de personas y, si creemos en el protagonismo del alumnado, advertiremos que la calidad y autenticidad exigida en este proceso no puede ni debe sobrevivir a través de fórmulas consabidas o acostumbradas. Aspectos fundamentales como la metodología, la evaluación, etcétera. están determinados en gran manera por la evolución de individuos únicos, por sus emociones y sentimientos y por los acontecimientos que experimentan dentro y fuera de las paredes del aula.

Me repele la idea de estar de vuelta en todos sus sentidos. Nos puede impulsar al acomodo, a la caída en las rutinas, al desencanto cuando no a la soberbia de sabernos con las lecciones bien aprendidas.

La aventura que iniciamos no es un regreso sino un progreso, no es un camino de vuelta, al contrario, va construyendo un camino de ida, de sendas tal vez inciertas pero de metas compartidas hacia el mayor desarrollo posible para todas y cada una de las personas en todas las dimensiones en las que tendrá lugar su existencia y su convivencia con las demás.

Ánimo y a por ello.

Para saber más:

10 Consejos para la vuelta al cole (Escuela 2.0).

Preguntas para el nuevo curso (Direblog).

Cómo preparar la vuelta al colegio (ABC 31-08-2015).

Especial EL PAÍS.  La vuelta al cole (31-08-2015).

 

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Acerca del autor

Autor: Jesús María "Pitxu" García

Jesús María "Pitxu" García Sáenz (Vitoria-Gasteiz, 1970) es doctor en Filosofía y Letras (sección Filología Hispánica) por la Universidad de Deusto. Como profesor de Secundaria ha trabajado en el IES Azorín de Petrer y en el CEFIRE de Elda, en la asesoría de plurilingüismo y en las de referencia sobre programas europeos y coeducación.

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