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Estampa de mañana pocas semanas antes de Navidad en la puerta de un colegio. Un repartidor distribuye entre una nube de niños y niñas catálogos de una juguetería. Por la tarde, el mismo catálogo, ahora garabateado, muestra aquellos productos que les gustaría recibir como regalos. Quedan pocos artículos sin señalarse, sin rodearse una y otra vez en la vana ilusión de que ese círculo que los bordea los vaya a retener e impedir que se escapen. Me lo pido. Todo.

Las próximas fiestas son un momento ideal para cuestionar nuestra conducta con respecto al consumo, también unas fechas en las que resulta más evidente la necesidad de una educación para un consumo responsable y sostenible. No se trata de un esfuerzo anecdótico y pasajero, de promover un buenismo en días en que parecemos estar llamados y llamadas a la solidaridad, se trata de la contribución de la escuela a la sostenibilidad y a la promoción de ciudadanos y ciudadanas libres, conscientes y responsables.

 

Vivimos en una sociedad en la que el consumo ocupa un lugar protagonista en el sistema de relaciones económicas, sociales y culturales. Por supuesto, siempre hemos consumido bienes pero en ningún tiempo como el actual podemos hablar de una verdadera sociedad de consumo en sentido global en la cual este se relacione tan estrechamente con la satisfacción (o la insatisfacción) y el éxito (o el fracaso) personales. 

Esta situación contrasta con su escaso tratamiento desde la escuela. Los contenidos relativos al consumo resultan casi inexistentes en nuestra práctica docente, casi siempre vinculados su impacto en el medio ambiente y la salud. Sin embargo, son muchas y muy diversas las dimensiones afectadas más allá de estas, dimensiones de enorme valor para la evolución personal y la adquisición de competencias a la hora de desenvolverse con garantías en la sociedad. 

Así, por ejemplo, el cuestionamiento de calidad, los procesos de elaboración de los distintos productos, tanto los materiales como las circunstancias más o menos justas, más o menos dignas de producción para las personas involucradas directamente en ella, el impacto sobre la seguridad, la conciencia de los intereses creados y la ideología subyacente a ese afán por consumir, la reflexión sobre los procedimientos publicitarios desarrollados con el fin de crear necesidades o empujar a un consumo irreflexivo o compulsivo, la defensa de los derechos y la asunción de los deberes como consumidores, la implicación del género, véanse en las ofertas y demandas de juguetes que nos inundan... 

Es obligada una acción educativa liberadora, alentadora de un espíritu crítico para valorar este tipo de condicionamientos, las consecuencias de las elecciones propias y el margen de actuación personal y social. Una acción desde la escuela reivindicativa del ser por encima o más allá del poseer. Una acción que, como tantas que podríamos denominar transversales, cuesta asumir desde los reinos de taifas de las distintas materias o asignaturas. Las responsabilidades se diluyen y falta decisión para buscar herramientas (¿tal vez el diseño de proyectos multidisciplinares?) mediante las cuales asumir de forma integral una cuestión de candente actualidad.

Fuera de los tradicionales compartimentos estancos educativos, también se apela a una participación de las familias y de la comunidad en el seno de la cual tiene lugar la actividad de consumo, la que le sirve de caldo de cultivo, la que amplifica el influjo del entorno por una práctica desaforada. El consumo responsable más allá de conocimientos, implica ética, compromiso ecológico y social, y se materializa en una determinada actuación. Por ello, la educación que lo sustenta, la que repercutirá sobre nuestro alumnado, o se asume de forma contextualizada y auténtica por todas las partes implicadas o no llegará a ninguna parte.

 

Para saber más:

Educación para el consumo. Grupo SI(e)TE. Educación.

Propuestas didácticas sobre consumo responsable. Aula libre digital.

Manual de educación para un consumo responsable. YouthXchange.

Consumópolis. (Ver apartado de fichas pedagógicas)

Escuela aragonesa de consumo.

Consumer Classroom.

Aquí y ahora. Educación para el consumo responsable. Programa de Naciones Unidas para el medio ambiente.

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Acerca del autor

Autor: Jesús María "Pitxu" García

Jesús María "Pitxu" García Sáenz (Vitoria-Gasteiz, 1970) es doctor en Filosofía y Letras (sección Filología Hispánica) por la Universidad de Deusto. Como profesor de Secundaria ha trabajado en el IES Azorín de Petrer y en el CEFIRE de Elda, en la asesoría de plurilingüismo y en las de referencia sobre programas europeos y coeducación.

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