SEMANARIO DE INFORMACIÓN LOCAL, DEPORTES Y ESPECTÁCULOS

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Varias conversaciones y lecturas a lo largo de la semana me han incitado a dedicar una entrada del blog a los pasillos de nuestros centros educativos y a su aprovechamiento como espacios para el aprendizaje y la enseñanza, posibilidades que se explotan muy de vez en cuando pero que por lo común los relegan a la categoría de lugares anodinos no ya de encuentro sino de simple paso.

En mi niñez, la orden que titula estas líneas significaba una condena al ostracismo, apartar del resto de la clase a quien había cometido alguna falta de disciplina, a quien se había comportado de forma indebida. ¡Sal al pasillo! Dicho así, sin ninguna consigna más que incitara a la reflexión sobre lo que había ocurrido, a la contrición o a la reparación, suponía simplemente materializar ante toda la clase y ante el alumno o la alumna castigada la idea de que él o ella resultaba prescindible, más aún, que constituía un obstáculo para el grupo, un peso muerto del cual era conveniente librarse sin contemplaciones. La idea de pasillo como espacio de exclusión se situaba en las antípodas de lo educativo y de cualquier pretendido refuerzo de la autoestima del alumnado.

 Los detonantes de esta entrada a los que me refería antes, a mi modo de entender, recuperan una mirada hacia la escuela desde una perspectiva global que incluye su diseño, también en lo que concierne a los pasillos. Desde una visión tradicional, hemos considerado las aulas como casi el único lugar donde "se producía la magia del aprendizaje" y deberíamos cuestionarnos si, ya solo con la introducción de medios tecnológicos que nos permiten acceder a la información desde prácticamente cualquier rincón, podemos seguir pensando de la misma manera. Nuestra antigua consideración nos llevaba a maldecir cada metro cuadrado que "solo servía" para comunicar uno y otro espacio de aprendizaje, metros deshabitados la mayor parte del tiempo y sobresaturados en los momentos de las entradas y las salidas.

El primer detonante de estas líneas ha sido una conversación con un maestro del CEIP Reyes Católicos de Petrer en torno a la celebración de su semana cultural y el minucioso trabajo compartido en los pasillos del centro como lugar común. En el blog del colegio disfrutaréis de algunos detalles de la edición de este año y de la de 2014.

Como este se podrían dar muchos otros ejemplos que siguen la misma línea. Cada vez observo una preocupación mayor por una ambientación educativa ocasional o estable fuera del aula que dote de polivalencia a lo que hasta ahora han sido meros lugares de paso. Pasillos que recrean líneas del tiempo o sirven de galería para obras artísticas, escaleras que reproducen tablas de multiplicar o mensajes de superación o invitaciones a la lectura por medio de sus escalones... Son elementos que, desde la sencillez y sin grandes alardes arquitectónicos, allí donde no pueden plantearse, reconvierten los ambientes en contextos amigables para los aprendizajes.

Mi segundo motivo tiene que ver con el libro Viaje a la escuela del siglo XXI. Así trabajan los colegios más innovadores del mundo de Alfredo Hernando Calvo, que he terminado hace poco. Por cierto, podéis descargarlo si os apetece consultarlo desde este enlace. En él se destaca la "conquista del espacio" asociada a la  "creación de nuevos espacios potenciales de aprendizaje" como uno de los pilares de las llamadas Escuelas21, auténticas instituciones del siglo XXI. En muchos de los ejemplos de escuelas innovadoras citadas por la obra se concede una gran importancia al espacio, a los espacios diversos, a su diseño y su funcionalidad como un elemento transformador de las prácticas, un actor con un papel relevante más que un simple escenario.

Por mi parte añadiré que estas experiencias me reafirman en la idea de que el aprendizaje no se detiene una vez que el docente abandona el aula y que algunos espacios reales, en este caso, o virtuales que actúan como prolongadores de lo que se ha desarrollado en ellas ponen a nuestra disposición apoyos y transiciones para otras formas de aprendizaje que enriquecen el anterior. Es imprescindible tenerlos en cuenta de una forma integrada para favorecer la interacción y el encuentro, para dar luz y amplitud a esos pasillos interiores que transitamos a la hora de aprender.

 

Para saber más.

Decoraciones de pasillos de escuela en Pinterest.

School Corrido en Pinterest: 

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Acerca del autor

Autor: Jesús María "Pitxu" García

Jesús María "Pitxu" García Sáenz (Vitoria-Gasteiz, 1970) es doctor en Filosofía y Letras (sección Filología Hispánica) por la Universidad de Deusto. Como profesor de Secundaria ha trabajado en el IES Azorín de Petrer y en el CEFIRE de Elda, en la asesoría de plurilingüismo y en las de referencia sobre programas europeos y coeducación.

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