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Continuamos esta semana rescatando dos palabras que seguramente muchos no habrán oído, pero que han formado parte del habla tradicional eldense y que quizá personas ancianas todavía recuerden y utilicen.

Foraqueta

"¡Qué calentorico más bueno al laíco de la foraqueta!"

Esta palabra se ha utilizado en Elda para nombrar a la también conocida como ‘cocina baja o chimenea’, el denominado ‘hogar’ en castellano clásico. Foraqueta proviene de la palabra foraca, a la que añadimos el sufijo apreciativo –eta. Podemos encontrar la voz foraqueta recogida en el libro de Juan Rodríguez Campillo ELDA: Urbanismo, Toponímia y Miscelánea, en la que le otorga el significado de “hueco de la «cocina baja» con chimenea donde se cocinaba con leña”. Esta palabra sigue utilizándose en poblaciones cercanas a Elda, como Petrer, Monóvar y especialmente en Castalla y así lo recoge el Diccionari català-valencià-balear, que  la define como: 1. Foraca f. Xemeneia, llar de foc (Castalla). Son pare s'arrimava a la foraca. En la actualidad existe en Castalla un colectivo llamado La Foraca. Foraca, a su vez, es una variante de foranca, vocablo originalrio del Pirineo Catalán con el significado de 'cueva pequeña u oquedad en la tierra o en la roca', aunque incluso en aquellas tierras también se documenta la forma  foraca y cerca de Lliria hay una llamada Cueva Foraca. La raíz es la misma que la de la palabra valenciana  forat, 'agujero' en castellano (del latín foratus), quizás por la semejanza que tiene el hueco de la chimenea con una pequeña cueva. En nuestra vecina población de Sax también usarían la forma lexicalizada foraqueta, como en Elda, y como nota curiosa destacamos que hay documentado un sajeño, Francisco Gil Riera, miembro de la directiva de la Comparsa de Moros de Sax a  principios del siglo XX con ese apodo, "el Foraqueta".

Paño

"¡Nene, hay que cambiar el paño de la puerta!"

Otro vocablo que en Elda ya casi no se utiliza es paño, que ha sido sustituido por  lo que hoy conocemos como ‘cerradura’, según el castellano general. Es posible que todavía podamos oírla de labios de gente ya anciana. La palabra paño  proviene del valenciano pany (pronunciada "pañ") con el significado mencionado anteriormente, adaptada a la fonética castellana mediante el añadido de una O final (paragoge), debido a la dificultad del castellano para pronunciar el sonido de la Ñ en posición final de sílaba (implosiva), puesto que no hay palabras patrimoniales en esta lengua acabadas así.

Paño es utilizada en zonas castellanohablantes donde antiguamente se habló valenciano o hay vecindad con localidades donde aún se habla, como el caso de  Orihuela y comarca. También se documenta en Villar del Arzobispo, de hecho hay publicado un diccionario castellano churro-castellano estándar, El habla de Villar del Arzobispo y su comarca, de Don Vicente Llatas, editado en el año 1959. En esta población, así como en otras de la Serranía o comarca de los Serranos, el Rincón de Ademuz, el Alto Palancia y el Alto Mijares, se ha utilizado el ‘habla churra’, que es como se denomina popularmente al conjunto de variedades dialectales del castellano y que, según estudios realizados, procede de la repoblación mayoritariamente aragonesa de la zona que tuvo lugar en el siglo XIII bajo el reinado de Jaime I el Conquistador en las zonas interiores del Reino de Valencia.

El vocablo pany ‘paño’ sigue utilizándose de forma generalizada en Cataluña, siendo recogido, entre otros, en el Diccionario General de la Lengua Catalana de Pompeu Fabra, en el Diccionari català-valencià-balear, así como en otras muchas publicaciones. Como curiosidad, existe una publicación del Gremio de Cerrajeros de Cataluña, donde podemos encontrar una amplia explicación de las partes que componen un paño (Parts d'un pany- Gremi de Serrallers de Catalunya).