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Durante bastantes semanas he ido dedicando un artículo a cada una de las Denominaciones de Origen de Castilla La Mancha. El camino casi ha finalizado pero he querido dejar para el último artículo  el término conocido como Vinos de Pago.

Un Vino de Pago es sin lugar a dudas un vino único, no industrial, logrado en un lugar concreto y con un suelo singular, con un microclima y con una serie de cuidados exclusivos por parte del enólogo  y de todo el equipo que forman parte de su creación que lo hacen lógicamente inigualables.

Los Vinos de Pago, como su nombre indica, corresponden a un pequeño paraje o sitio rural, el cual forma parte de una zona geográfica que lo garantiza y protege, siendo la más alta Denominación que puede adquirir un vino. Para lograrlo se obliga a tener unas altas exigencias por parte de la Administración, normas que hacen inviables que todas las bodegas puedan lograr la más alta denominación para uno de sus vinos.

De las pocas bodegas que tienen concedidas esta calificación en nuestro país, ocho corresponden a cuatro de las cinco provincias de Castilla La Mancha, las cuales podemos encontrar en la siguiente relación:

Provincia de Toledo:

Provincia de Ciudad Real:

Provincia de Cuenca:

Provincia de Albacete:

Es importante destacar que podemos encontrar otros vinos que incluyen la palabra Pago dentro de su etiqueta. Para evitar errores a la hora de adquirir una o varias botellas, siempre debemos de estar informados de cuáles son en realidad los Pagos autorizados por la Administración y los que de manera errónea han sido permitidos por la legislación y que no tienen el reconocimiento y la calidad que merecen.

Existen Pagos que solo se dedican de forma exclusiva a hacer un tipo de vino, mientras que otros usan las variedades para lograrlo, pero todos tratan siempre de conseguir la calidad y mantener el reconocimiento como los mejores vinos de España.