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El próximo 20 de mayo, durante la ceremonia de entrega de los Premios Max de Teatro, que este año tendrá lugar en el Teatro Calderón de Valladolid, Concha Velasco recibirá el Premio Max de Honor, otorgado por unanimidad por el Comité Organizador de estos premios.

En el acta del jurado se recoge que se ha valorado su vasta trayectoria como intérprete, destacando que ha sido una figura pionera del teatro musical español, comprometida con la figura femenina y una actriz clave en la historia de las Artes Escénicas.

Concha Velasco ha sido, es y será, por derecho propio, por méritos, calidad, tesón, esfuerzo y compromiso, una de las grandes actrices de nuestra escena. Conocida por el gran público por sus apariciones en televisión y sus interpretaciones para la gran pantalla, es en el teatro donde la Velasco ha podido demostrar, noche a noche, encima de un escenario, con un tremendo respeto por el público y una gran exigencia para consigo misma, que, como dice el título de uno de sus espectáculos más recordados, nació para ser artista. Artista con mayúsculas. Actriz por los cuatro costados. Desde finales de la década de los años cincuenta del siglo pasado, cuando sustituyó a Nati Mistral en Ven y Ven al Eslava, Concha Velasco ha reinado en los escenarios de toda España.

Velasco en "Reina Juana".

Dotada de una gran memoria, que ha sido uno de sus grandes aliados a la hora de enfrentarse a tantos papeles a lo largo de todos estos años, y caracterizada por una voz que ha sabido modular y templar en cada uno de sus personajes, Concha Velasco ha transmitido siempre verdad y autenticidad a la hora de interpretar en escena personajes capitales en la historia del teatro.

Concha Velasco ha sabido estar a la altura de cada uno de los proyectos teatrales en los que siempre ha brillado con luz propia. Actriz dúctil y maleable, ha confiado siempre en los directores que la han guiado en su carrera teatral. Luis Escobar, Adolfo Marsillach, José Carlos Plaza, José María Pou o Gerardo Vera han sabido sacar de ella todo el brillo y fulgor que la Velasco despliega sobre las tablas.

Dueña y señora de los escenarios, en la historia del teatro español quedarán en letras de oro sus trabajos en Don Juan Tenorio, La llegada de los dioses, Abelardo y Eloísa, Las cítaras colgadas de los árboles, Las arrecogías del Beaterio de Santa María Egipciaca, Filomena Maturano, Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?, Mata Hari, Buenas noches madre, Mamá quiero ser artista, Carmen Carmen, La truhana, La rosa tatuada, Hello, Dolly!, La vida por delante, Yo lo que quiero es bailar, Hécuba o Reina Juana. La lista es inmensa y estos títulos son solamente un ejemplo de todo el buen hacer que Concha Velasco ha sabido demostrar a lo largo de su extensa y exitosa carrera teatral.

Velasco en "Yo lo que quiero es bailar".

Actriz, presentadora, cantante, bailarina, ha tenido la suerte de encarnar a grandes personajes escritos por Antonio Gala, Zorrilla, Martín Recuerda, Adolfo Marsillach, Ernesto Caballero, Tennessee Williams, Eduardo de Filippo o Eurípides.

Dotada de un amplio registro, que la ha llevado a transitar por el drama, la tragedia, la comedia, la revista o el teatro musical, Concha Velasco, polifacética a la hora elegir sus papeles en el teatro, es digna merecedora del Premio Max de Honor de este año.

Concepción Velasco Verano, antes Conchita Velasco, la chica ye-yé, la niña que le decía a su madre que quería ser artista, la mujer de mirada luminosa, ojos brillantes, sonrisa permanente, la del lunar en su pómulo derecho, la dueña de piernas de bailarina, la tejedora de tantas noches de éxito sobre las tablas, la mujer que en muchas ocasiones sacrificó su vida personal y familiar por seguir volando y creciendo sobre los escenarios, incansable, incombustible, vitalista, la Velasco. Patrimonio nacional, como decía Berlanga. Doña Concha. Actriz. Una de las grandes.

Velasco en "Hecuba".