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No cabe duda que el biográfico es uno de los géneros literarios que más retos le exige a su autor. Una buena biografía ha de contener, al menos, el relato literario de una vida en sí misma interesante, un estilo ágil con el que contar de un modo veraz las peripecias vitales del personaje biografiado y no pocos de los ingredientes de las buenas novelas: una sugerente trama narrativa, ritmo, suspense… y, tal vez lo más importante, estar rigurosa y fehacientemente documentada. Las hay muy próximas a una novela más o menos trepidante y otras, menos ficcionales, abogan por presentarnos de un modo más neutral y riguroso al personaje. Cuestión de gustos.

    De las últimas biografías leídas, recuerdo la escrita por Ian Gibson, Ligero de equipaje, en torno a la vida (sobre todo en sus últimos veinte años) del poeta Antonio Machado, o la de Santa Teresa de Jesús escrita por la excelente poeta Olvido García Valdés. En ambas son apreciables la admiración y el afecto del biógrafo por el personaje y también en ellas, francamente bien escritas, se capta la esencia de sus personalidades en las circunstancias nada sencillas que les tocó vivir. 

   En el marco de las jornadas culturales Educación ¿para educar o para adoctrinar?, promovidas por la CNT, el Front Estudiantil de les comarques del sud y el Ateneo Libertario, el jueves 19 de febrero, se presentaba en la Fundación Paurides el libro Antonia Maymon. Anarquiata, maestra, naturista, escrito por Mª Pilar Molina y Mª Carmen Agulló. Fue esta última quien, en una presentación detallada y amena, desgranó la vida y la obra de una mujer absolutamente entregada a la causa anarquista, al activismo sindical, a la divulgación del naturismo como filosofía de vida y, sobre todo, al de la Escuela Racionalista fundada a comienzos del siglo XX por Francisco Ferrer i Guardia. Bien documentado, el libro ofrece una lectura fascinante: Antonia Maymón se identifica desde muy joven con el ideario anarquista y, tras un exilio francés de dos años, recorre varias ciudades españolas organizando y ejerciendo como maestra en las escuelas racionalistas. Padeció las inquinas de los fanáticos conservadores y católicos que nunca entendieron ni aceptaron su labor y, sobre todo, su poderosa convicción. En Elda, ejerció entre abril de 1929 y marzo de 1931. Tras un año en Villajoyosa, recalará en Beniaján (Murcia) donde al acabar la guerra será encarcelada y, una vez puesta en libertad, sobrevivirá gracias a la ayuda de sus conciudadanos acabando sus días en el hospital General de Murcia en 1959, con 78 años. 

Cartel Educación prohibida.

   Tras la lectura del libro, escrito con rigor y admiración por sus autoras, nos queda la imagen de una mujer activa, muy activa, apasionada y consecuente con todo lo que hacía. No sólo como maestra, donde brilló a gran altura, sino también como activista sindical o como divulgadora de su ideario, escribiendo multitud de artículos en la prensa de la época, tres novelas y varios cuentos. La segunda parte del libro aporta una buena selección de todo este material escrito y que ayuda mucho a adentrarnos aún más en la personalidad, las convicciones y el periodo en que vivió Antonia Maymón. 

   Como se puso de manifiesto en el debate tras la presentación, aportaciones como esta o la de la Institución Libre de Enseñanza (cuando se conmemora el centenario de la muerte de su fundador, Francisco Giner de los Ríos) cuestionan los intereses ultraconservadores que siguen moviendo la educación en España. Quedó bien claro en la intervención final de Mª Carmen Agulló: cuando miramos con envidia sana lo que se hace educativamente hablando en países como Finlandia deberíamos revalorizar, e incluso retomar, no pocas de estas aportaciones mencionadas, y que hace ya más de cien años que se aplicaron en España mediante programas coeducativos, sin libros de texto, científicos y racionales, utilizando una pedagogía basada en  la principios de actividad, de unir la formación física, intelectual y moral y siempre en permanente contacto con la naturaleza, sin premios ni castigos, sin exámenes... y un largo etcétera que el lector interesado podrá descubrir en este libro fascinante y en tanta bibliografía existente sobre la Escuela Nueva, la Escuela Racionalista o la mencionada Institución Libre de Enseñanza. Una pedagogía que, lejos de cualquier tipo de adoctrinamiento, pone el énfasis en una formación integral de los alumnos como personas y que les ayude a pensar y a vivir por sí mismos y en consonancia con su modo de ver y entender la vida.

   Precisamente, y dentro de las jornadas culturales que abrió la presentación de este libro, el pasado viernes 20 se proyectaba en Novelda la película La educación prohibida del argentino Germán Doin y que viene a cuestionar un sistema educativo actualmente tan burocratizado, tan tecnocrático y con una organización basada en principios mercantilistas antes que humanistas. Un documental donde se afirma  que a los 5 años, el 98% de los niños son curiosos y creativos; quince años después apenas un 10% mantienen estas capacidades. Si Antonia Maymón afirmaba en uno de sus escritos recogidos en el libro citado que su modelo de escuela promovía niños vivaces, alegres y emprendedores, el pedagogo Cristóbal Gutiérrez  afirma en la película que “cualquier educación es buena si cuida de la alegría y las ganas de vivir del niño”. Puede verse libremente en la página oficial. Dos propuestas pedagógicas dignas de visitar en días tan aciagos para nuestras escuelas.

                                                                                Fotograma La Educación prohibida.

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Acerca del autor

Autor: Rafael Carcelén

Además de disfrutar como maestro de escuela, me encanta escribir. Y leer. Y subir los montes alicantinos. Y jugar al ajedrez. Y… siempre me sigue apeteciendo aprender. Y segregar lo que aprendo -lo que vivo, lo que siento- en artículos, poemas y aforismos como éste: “¿Es imaginable la felicidad en un grano de pimienta?”

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