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Cartel Día Mundial de la Poesía 2016.

Cada año, desde 1999, en el que fue instituido el Día Mundial de la Poesía por la UNESCO, y coincidiendo con la entrada de la primavera el 21 de marzo, muchas ciudades en todo el mundo realizan recitales, encuentros, talleres, etcétera. para recordarnos la importancia del género poético. Algo ya resaltado en la propia declaración de la UNESCO: “La poesía es una manifestación de la diversidad en el diálogo, de la libre circulación de las ideas por medio de la palabra, de la creatividad y de la innovación”. Y añade poco después que  con la celebración de este Día se trata de “promover la enseñanza de la poesía; fomentar la tradición oral de los recitales poéticos; apoyar a las pequeñas editoriales; crear una imagen atractiva de la poesía en los medios de comunicación para que no se considere una forma anticuada de arte, sino una vía de expresión que permite a las comunidades transmitir sus valores y fueros más internos y reafirmarse en su identidad; y restablecer el diálogo entre la poesía y las demás manifestaciones artísticas, como el teatro, la danza, la música y la pintura”.

Y desde luego muy pocos como Germain Droogenbroodt han entendido la poesía como un auténtico diálogo entre culturas, entre idiomas o entre manifestaciones diferentes (música, pintura, etc.). Por eso, este próximo lunes 21 de marzo a las 21 horas -compartiendo con nosotros el Día Mundial de la Poesía- estará en el vestíbulo del Teatro Castelar para hablarnos de sus poemas, sus traducciones en la editorial POINT (POesía INTernacional), sus colaboraciones con músicos, pintores o pensadores de Oriente y Occidente o de su extenso bagaje visitando y compartiendo experiencias con los poetas de Extremo Oriente (China, Japón o Corea) durante más de cuarenta años. Tras la conversación inicial, disfrutaremos de un recital de sus poemas leídos en varios idiomas y acompañado a la guitarra por el maestro Vicent Ballester y a la flauta travesera por el compositor Bart Bakker. Bajo el título de “La poesía, puente entre culturas”, asistiremos a una ceremonia estética de primer orden.

Poesía y música con Germain Droogenbrodt, Vicent Ballester y Bart Bakker.

Porque la poesía, tal y como afirma en una reciente entrevista la narradora y poeta colombiana Piedad Bonnett, “me ayuda a curarme y a comprender”. Tras perder a su hijo en 2011 y reponerse de tan dolorosa pérdida, reconoce que sería terrible que la poesía la abandonara, pues “no es que uno deje la poesía, sino que de pronto la poesía te abandona”. Porque la poesía no se busca, llega sin pretenderlo y se muestra en “una forma de mirar que vas desarrollando”. Y que, si le hacemos caso al último Caballero Bonald, esa mirada nos lleva a desaprender lo consabido para llegar a ese prodigioso abismo al que nos asoma todo poema.  No me resisto, en fin, a transcribir el texto con el que el  premio Cervantes de 2012 abre su reciente libro de 2015, Desaprendizajes, un volumen deslumbrante y saturado de esa hondura y la elegancia tan depurada del jerezano:

PRODIGIOSO ABISMO

Si te vales de los utensilios de la poesía para hacer tus propios diagnósticos sobre la realidad, ¿lograrás alguna vez lo más complejo: la concordancia entre lo insuficiente y lo absoluto? Usas palabras de impredecible filiación alumbradora, usas palabras con boquetes de fecundante lucidez, palabras que te tientan ya juntas desde un espejo opaco y te interrogan sobre el borde alucinatorio que circunda el centro oscuro de la vida. Nada de eso te sirve sino mal para extraerle algún matiz iluminante al yacimiento de las predicciones, nada de eso te habrá de conducir sino por aproximación al escrutinio de lo no sabido. Buscas la luz, pero la luz se obstina en guarecerse en su negro hermetismo imaginario. Las señales te asedian y rehúyen a la vez, te van suministrando ardides, vacilaciones, pistas falsas. ¿Llegas, no llegas, te asomas, no te asomas al brocal de la adivinación, al prodigioso abismo? Hay quien en una repentina derivación pensante osa romper el sello, rebasar la frontera, vulnerar lo prohibido, pero eso apenas constituye un atisbo cuyo fulgor sugiere el del relámpago. Alrededor se expande el silencioso rastro de esa respuesta que no es más que otra pregunta, ese imposible vínculo entre lo perdidizo y lo nunca encontrado, entre lo insuficiente y lo absoluto. Entre la contingencia y la locura.

J. M. Caballero Bonald, premio Cervantes 2012.

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Acerca del autor

Autor: Rafael Carcelén

Además de disfrutar como maestro de escuela, me encanta escribir. Y leer. Y subir los montes alicantinos. Y jugar al ajedrez. Y… siempre me sigue apeteciendo aprender. Y segregar lo que aprendo -lo que vivo, lo que siento- en artículos, poemas y aforismos como éste: “¿Es imaginable la felicidad en un grano de pimienta?”

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