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El último libro de poemas del argentino Hugo Mujica.

He vuelto a releer Barro desnudo, el último libro de poemas del argentino Hugo Mujica, y como en toda su obra anterior, no te cansas de volver una y otra vez a ellos. Su concisión y esa pátina de espiritualidad nunca exenta de hondo pensamiento, hace de sus breves composiciones auténticas piezas de alquimia verbal. Lirismo, misticismo y reflexión van siempre de la mano, en una obra centrada básicamente en la poesía y el ensayo, éste último concentrado a su vez en torno al acto creador en sí mismo. Sus siete años de silencio como monje trapense dejan una impronta reconocible en sus brevísimos textos, en los que palabra y silencio, ser y nada, vacío y plenitud, las tradiciones occidental, oriental, hebrea o sufí, deambulan con total naturalidad.

No menor que su obra en verso es el conjunto de textos dedicados a reflexionar de un modo muy personal en torno a otros poetas (San Juan de la Cruz, Celan, Trakl, etc) y pensadores (Heidegger, María Zambrano, Blanchot…) y al proceso de creación en sí mismo. A continuación, algunos ejemplos valiosos de esto último. En La palabra inicial, libro de 1994, escribe:

 “La obra de arte auténtica es, ella misma, la epifanía de un mundo aclarado por ella y en ella preservado, o, para decirlo con las bellas palabras que Heidegger escribe en homenaje al poeta Johan Peter Hebel:

El poeta concentra el mundo en una palabra, la palabra que es sólo un reflejo de una dulzura retenida, sobre la cual el mundo aparece como si fuera percibido por primera vez.”

Dos volúmenes de poemas del poeta argentino.

En Lo naciente. Pensando el acto creador, de 2013, dice en el prólogo:

 “Siempre que escribo -que es mi forma de crear-, descubro, o quizá inauguro, algo de mí, de mí o de todos, como si el saber, el entender e incluso el obrar, no fuesen la inmediata relación que puedo establecer con mi ser o con mi nada; como si el crear me enseñara también eso: que crear es más originario que saber, más abismal que comprender, más definitivo que actuar.

Lo que busco decir, lo que busco pensar poéticamente o poetizar pensativamente en este libro, es que el acto creador, en él y con él, volvemos a revivir el evento más originario y revelador que cada uno de nosotros vivió: el haber nacido, el instante sin sombra ni memoria en que sin estar nos recibimos, el instante creador que al recibirlo nos hizo comenzar a ser.

Cada acto creador nos sitúa en ese allí que no es lugar: a la nada desde la que todo llega, a la escucha de lo que adviene buscando un nombre que le nombre en su ser. Sin duda por esto mismo que una y otra vez, en el escribir de estas páginas, me encontraba homologando el crear con el nacer, el seguir creando con el continuar naciendo…”

 

En El saber de no saberse, libro de 2014, en el capítulo Fragmentos de ningún todo, señala:

 VIII

Un no ser lo surca todo, el no ser que desmiente cualquier y todo todo: la servidumbre de la identidad y el delirio de la totalidad.

La nada nada habla, sin decir enseña.

Dibuja a la manera de un grabado: aparece lo ahuecado.

 

Hay un texto, texto en ausencia, que estamos leyendo paso a paso.

O que paso a paso borra lo legible, lo ya leído.

Es el relato de una astucia, no de la idea, como gustaba imaginarla a Hegel; es la saga de la astucia de la nada: el de su estar no estando

El de una insoslayable presencia que se enmascara de ausencia.

 

Es ella, la ausencia que preña a místicos y creadores, la que sin ser es no siendo.

Creando.

Hay un texto, el que dibuja lo que el mármol perdió de mármol, el de la ruina que arruina los templos, carcome los papiros, desmiente callando..

Texto subliminal, imperceptible, pero que obra: la nada no se sabe, se padece, se siente.

Se habita.

El autor leyendo sus poemas.

Nada de todo esto se encuentra lejos de sus propios poemas. Lean los textos inicial y final del poemario ya mencionado Barro desnudo, de 2016:

    No de rocío en la telaraña:

gota de sudor

          sobre la tierra,

                                           toda poesía es barro, 

                                                                barro de sed partido.

                                                          Plegaria.

 

………….

 

Noche,

      oscura noche

                          titilando en una estrella.

Es por algún dejo de luz

                     que a su ausencia                                                                    

                                           llamamos noche, sin ella

                                                                         ni las sombras

                                                                                           se verían.

Para adentrarse más en su enorme figura, remito al lector a la página oficial del poeta, donde podrá encontrar una amplia biografía, todos sus libros, una extensa antología de sus poemas y sus textos ensayísticos, reseñas de varios de sus libros, entrevistas y algún video como este: https://vimeo.com/16967325

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Acerca del autor

Autor: Rafael Carcelén

Además de disfrutar como maestro de escuela, me encanta escribir. Y leer. Y subir los montes alicantinos. Y jugar al ajedrez. Y… siempre me sigue apeteciendo aprender. Y segregar lo que aprendo -lo que vivo, lo que siento- en artículos, poemas y aforismos como éste: “¿Es imaginable la felicidad en un grano de pimienta?”

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