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El escritor y filósofo británico Francis Bacon escribió que si “la conversación hace al hombre ágil, escribir lo hace preciso y leer lo hace completo”. Y si para el último Premio Planeta, Javier Sierra, hoy “la lectura es materia de valientes”, los datos  recogidos en el Informe sobre El sector del libro en España publicado el pasado mes de junio de 2017 por el Ministerio de Educación, no son desalentadores del todo ni animan a echar cohetes. Podríamos comparar al lector medio español con un paciente estable, por cuanto no se aprecian notables mejorías respecto a años anteriores ni tampoco saltan todas las alarmas.

Globalmente considerados, los datos avalan un crecimiento del número de valientes lectores en más de 3,5 puntos en los últimos 4 años, llegando a un 62,2 el porcentaje de españoles que declara haber leído algún libro durante el último año. Por el contrario, un 36% afirma no leer nunca o casi nunca.

Apenas llegan a un 30% los lectores que lo hacen a diario. Una actividad, la lectura, que se sitúa por delante de otras como ir al cine (54%), a espectáculos de artes escénicas y musicales (43,5%), visitar monumentos y yacimientos (42,8%), acudir a museos, exposiciones y galerías de arte (39,4%) o visitar física o virtualmente la biblioteca. Y leer en tiempo de ocio por placer (56%) sigue siendo preeminente al hecho de hacerlo por motivos profesionales o de estudios (29%).

Por comunidades autónomas, Madrid, Navarra y País Vasco son las más lectoras, quedando muy lejos de ellas Castilla La-Mancha o Extremadura. Así mismo, y según se desprende del informe, la lectura es una actividad más frecuente en mujeres que en hombres, disminuye con la edad y aumenta según el nivel de estudios. Además, crece ligeramente el volumen de compra de libros, a la par que los niveles de lectura, y 2 de cada 10 lectores suelen hacerlo ya habitualmente en formato digital. Siendo además los libros de carácter divulgativo y las novelas los más vendidos.

En cuanto a la utilización del servicio bibliotecario, en 2014 se contabilizaron 6.717 bibliotecas en España, un 1,7% menos que en 2012, pero que recibieron casi 207 millones de visitas en sala. Prácticamente la mitad de la población es usuaria de los servicios bibliotecarios, según el Informe, habiendo crecido un 7% su número entre 2012-2014. Si bien, en el último año tan solo el 25,6% de los consultados había utilizado la biblioteca, bien de forma presencial (22,7%) o bien a través de Internet (7,9%), en tanto  que el 51% afirmó no acudir nunca o casi nunca a una biblioteca.

No es mala cosa que la lectura sea la segunda actividad cultural preferida en nuestro país después de escuchar música, ni tampoco que su valoración supere los 6 puntos sobre 10 entre los ciudadanos. Si es cierto, como escribe Vargas Llosa, que “seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos: más conformistas, menos insumisos y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría”, debemos congratularnos de que la lectura goce de una salud estable (tampoco es que haya que echar cohetes) y no deberíamos dejar de animarnos y animar a los demás a disfrutar de buenas lecturas siempre.

Por acabar donde empecé, con Francis Bacon, gracias a la degustación lectora “algunos libros son probados, otros devorados y muy pocos masticados y digeridos”. Pues eso, a leer mucho, a digerir sin parar lo leído, después de estos días de fiesta dedicados al reencuentro y a digestiones más primarias y opíparas.