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Cuando envías fotos o vídeos a través de WhatsApp u otras aplicaciones de mensajería instantánea, ¿sabes qué ocurre con esos archivos?

Cuando lo hacemos pensamos que el mensaje que hemos escrito, la foto que nos hemos hecho con nuestros niños o ese vídeo del último verano será leído o visto únicamente por el destinatario.

Y en principio debería de ser así, y aunque las empresas que desarrollan estos programas apliquen las tecnologías de seguridad más novedosas, esas fotos y esos vídeos estarán almacenados en un servidor, a la mano del personal de la empresa o de los hacker que consigan acceder a ellos.

Esto es algo que reconocemos y asimilamos de forma más normal en Facebook, sabemos que el contenido puede ser visto por otros, pero no pasa lo mismo en WhatsApp donde pensamos que los mensajes, fotos y vídeos son 100% privados.

Los servidores de WhatsApp (ahora pertenecientes a Facebook) siguen alojados en Softlayer, un proveedor de Hosting situado en Dallas, Estados Unidos. Por lo que en un principio los servicios son protegidos legalmente por las leyes estadounidenses, pero ya se sabe cómo se las gasta allí la agencia nacional de seguridad conocida por sus siglas NSA (si no sabes qué es la NSA puede informarte aquí)

Pero no nos pongamos paranoicos, es inevitable el uso de estas aplicaciones hoy en día y facilitan considerablemente la comunicación entre personas, lo que sí podemos es tener en cuenta una serie de consejos que te pueden ayudar a hacer un uso más seguro de estas aplicaciones.