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Decenas de personas, jóvenes en su mayoría, saltaron la hoguera | Jesús Cruces.

La Plaza de San Bonifacio de Petrer volvió a acoger anoche una bonita tradición que disfrutaron cientos de vecinos, la cremá de la "Foguera de Sant Antoni" en honor a San Antonio de Padua, que se celebró el pasado 13 de junio. Sin duda es una noche especial que ha sabido mantenerse a lo largo de los años y que cada vez consigue atraer a un mayor número de personas en torno a una gran  hoguera. Este acto tiene un significado especial, dejar hueco a lo bueno quemando lo que nos perjudica.

Esta es una tradición que se remonta al siglo XVIII cuando vecinos de otras poblaciones llegaron a la villa para repoblarla, trayendo consigo prácticas de sus municipios. Esta hoguera se inició en 1609 tras la expulsión de los moriscos, cuando la villa quedó prácticamente deshabitada  y se repobló con españoles de localidades vecinas, gentes con sus propias costumbres, que se implantaron en Petrer. Lo cierto es que no hay documentos registrados que acrediten estas raíces, que se transmiten de generación en generación. Así las personas mayores de Petrer afirman que este es un hábito que heredaron de sus padres, y estos de sus abuelos.

Antiguamente se celebraba en la noche previa a San Antonio de Padua, el día 12, y se encendían decenas de hogueras por toda la villa. Aunque era una fiesta que no organizaba ningún organismo, se mantenía por tradición. Niños y mayores recogían los días previos todo aquel material que se pudiese quemar. Entonces con la caída del sol se reunían familias y amigos y prendían fuego a la pira, que contenía desde ramas de pino hasta muebles, pues el origen de la "Foguera de Sant Antoni" es quemar aquello que ya no sirve. 

Ahora este material se ha sustituido por palés, pero se sigue manteniendo, aunque se ha trasladado al viernes más cercano. Cuando ya solo quedan los rescoldos del fuego, los más valientes saltan las brasas de la hoguera, con el objetivo de dejar atrás todo lo malo, que se ha quemado simbólicamente en el fuego que purifica. La mayoría fueron hombres jóvenes, pero también se pudo ver a alguna que otra mujer así como a decenas de pequeños que saltaban por las partes más bajas con gran ilusión y alegría.


Esta tradición busca dejar atrás lo malo | Jesús Cruces.

Aunque en los años 70, esta tradición casi desaparece, se volvió a recuperar una década después para hacerse una gran hoguera en la Plaça de Dalt hasta que en la década de los 90 la Colla El Terrós tomó las riendas de esta tradición y la subió al castillo para después llevarla a su actual ubicación, a las puertas de la ermita de San  Bonifacio, lo que permite tener unas vistas inmejorables del valle. 

Actualmente este acto lo organiza la Concejalía de Fiestas, la asociación del Barri Antic y la Colla El Terrós. Destacó la participación del nuevo colectivo local Kaskaruja, cuyo objetivo es proteger las tradiciones de Petrer. Además este año fueron varios los grupos de vecinos eldenses los que subieron para conocer esta tradición, muestra una vez más de la hermandad entre ambos municipios. 

Este año ha sido la alcaldesa de Petrer, Irene Navarro, quien tuvo el privilegio de encender la traca que inició el fuego. Fue en torno a las 23:20 horas ante cientos de personas a las que los bomberos refrescaron con el agua de las mangueras en una calurosa noche mientras el fuego devoraba la madera.

Previamente se realizó en la Plaza de Dalt una cena de sobaquillo y un pasacalles hasta la plaza de San Bonifacio. Tras la cremá  tuvo lugar una verbena.

 

La "Foguera" en imágenes

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