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Los vecinos aseguran que ya no pueden más y solo desean vivir en paz | Jesús Cruces.

Los vecinos de la frontera entre las calles Virgen de la Soledad de Elda y León de Petrer viven una difícil situación, denuncian que la vivienda doble de los números 22 y 24 con entrada por Elda está habitada por okupas y la han convertido un vertedero, un foco de insalubridad y un nido de ratas. Además aseguran que las peleas son constantes así como las amenazas que sufren, por lo que ya no pueden más, aseguran.

Esta situación comenzó hace unos ocho años, cuando la casa quedó deshabitada. Al principio los vecinos no tenían ningún problema, pues los primeros okupas no generaban malestar alguno, pero en los últimos años, y en especial desde la pasada Navidad, los nuevos “inquilinos” se han dedicado a llenar esta vivienda de basura donde las ratas mantienen intranquilos a los vecinos, que incluso afirman haber oído disparos con una escopeta para ahuyentar a los pájaros del interior.

Desde fuera de la casa se pueden ver colchones, puertas, escombros y gran cantidad de basura en cada estancia de la vivienda. Asimismo, los vecinos aseguran que hay botellas llenas de orina y excrementos humanos por las esquinas. El olor, sobre todo en verano, es difícil de aguantar. Y como guinda, hace unos días una rata cayó sobre la cabeza de una viandante desde uno de los árboles de la vivienda.

En los últimos meses se han generado varios incendios y los vecinos creen que son intencionados. Asimismo, con asombro cuentan que los okupas, al no tener agua, acuden a recogerla a la fuente de la rotonda del parque de Bomberos, a la que también acuden las ratas por las noches. Los vecinos han denunciado la situación, puesto que los actuales okupas, una pareja, les amenazan y viven con temor.

Una de las denunciantes y vecina vive pared con pared, es una mujer jubilada. Su hija está pendiente del teléfono y acude a menudo a la casa por el temor de que le ocurra algo, de hecho, hace unos días la llamó para que fuese rápidamente al escuchar que picaban la pared colindante a la suya: “Tengo problemas del corazón, así no puedo vivir, un día me va a dar algo”, lamenta la mujer.  Otro de los vecinos es exmilitar y admite que “con todo lo que he visto, y no quiero entrar ahí”.

Todos ellos afirman estar hartos y han enviado varios escritos al Ayuntamiento de Elda solicitando que tapien las puertas de acceso a la vivienda.También han pedido a los Bomberos que realicen un estudio para declarar la vivienda en ruina y con riesgo de derrumbe, lo que aceleraría el proceso de su cierre.

La edil de Urbanismo, Pilar Calpena, ha explicado que en junio realizó sendos informes con el objetivo de tapiar esta vivienda, uno de ellos se ha enviado al área de Obras y otro a Sanidad, para que se limpie primero, actuación que se hará de forma externa. De esta manera, espera que este problema se solucione durante las próximas semanas.

Estos vecinos solo desean que limpien la vivienda para acabar con los roedores y que la tapien para volver a vivir en paz.

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