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La vida de María Salud ha sufrido un gran cambio a raíz del accidente | Jesús Cruces.

María Salud Muñoz Vidal sufrió un accidente tras caer al pisar el excremento de un animal, previsiblemente un perro de grandes dimensiones, en la calle Hermanos Pinzón de Elda. La mujer resbaló y se rompió la rótula por lo que tuvo que someterse a una operación. Ahora se recupera en casa, donde apenas puede moverse y sufre un intenso dolor.

La mujer, de 61 años de edad, salió a hacer un recado con su cuñada la tarde del pasado día 2 de diciembre por la calle Hermanos Pinzón. Este lugar, que se encuentra a espaldas del Museo del Calzado, "tiene poca iluminación por lo que no vi un gran excremento que ocupaba parte de la acera, con la mala fortuna de que lo pisé y caí sobre la pierna derecha doblada, de manera que me rompí la articulación de la rodilla". La operación tuvo que retrasarse once días ya que los quirófanos estaban colapsados ante la cercanía de las fiestas navideñas, según le dijeron.

María Salud Muñoz ha visitado hoy el Hospital de Elda donde le han realizado una radiografía y el día 7 de enero debe volver para conocer el resultado de esta prueba e iniciar la rehabilitación de su rodilla, la cual está muy inflamada y le impide caminar. Existe además la posibilidad de que su organismo rechace la malla quirúrgica que le han colocado en la rótula.

La vida de esta vecina de Elda ha dado un gran cambio a raíz de su caída ya que además de los fuertes dolores que sufre y que le impiden dormir por la noche, no puede ocuparse de sus tareas ni cuidar de su padre, que está a su cargo, por lo que ha tenido que contratar a una persona, “estoy entrando en una depresión, siento una gran impotencia por lo que me ha ocurrido, sobre todo porque se debe a la dejadez de la gente que no limpia los excrementos de sus animales”. 

María Salud no entiende este comportamiento incívico, pues ella también tiene un perro, “pero soy muy cuidadosa y cuando lo saco a pasear siempre recojo los excrementos y añade que “mi cuñado incluso lleva una botella de agua para limpiar el orín de su perro en la calle”.

El accidente de la mujer despertó una oleada de indignación en las redes sociales, donde los internautas criticaron la actitud de algunos propietarios de perros que dejan orines y excrementos en numerosas aceras de la ciudad, un problema de salud pública y de civismo.

La afectada desconoce la identidad del dueño del perro que defecó en mitad de la acera, quien es el responsable de lo sucedido por no limpiar las heces de su animal, "quise que se supiera para que mi caso no le vuelva a ocurrir a nadie más", por ello lo comunicó en una red social donde ha obtenido numerosas muestras de solidaridad. Del mismo modo, está muy agradecida a los vecinos de la calle Hermanos Pinzón porque la acompañaron y le llevaron mantas para taparse durante el tiempo que estuvo tendida en la acera.

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