sábado, 16 de octubre de 2021

La mona de Pascua, el dulce de la Semana Santa que sobrevive a la pandemia

Marta Ortega
1 abril 2021
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La mona de Pascua, el dulce de la Semana Santa que sobrevive a la pandemia
Cada día hacen más de un centenar de monas en el Horno del Valle.

Cumplir con la tradición de comer la mona de Pascua no es cosa de niños. Adultos y menores cada Semana Santa celebran la costumbre de comer con amigos y familiares en algún paraje de la zona el dulce tradicional de estos días. Lo más habitual es que sea el lunes de Pascua, si bien durante todo el fin de semana la población disfruta de este postre que simboliza que la cuaresma y sus restricciones han acabado, de hecho, muchos mayores la comen con longaniza seca.

La mona es un postre de gran tradición en esta zona que proviene de la “munna”, término árabe que significa “provisión de la boca”, que era un regalo que los musulmanes hacían a sus señores hace siglos. La tradición ha evolucionado hasta la actualidad y desde hace años lo habitual es salir en excursión y, como broma, romper el huevo en la frente de otra persona.

Este año la pandemia también ha hecho que este hábito no se pueda celebrar en grupo, pero ello no evita que las familias y pequeños grupos planeen salir a algún espacio al aire libre para disfrutar de esta tradición que está muy arraigada en la zona.

Juan Antonio del Valle es el panadero del Horno del Valle, situado en la calle Magdalena Maestre Amat, anterior Andrés Amado. En esta época realiza más de 150 monas diarias y las hace con el sabor de siempre, con la rica receta que su familia ha heredado de padres a hijos, pues sus abuelos empezaron en este oficio en 1930, lo siguió su madre y luego él. Del Valle ha abierto las puertas de su panadería a Valle de Elda para enseñar cómo prepara este dulce.

Juan Antonio preparando tres lagartos antes de meterlos al horno.

Mientras amasa, Juan Antonio indica que “hay muchos tipos de monas, de formas y adornos, si bien todas tienen la misma masa, ya que es un bollo enriquecido con azúcar y un huevo duro. Puede llevar como adorno chocolate e incluso almendra garrapiñada o bolitas de anís, aunque lo habitual es que lleve azúcar”. Continúa afirmando que, aunque lo tradicional es hacer un pequeño rollo, adopta múltiples formas, las más habituales en esta zona son lagartos, pero también pueden tener forma de flores o incluso una pajarita", estas últimas solo a petición del cliente.

Las monas se hacen con masa madre, harina de trigo, agua, levadura, leche y limón -aunque hay quien las hace con sabor a canela o anís-. El proceso, señala, tiene que ser cuidadoso, pues es esencial amasar a la perfección y después dejar la masa descansar. “Toda la masa se hace igual, después se eligen los tamaños y formas, y al horno”, indica. 

Esta pandemia ha hecho que bajen las ventas y haya menos ánimos: “Ya no se ve a las abuelas acudir a comprar monas a sus nietos, esto también nos lo ha quitado la pandemia, pero vienen sus hijos, de manera que la tradición sigue, aunque de otra forma, hasta que pueda volver todo a la normalidad”.

 

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