viernes, 28 de agosto de 2026

La Embajá, 25 años de comedia festera

Un repaso por la historia de el acto festero que cada año hacía reír a los eldenses
Marta Ortega
Hace 15 horas
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La Embajá, 25 años de comedia festera
La Embajá se celebró por última vez en los pasados Moros y Cristianos | Marta Maestre.

La Embajá de la Calle del Marqués era, hasta este 2026, un acto ineludible cada viernes de Moros y Cristianos para cientos de personas. Pero tras 25 años haciendo reír recreando las populares embajadas desde el humor, al tiempo que daban un repaso a lo sucedido anualmente en la ciudad, los componentes de este grupo han decidido despedirse por sorpresa, porque el ruido de otros cuartelillos hace imposible continuar y por la nula reacción de los gestores de la fiesta a su mensaje anual pidiendo una embajada humorística eldense.

Han decidido decir adiós dejando el acto en todo lo alto, convencidos de que alargarlo más en ese emplazamiento sólo iba a llevar a una progresiva pérdida del respaldo popular.

Sus inicios se remontan al año 2000, cuando el alma mater de la Embajá, Eduardo Navarro, asistió a la "Ambaixada en Valenciá" de las fiestas de Moros y Cristianos de Petrer. Lo vio como algo «exportable» a Elda y contagió de ese entusiasmo a un, por aquel entonces joven enamorado de la fiesta, el ahora alcalde, Rubén Alfaro. Juntos comenzaron a idear lo que podrían hacer, pero no fue hasta el año 2002 cuando se llevó a cabo la primera Embajá, gracias a la aparición, también casual, del "tercer padre de la criatura", explica Navarro, Manuel Quevedo, ya fallecido, el cual terminó de darles el empujón que les faltaba para iniciar este largo camino.

Así, el viernes 1 de junio de 2002 nació la "Embajá de la Calle del Marqués", en la vía llamada oficialmente Méndez Núñez, pero a la que todos conocían por su antiguo nombre de "El Marqués". Por aquel entonces había tres cuartelillos en la calle, y los tres participaron en este acto que no imaginaban que llegaría tan lejos.

Contaban solo con un altavoz pero fue más que suficiente. Y es que la primera Embajá fue para 30 personas aproximadamente, la última, la de este 2026, para un millar. Su evolución con el paso de los años ha sido positiva, pues no solo han ido creciendo sino afianzando a sus «fans», que han repetido año tras año.

Eduardo Navarro es el alma mater del acto | Marta Maestre.

Esta no es la primera vez que deciden decir adiós. En 2015 ya lo hicieron. Por un cambio en la legislación debían tener un seguro y un plan de evacuación que no podían costear. Por suerte llegó el Hotel Santa Ana y se encargó de todos los gastos, siempre que se representara en la calle Colón, por lo que se trasladaron a su balcón. Pasaron de mil a tres mil espectadores. Pero no era el sitio idóneo, y con un año por delante, y tras variar dicha ley, consiguieron sufragar los gastos con la ayuda de anunciantes y volver a su calle.

Previamente se había pedido por escrito, primero a la Junta de Gobierno y después a la Junta de Compromisarios de la Junta Central de Comparsas, que se incluyera dentro de los actos oficiales para que no desapareciera, fuera este grupo o cualquier otro colectivo elegido por ellos el que lo llevara a cabo. Obtuvieron dos «no» por respuesta, el segundo más desagradable que el primero, explica Navarro. Entendieron ese «no» como de los propios representantes de los festeros, y por ello decidieron no volver a tocar esa puerta, sino que fuera el propio acto y su aceptación popular los que fueran mandando un «recordatorio» anual del mensaje.

Paralelamente, y esto es algo que quiere dejar claro Eduardo Navarro, es que en todo momento han recibido el apoyo del Ayuntamiento, tanto de un signo político como del otro. Siempre ha estado ahí para arroparles en la medida en que podía hacerlo y eso lo agradecen.

En estas 25 ediciones solo han parado tres años: 2020, 2021 y 2022. A pesar de que la fiesta volvió en ese año, la prudencia ante la gran concentración de personas les hizo esperar un año más y volver en 2023 para evitar cualquier riesgo de infección de COVID-19.

Pero todo acaba y este grupo de festeros amantes de la comedia han dicho "hasta aquí" por los motivos antes expuestos. Navarro tiene claro que su calle ya no es el lugar en el que hacer el acto, ¿dónde? "Solo hay que mirar donde hace Petrer sus Ambaixadas para saber qué hay que hacer", afirma Navarro. En la vecina localidad se hacen en el propio Castillo de Embajadas, pues es un acto oficial de la fiesta.

En este período han tenido grandes momentos. Uno de los favoritos de Navarro fue en 2012, cuando, aprovechando el personaje de "el Gritón", con el que se homenajeaba cada año a alguien que había destacado en la cultura eldense dándole oportunidad de gritar «¡Ah del castillo!» junto al Embajador Moro, se decidió hacer ese homenaje, que resultó muy emotivo, a Sergio García. Era un verdadero fan de la Embajá, que cada año bajaba en su silla de ruedas desde La Molineta, donde residía, para disfrutar del acto, llegando una hora antes del inicio para que sus dificultades físicas no le impidieran entrar a la calle y tener su sitio. También recuerda la agradable sorpresa que supuso ver en el escaparate de Juguettos, una recreación en playmobil de la Embajá, como un acto más de todos los de la fiesta.

Participan numerosas personas en esta divertida representación | Marta Maestre.

Si con algo se quedan es con el cariño de la gente, con sus carcajadas. Con orgullo Navarro señala "nunca hemos tenido malas críticas y eso hoy en día es muy difícil. Y entendemos que es porque siempre hemos hecho humor desde el respeto, sin querer ofender, ese ha sido mi reto cada año- pues él se ha encargado del texto- y siempre lo he hecho, respaldado por mis compañeros del grupo, sin ningún tipo de posicionamiento. Es una tarea en la que todos hemos ido aprendiendo año tras año lo que hay que decir y lo que es mejor callar, estando entre esto último nuestros dos temas tabús: la muerte y las guerras, porque no hemos querido que nadie pensara que frivolizábamos las desgracias.

Tras 25 años hace una valoración "maravillosa, han sido los mejores años de mi vida festera, me he llevado mucho. Yo me encargo del texto y aunque es mucha presión, la recompensa es tanta que siempre vale la pena. Me queda la tranquilidad de que el que quiera recordar los textos lo puede hacer, ya que están todos publicados en las páginas de Valle de Elda. De la primera Embajá a la última. En el primer número tras las fiestas".

Ahora cierran para siempre, en una decisión muy bien pensada y tomada a principio de año. "Llegamos sin molestar ni hacer ruido y nos vamos igual", asegura.

El deseo final del Grupo Humorístico de la Embajá de la calle del Marqués es que alguien siga su legado, que la fiesta no deje perder algo tan bonito y divertido, y que tantas alegrías ha dado a los eldenses.   

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