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Enología y hostelería

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Existe mucho misticismo en relación a cómo se debe de servir el vino; lo cual ha llevado en innumerables ocasiones a tener ese miedo o el sentido del ridículo a la hora de seguir unas reglas para su servicio, no disfrutando de una copa por la famosa frase “¿Qué dirán?”.

A continuación les voy a citar unos cuantos consejos para quitar ese temor cuando se asiste a cualquier acontecimiento en un restaurante.

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El vidrio es un material esencial para el envasado del vino, dentro de cada botella maduran y desarrollan todo su bouquet. Estos envases cuentan con unas cualidades únicas: son herméticos, indeformables, resistentes, transparentes, guardan todas las cualidades de su contenido, etcétera.

Se tienen referencias de que los romanos utilizaban botellas de vidrio, las citadas botellas eran fabricadas en crisoles soplando “a la caña”. 

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Si buscásemos la palabra catar en el diccionario de la lengua española, podríamos observar que su significado es bastante sencillo, entre otras cosas porque en dos líneas dan con toda su definición.   

   Catar un vino tampoco es nada complicado, siempre que se logre afinar tres de nuestros cinco sentidos: la vista, el olfato y el gusto

   A continuación, y siguiendo el mismo orden de los sentidos, voy a dar una breve explicación para analizar estas tres artes que forman una cata. Quiero antes aclarar que si se quiere organizar una cata o asistir a ella, siempre se debe de evitar llevar perfumes para no contaminar el ambiente, siempre hacerlo en habitaciones ventiladas y cambiar de copa si se van a catar diferentes tipos de vinos.

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Con el aumento de las temperaturas durante esta época del año, lo lógico es que cuando visitamos cualquier local de restauración o en nuestra propia casa el cuerpo nos pide beber cosas frescas.

El vino también es una bebida apta durante el verano, no solamente el rosado y el blanco, también los tintos si los sabemos elegir y las condiciones en que nos los pueden servir.

Es indudable que los vinos blancos se llevan la palma. Es muy importante que se tengan a una temperatura bastante baja en la nevera, en torno a los 4 o 6 grados centígrados, de forma que cuando sea servido en la mesa su temperatura pueda aumentar hasta los 8 o 10 grados. A menor temperatura se corre el riesgo de perder el aroma y el sabor. 

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El vino de hielo, ese desconocido, raro y escaso es uno de los más valorados por el momento en que se realiza la cosecha y las condiciones de esta, influyendo lógicamente la zona donde se obtiene.

Es un vino hecho de uva helada con una alta concentración de azúcar, para lograrlo hay que dejar que esta logre una sobremadurez en la cepa, no cosechándose hasta que se produce la primera helada. Es un proceso bastante trabajoso debido a que para lograr que la uva contenga esa alta concentración de azúcar hay que dejar que este se hiele, el agua se expanda rompiendo la piel, este proceso logra que al perder parte del agua el azúcar se concentre aún más. 

Es considerado un vino muy apreciado por su persistencia aromática, con una acidez especial y bastante fuera de lo común.

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No es mi intención y siempre he tratado de evitar con mis comentarios causar polémica sobre los artículos que publico, pero existen ocasiones de las cuales saco conclusiones que me obligan a realizar ciertas reflexiones que de antemano sé que van a sentar mal a algunas personas que posiblemente se sientan aludidas ante mis afirmaciones. Estoy totalmente seguro de que es una insignificante minoría, pero no puedo ni debo evitar dedicar un artículo a esas personas que aprovechan cualquier acontecimiento para sacar fruto en beneficio propio aprovechándose del prójimo, de ahí el título “gorrones, tacaños y aprovechados”.

Cada vez entiendo menos la asistencia a cualquier inauguración, evento o presentación de personas que no han sido invitadas a tal ocasión, y asisten solamente para acaparar gratuitamente todo de lo que allí se invita. Siempre son los mismos, colocados en primera fila y cogiendo a mansalva todo lo que pueden, vamos, como si hiciese varias semanas que ni han bebido, ni han podido comer.

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Muchas son  las consultas y comentarios que me han hecho en relación a los vinos espumosos, después del artículo que publiqué el pasado 8 de enero del presente año sobre las diferencias entre el Cava y el Champagne. 

Después de observar el interés expuesto por numerosos lectores, he querido ampliar el citado artículo y acercarles un poco más con este nuevo trabajo donde quiero darles a conocer cómo se consiguen elaborar los vinos espumosos, intentando profundizar en los conocimientos sobre este campo de la enología.

¿Cómo se producen los vinos espumosos?

Acerca del autor

Autor: José J. González

Bienvenidos a mi blog sobre enología y hostelería. Llevo 23 años desarrollando la profesión de hostelería y me gustaría que este blog fuese un punto de encuentro para los lectores del Valle de Elda y de cualquier persona que quiera seguirnos. Para cualquier sugerencia podéis escribir al correo electrónico de esta redacción.

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