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Empezar hablando de cómo fueron los comienzos de la historia milenaria de nuestro vino, con la introducción, cultivos de la vid y la elaboración de esta sería muy atrevido. Pero según estudios realizados, la historia del  viñedo en nuestra península se remonta, con toda seguridad, a la llegada del pueblo fenicio a nuestras costas, los cuales fueron introduciéndolos por el litoral sudoccidental de Andalucía hace aproximadamente unos 3000 años.

    Posteriormente ante la naturaleza fuerte que todos sabemos que tiene esa región, y debido al éxito que estaban logrando con unos cultivos de viñedos muy resistentes, deciden introducirlos cada vez más en el interior de la península. Así, con el paso del tiempo, lograron convertirlo en una mercancía de intercambio comercial, costumbre muy dada por este pueblo, pasando a conocerse nuestros vinos por todo el mediterráneo y parte del norte del continente africano.

   Fueron los cartagineses los que introdujeron nuevos y novedosos avances en el cultivo de la vid, pero tras las guerras púnicas y cuando la República de Roma pasa a dominar nuestros territorios, denominándolos Hispania, fue cuando estos imponen nuevos métodos en la elaboración y su drástico aumento, para de esa forma nutrir a gran parte de su imperio con nuestro vino.

   Hay que destacar la crianza de estos caldos en ánforas de barro para lograr de esa manera textura y sabores. Destacan dos zonas de producción vinícola en aquella época, la zona Tarraconense y la zona Bética.

   Tras la caída del Imperio Romano, nuestra península sufre un gran declive en el mundo del vino, debido a la invasión del pueblo Bárbaro que con sus implacables métodos destruyeron extensas plantaciones, con el consiguiente retraso para continuar con el desarrollo de la viticultura en la Península Ibérica. 

   Fue con la entrada del pueblo visigodo cuando estos logran contrarrestar el freno que se había impuesto anteriormente y consiguen dar un nuevo impulso al cultivo de la vid y a la elaboración del vino, lo cual para ellos no era del todo desconocido debido al contacto que llegaron a tener con los romanos.