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Algunos ensayos interesantes para este verano

Pocos placeres comparables al de dormir la siesta a la sombra de un libro inolvidable.  Seguro que quien esté [email protected] encuentra ese volumen que le permita disfrutar de muy buenos momentos de lectura. Opciones hay muchísimas.

Tras las dos entradas anteriores, donde se mostraban algunos títulos para niños y jóvenes y varios para adultos entre nuestros clásicos, biografías y poesía, en esta última de la temporada hablaremos básicamente de una selección de ensayos y textos narrativos que resultan interesantes entre una mucha más amplia oferta de novedades para este verano.

Entre los ENSAYOS, y aunque haya quien piense que el verano no es un tiempo idóneo para lecturas sesudas, Taurus reedita Las iluminaciones de Walter Benjamín, un pensador del siglo XX insustituible, en la versión de Jesús Aguirre y Roberto Blatt. Paidós edita En defensa de la Ilustración, valioso ensayo de Steven Pinker que recupera un título kantiano para reivindicar la veta más humanística y progresista del movimiento moderno por excelencia. Por su parte, Marina Garcés, en Nueva ilustración radical, editado en Cuadernos de Anagrama, nos habla de la condición póstuma en estos “tiempos de antiilustración”: un breve texto que no tiene desperdicio. En  La cárcel más grande de la tierra. Una historia de los territorios ocupados, publicado en Capitán Swing, Ilán Pappé denuncia sin ambages la limpieza étnica y la ocupación de Palestina por parte de Israel. En El tiempo regalado: un ensayo sobre la espera, Andrea Köhler expone qué distinta es nuestra percepción del tiempo y la espera en la visita al médico o la cola de un banco. En La era de la posverdad, que edita Calambur, un nutrido grupo de pensadores reflexiona sobre los modos que la mentira adopta en tiempos donde nadie se avergüenza de ella, más bien todo lo contrario.   Debate nos trae El muro invisible, un texto del colectivo Politikon que pone de manifiesto cómo la precariedad y la incertidumbre han venido para quedarse: los jóvenes lo saben bien. Acantilado nos ofrece en Lo que no podemos saber, de Marcus du Sautov, autor de La música de los números primos, un libro para quienes no quieren dejar de hacerse preguntas. El excelente poeta mejicano Gabriel Zaid nos ofrece en Mil palabras, editado en Random House, un ejercicio lleno de erudición, ironía y amenidad que acaba atrapándonos.

Marta Sanz, con su novela Amor fou

Llegamos al género NARRATIVO. En Amor fou, Marta Sanz traza una historia con “el amor como posibilidad llena de trampas, el amor como dolor, como enfermedad y locura”, en palabras del prologuista Isaac Rosa. Una nueva versión de su novela de 2013, y por la que la autora estuvo a punto de dejar de escribir. La cosecha de novelas de género negro es inmensa: ya hablamos aquí de la reedición de Las largas sombras, de Elia Barceló, en la editorial Roca. Cuando sale la reclusa, de Fred Vargas, en Siruela, contiene una trama que no permite el parpadeo. En Alfaguara hay mucho material donde elegir: Vengaré tu muerte, de Carme Riera, o la estimulante Ordesa, de Manuel Vilas. El bosque sabe tu nombre, de Alaitz Leceaga, en Ediciones B; Morir no es lo que más duele, de Inés Plana, en Espasa; o Talión, de Santiago Díaz, en Planeta, son tres historias policiacas sorprendentes por imprevisibles. En Destino, Lorenzo Silva publica Lejos del corazón, un thriller donde el crimen, el blanqueo y la corrupción en el Estrecho de Gibraltar están a la orden del día. Y, cómo no, el gran John Le Carré: El legado de los espías, en Planeta, nos propone una trama que no permite levantar la mirada ni un segundo del texto.

Varias novelas de género negro recientes

Como también hay vida más allá de la novela negra, he aquí dos propuestas para los amantes de la ciencia ficción: El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, de Becky Chambers, que edita Insólita, relata la dureza de una travesía intergaláctica para construir un túnel hiperespacial; y Antisolar, del premiado Emilio Bueso, en Gilgamesh, una mezcla lisérgica de terror y ciencia- ficción.

Concluyo con tres propuestas diversas entre sí: en Mirador de Velintonia- De un exilio a otros (1970-1982), en Fundación J.M. Lara, Fernando Delgado nos retrotrae al papel desempeñado por el poeta y premio Nobel Vicente Aleixandre en el mundo cultural de la dictadura y la Transición. Memoria de los poetas de los lagos, de Thomas De Quincey, en Pre- Textos, muestra la visión y en algún caso la relación del autor con tres poetas esenciales del romanticismo inglés: Southey, Coleridge y Wordsworth. Finalmente, una propuesta más que desenfadada: Esto te va a doler, de Adam Kay, en Planeta, nos muestra un sinfín de anécdotas descacharrantes de un médico residente.

Feliz verano lector a la sombra de uno o más grandes libros.

Otros libros oportunos para este verano, de género diverso