domingo, 29 de mayo de 2022

Entre Sevilla y Triana un feliz redescubrimiento, en el Teatro de la Zarzuela

Elías Bernabé Pérez
26 enero 2022
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Entre Sevilla y Triana un feliz redescubrimiento, en el Teatro de la Zarzuela

La vida para una mujer soltera en España durante la dictadura franquista no resultaba nada sencilla.  Ni tan siquiera dentro de su mismo entorno familiar, del que en muchos casos se las expulsaba de su propia casa, teniendo que buscar refugio, para ella y para su bebé, en parientes o amistades mucho más comprensivas y piadosas. El honor y buen nombre del apellido familiar estaba muy por encima de la humildad y el apoyo al engaño o abuso sufrido por la hija.

Y en este entorno Luis Fernández de Sevilla y Luis Tejedor plantearon el argumento de la historia de una joven mujer sevillana, Reyes, que quedó embarazada de un marinero (de los que se decía tener un amor en cada puerto) y que afronta su situación con una entereza impropia de la época. Pablo Sorozábal, el compositor que renovó el género de la zarzuela, desde su irrupción con Katiuska en 1931, ayudó en buena medida a que la obra llegase a los escenarios, pues una de sus premisas como hombre de teatro que era, la basó en trasladar al público la realidad del momento, por dura que esta fuera. Sin ir más lejos, en su La Tabernera del Puerto, de 1936, encontramos el tráfico de drogas y violencia de género. Y en su La del manojo de rosas, de 1934, la modernidad lejos el dramatismo con  un piloto de aviación y un taller mecánico de coches y motos.

Y así nació Entre Sevilla y Triana, con la realidad social de 1950, año en el que se estrenó, el 10 de abril, en el Teatro Circo Price de Madrid.

No fue esta la primera ocasión que en el siglo XX se llevó la problemática de una madre soltera a la zarzuela. En 1930 se había estrenado La Dolorosa, con música de José Serrano y libreto de Juan José Lorente, quien al parecer le gustaba llevar a los escenarios a jóvenes que se las calificaba de "descarriadas", pues ambos autores habían estrenado en 1927 Los de Aragón, donde Gloria en contra de los deseos de su familia y novio, les abandona en busca de triunfar como cupletista.

Pero entre La Dolorosa y Entre Sevilla y Triana hay diferencias sustanciales. Mientras que la primera abandona su pueblo con el niño en brazos al haber sido engañada por el típico señorito de posibles, la segunda permanece en Sevilla y se enfrenta a todo aquel o aquella que le afean su situación. Incluso musicalmente aunque en La Dolorosa el título alude directamente a su protagonista, esta no cuenta con romanza alguna, mientras que Rafael, su novio engañado, y piadoso después, dispone de dos.

Con motivo de la recuperación de Entre Sevilla y Triana en el Teatro de la Zarzuela, la institución dirigida por Daniel Bianco ha realizado uno de sus habituales documentales Viaje por la zarzuela. que está disponible en internet.Y en él resulta apasionante ver y escuchar a las dos sopranos que alternarán en el papel de Reyes, Carmen Solís y Berna Perles, y al director musical Guillermo García Calvo. Su implicación y ganas de representar sobre el escenario al personaje es tal, que parece que lo estén viviendo, trasladando al espectador sus propias emociones.

En dicho documental Guillermo García Calvo, cuya trayectoria como músico y director está reconocida sobradamente a nivel internacional, precisa que "Sorozábal tenía una capacidad absoluta para describir la emoción femenina y los sentimientos como pocos compositores", situándolo en este sentido al mismo nivel que Puccini y Richard Strauss "Yo lo pondría en esa línea de compositores que hacen un buen análisis sicológico de la mujer", dice, lo cual no es poco. En otras declaraciones suyas, equipara el andalucismo de la música del compositor vasco con Manuel de Falla y Federico García Lorca.

Y si resultaba extraño, por novedoso y atrevido, llevar a la escena la dignificación de una madre soltera, y abandonada a su suerte por su familia y por el padre de la criatura (si bien este al embarcar, y estar fuera de Sevilla durante un año, desconoce la situación) más extraño todavía resulta que esta obra obtuviera el primer premio del Concurso Nacional de Género Lírico, auspiciado por el gobierno en 1949.

Y es extraño por dos razones. La propia de su argumento, y la personalidad del autor de la música. Téngase en cuenta que Pablo Sorozábal en lugar de salir de España cuando acabó la guerra del 39, o algunos días antes, prefirió vivir un penoso exilio interior en Madrid. Por su reconocido republicanismo, nunca ocultado, fue depurado y no pudo ejercer como profesor de conservatorio alguno, director de orquestas oficiales, ni optar a cargo público alguno. En los primeros años de la dictadura también se prohibió que su nombre apareciera en las carteleras de los teatros, las críticas en prensa de sus estrenos, y hasta que saliera al escenario a recibir los aplausos del público al término de sus representaciones. Tras marchar a América mediada la década de los 40, a su regreso las aguas en torno a él se habían calmado bastante.

Llega al Teatro de la Zarzuela casi 72 años después de su estreno

Pronto se cumplirán 72 años del estreno de Entre Sevilla y Triana, fue el 8 de abril de 1950 en el Teatro Price de Madrid. y por vez primera se representará en el Teatro de la Zarzuela.

Aunque alguna  es posible que no se pueda ofrecer debido a una huelga del personal técnico adscrito a los espacios dependientes del INAEM, se han programado diez funciones, entre el miércoles 26 y el domingo 6 de febrero.  Número algo inferior al habitual cuando se trata de obras de repertorio, donde se suele llegar a catorce o quince, y que parece que será suficiente. No obstante, podría ocurrir como en otras producciones anteriores de obras desconocidas, que debido a sus excelentes montajes han ido incrementando el número de asistentes, conforme avanzan las sesiones y se va difundiendo la belleza del espectáculo.

Y esta producción que ahora llega a Madrid es de las que enganchan. Se estrenó en el Teatro Arriaga de Bilbao el 23 de junio de 2012, y se puede visualizar en youtube. Posteriormente ha visitado  los teatros Campoamor de Oviedo y Maestranza de Sevilla.

La dirección escénica recae en Curro Carreres, regista murciano que creo es la primera vez que asume la máxima responsabilidad de una producción artística en el Teatro de la Zarzuela, donde si trabajó tiempo atrás, pero en otros cometidos muy relacionados con el actual. Y estoy convencido que ese su, llamémosle así, debut, se saldará con éxito absoluto.

En esta coproducción participaba los madrileños Teatros del Canal, en los que, sin embargo, no se ha llegado a programar en estos nueve años desde su estreno.

Y aquí se produce otra situación extraña, que hemos comentado en ocasiones anteriores, y que cabría  calificar hasta de contradictoria. No resulta entendible que la zarzuela, género lírico español por excelencia y madrileño en particular, esté vetada en unos teatros de la misma capital, propiedad de la Comunidad de Madrid. Una comunidad autónoma que, aún estando la sede central del Instituto Cervantes muy cerca de la Puerta del Sol y casi enfrente del Palacio de Cibeles,  se ha permitido el lujo de crear una oficina del idioma español. El mismo sobre el que reina la zarzuela. Desde que el catalán ¡curioso no! Albert Boadella cesó en la dirección de estos teatros, por voluntad propia, nuestro género lírico no se ha visto, ni oído, por allí. Y a corto o medio plazo así seguirá siendo.

Entre las informaciones que se han publicado en torno a esta presentación en el Teatro de la Zarzuela, se ha dicho que la partitura de Entre Sevilla y Triana ha estado desaparecida, u oculta, durante casi setenta años, siendo en 2007 "cuando se encontró". De ser esto cierto, resulta evidente que de desaparecida u oculta nada, simplemente que nadie se interesó por ella, como ocurre con la gran mayoría de las zarzuelas, hasta que el director orquestal Manuel Coves la buscó donde tenía que buscarla: en el archivo de la SGAE. Así que desaparecida, nada de nada. Simplemente estaba donde tenía que estar, esperando a que alguien la desempolvase.

La verdad es que ni el propio Pablo Sorozábal parece que tuvo interés en llevarla al disco microsurco, dentro de la serie que dirigió para el sello Hispavox, y donde sí se grabaron otros títulos suyos poco conocidos, como Adiós a la bohemia, Don Manolito, Black el payaso, La eterna canción y Las de Caín. Incluso posteriormente grabó Los burladores en el sello Columbia.

Pero Entre Sevilla y Triana sí tuvo una grabación discográfica incompleta, registrada el mismo año de su estreno, editada en los antiguos discos de pizarra, por la Columbia, y sin reedición posterior en los de vinilo.

Esta grabación se reeditó en 1997, gracias al disco compacto, por medio de la empresa sevillana Homokord.

De los cantantes del estreno solo participaron en ella Enriqueta Serrano, tiple cómica esposa de Sorozábal, el barítono Antonio Medio, y el actor Luis Cuenca. El rol de Reyes, lo interpretó Ana María Iriarte, que entonces estaba iniciando su carrera, y el tenor Enrique de la Vara, que, lamentablemente, y quizá porqué se instaló en Sudamérica, tan solo grabó otras dos obras: Los gavilanes y Maruxa.

Si el título de esta zarzuela, solo el título, resurgió a finales de los años 50, fue gracias a la grabación de la romanza de tenor "Tú que entiendes del cariño" que registró en 1959 un incipiente y muy solicitado Alfredo Kraus, en un disco pequeño, de aquellos de 45 revoluciones por minuto (RPM), en el que se incluyeron una romanza de La isla de las perlas "Qué triste mi despertar" y un dúo de Black el payaso "Dibujos de clara belleza", junto al barítono Renato Césari. Zarzuelas ambas de Sorozábal. Grabación esta reeditada en 1989 en un disco compacto, que es una auténtica joya. Consta de trece  fragmentos, entre romanzas, dúos y concertantes, con Kraus como intérprete principal.

Todos estos discos, cuatro en su formato original de 45 RPM,  se vendieron muy bien, al coincidir con el boom de los "pickups", y se escuchaban con frecuencia en las emisoras de radio, las de Onda Media, donde se emitía zarzuela de forma habitual.

Dicho sea de paso, yo conservo tres de ellos, más el recopilatorio en CD.

Y de entre los cantantes que estrenaron esta producción en Bilbao en junio de 2012, tan solo tres  repiten ahora, dentro de los dos repartos que presenta el Teatro de la Zarzuela. La soprano Carmen Solís, el tenor Andeka Gorrotxategui y el cantaor Jesús Méndez.

Asimismo, cambia el director musical, ya que estará al frente el titular del teatro, Guillermo García Calvo (que ya recuperó en el mismo Teatro de la Zarzuela Curro Vargas y Circe, ambas de Ruperto Chapí) mientras que en Bilbao dirigió Manuel Coves, principal artífice del rescate de la obra en la SGAE, junto al director de escena Curro Carreres.

Ninguna zarzuela de los años 50 ha quedado en repertorio

Que Entre Sevilla y Triana, aun siendo grabada en disco el mismo año de su estreno, sea una obra que mantiene el sello de "olvidada o desconocida", no es patrimonio exclusivo suyo. Ni una sola  de las zarzuelas estrenadas en aquella época ha gozado de popularidad, y a duras penas alguna ha sido repuesta sobre los escenarios. Ni tan siquiera María Manuela, de Federico Moreno Torroba, de la que sus autores esperaban un gran éxito, por su ambiente madrileño, con pasodobles y chotis,y, sin embargo, sufrió un gran fracaso. Sobre el mismo Guillermo Fernández-Shaw, co-libretista junto a su hermano Rafael, en sus memorias acusa a José Tamayo, director artístico del Teatro de la Zarzuela, cuando se reinauguró en 1956, de haber dificultado su presentación en España. La obra ya se había estrenado en 1955 en Argentina. La verdad, es que han pasado los años y María Manuela sigue olvidada, aun cuando en la Escuela Superior de Canto de Madrid, se llevó a cabo una audición en concierto, hace escasos meses, gracias a la iniciativa de su profesora Elisa Belmonte.

Hace menos de tres meses se vio en Bogotá

Quién sabe si ahora, con esta serie de representaciones se produce el renacimiento de la obra de Sorozábal. Méritos suficientes para ello los tiene.

Tras verse en Bilbao, Oviedo, Sevilla y Madrid podría viajar a otros lugares, países sudamericanos incluidos. Y precisamente navegando o buceando por entre las redes, nos enteramos que en Bogotá se llevó a cabo una representación de Entre Sevilla y Triana, el 4 de noviembre último. En youtube está el vídeo.

En realidad fue una producción propia adaptada de la obra original, con modificaciones en los diálogos "para hacerlos más colombianos" e inclusión de números musicales populares de aquel país hispanoamericano.

La puesta en escena de esta zarzuela, se enmarcó en un programa de actividades socio-culturales, destinado a la dignificación de la mujer, dado el gran significado de su argumento, en época donde el género femenino socialmente estuvo menospreciado y hasta maltratado.

Y volviendo al principio, hablando en torno a la problemática de la mujer española que se plantea en esta zarzuela la soprano Berna Perles, que se congratula del cambio tan radical que ha dado nuestra sociedad, en el documental Viaje por la zarzuela, dice para acabar "La gente que venga al teatro podrá ver como hemos cambiado".

Y es que en realidad la obra sí que plantea una seria reflexión sobre la evolución social de la mujer, al menos en España.

Contenido de las ilustraciones videográficas.

1* Romanza de Jose María. Solo audio.

Alfredo Kraus. Dirección Pablo Sorozábal.

Grabación discográfica sello Hispavox 1958.

2* La Dolorosa."Dúo de Dolores y Rafael".

Cristina Faus y Eduardo Sandoval.Dirección Oscar Creus.

Monasterio de Santa María de la Valldigna-Simat de Valldigna (Valencia) 2007.

3* Romanza de Fernando."Dios de salve Sevilla"

José Julián Frontal. Dirección Manuel Coves.

Teatro Arriaga de Bilbao. Junio 2012.

4* Romanza de Reyes. "Qué sepa todo el mundo"

Carmen Solís. Dirección Manuel Coves.

Teatro Arriaga de Bilbao. Junio 2012.

5* Romanza de Fernando. "Nadie sabe"

Juan Manuel Echeverri.

Bogotá (Colombia) 4 de noviembre de 2021.

6* Viaje por la zarzuela. Cap.19

Guillermo García Calvo, Carmen Solís y Berna Perles.

Teatro de la Zarzuela de Madrid, 24 de enero de 2022.

Elías Bernabé Pérez
Elías Bernabé Pérez
Acerca del autor

Mis recuerdos más remotos que me atrajeron a la zarzuela me trasladan a sesenta años atrás. Primero escuchando los fragmentos que sonaban con frecuencia en la radio. También gracias a las fantasías, preludios e intermedios que interpretaban las bandas de música en los conciertos de las fiestas de octubre de Petrer. El templete donde actuaban estaba justo ante la fachada de mi casa.

Lo que más me gustaba de la Semana Santa es que en la radio solo se emitía música clásica. El viernes y sábado santo las emisoras enmudecían.

Lo más intenso vino en la época dorada del tocadiscos. Lo compró mi abuelo materno en 1963. La primera zarzuela que entró en casa fue Doña Francisquita con Kraus y Olaria. Es una grabación incompleta, pero suficiente para que me la aprendiese de memoria. Mi abuelo estaba impedido y era yo quien la ponía todos los mediodías y noches durante dos semanas consecutivas. A los quince días compramos un segundo disco: La generala, de nuevo con Kraus y Olaria. Y ya fuimos alternando. Después vino Maruxa. Y yo con solo 13 años me entusiasmé con ella y también la aprendí. Sí, digo bien. ¡A mis 13 años ya me encantaba Maruxa!

Ahí comenzó todo y ya no he parado. Siempre como aficionado.

Como le dice un padre a su hijo al final del documental de TVE sobre zarzuela La romanza de Madrid, de 1988, “Te acompañarán toda tu vida, porque son inmortales”.

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