jueves, 26 de mayo de 2022

El Teatro Wagner de Aspe celebra su centenario

Elías Bernabé Pérez
24 marzo 2022
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El Teatro Wagner de Aspe celebra su centenario

Cien años no se cumplen todos los días. Y si en la actualidad son muchos los teatros que a lo largo de la geografía hispana llegan a su centenario, obedece principalmente a que poco después de la entrada del actual régimen democrático los estamentos públicos, mayormente ayuntamientos, los fueron adquiriendo, antes de que cayeran por su abandono, o fueran pasto de la picota, para convertirlos en viviendas.

No fue esto último el caso del Teatro Wagner de Aspe, aunque a principios de los años ochenta del siglo pasado estuvo a punto de perder su función original, y este viernes próximo, día 25, se cumplirán cien años de la fecha de su inauguración.

Con tal motivo, el pasado día 4 se iniciaron las actividades conmemorativas, programadas por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento aspense, y que se desarrollarán de forma escalonada hasta el 28 de diciembre próximo, con notable presencia de agrupaciones y asociaciones musicales y artísticas locales. (1)

 

Ese mismo día 4 quedó inaugurada, en su vestíbulo, una exposición sobre sus cien años de historia, celebrándose una mesa redonda donde se habló de sus orígenes, su paso a propiedad municipal en 1984, y su posterior rehabilitación.

No es habitual que un teatro lleve el nombre del compositor Richard Wagner, menos aún lejos de Alemania, y según explica José Terol Albert, bisnieto del empresario que lo construyó, en el número de marzo de la revista Ópera Actual, es muy posible que sea el único en todo el mundo que así se llame. Y eso que existen más de 150 asociaciones Wagnerianas a lo largo y ancho del planeta, según explicó el propio Terol Albert, en la mesa redonda del día 4.

La verdad es que José Terol Romero (Aspe 1876-Alicante 1947), empresario que construyó el teatro de su peculio particular, fue un gran admirador de las óperas del músico alemán, lo cual quedó bien plasmado al dar su nombre al teatro de su propiedad.

Otra cuestión bien distinta es que en este coliseo se haya representado alguna ópera de Wagner, hecho este poco probable, dada la envergadura de todas ellas, y las exigencias canoras y orquestales que precisan para su ejecución.

 

José Terol Romero, gran empresario y mecenas de la época, aspense de nacimiento aunque residía en Alicante, no escatimó en recursos ni gastos, levantando un coliseo con capacidad para casi mil personas, cuando Aspe tenía una población que no llegaba a las ocho mil y disponía de otro teatro.

Fue en 1984 cuando lo adquirió el Ayuntamiento, evitando así su destrucción, y la construcción de viviendas en el amplio solar, así como la apertura de una calle, según los anteriores planes municipales.

Para que ello fuera posible, hubo un buen entendimiento entre los herederos del edificio, que a la hora de concretar la venta, impusieron como únicas condiciones que se destinara a la finalidad con el que su bisabuelo lo construyó, y se mantuviera su nombre original, según refiere su bisnieto en la revista citada.

Su reforma, o restauración, llevó unos cuantos años, siendo reinaugurado el 16 de febrero de 1995.

 

 

Su aforo se redujo a 550 butacas, atendiendo a las normativas de amplitud y seguridad. Número más que suficiente, para una población que por aquellos años no llegaba a 20.000 habitantes. Incluso su ratio está por encima de los teatros de otras localidades cercanas más pobladas, casos de Elche, Elda, Villena o Petrer, donde sus teatros municipales no llegan a las 800 butacas. En el caso de Elche, tercera urbe de la Comunidad Valenciana, su aforo se queda en 779.

El auditorio anexo al Wagner, al aire libre, dispone de cerca de 1.000 asientos.

Como muchos de los teatros que pasaron a propiedad pública con la llegada de los ayuntamientos democráticos, sus inauguraciones se realizaron en fechas preelectorales a las elecciones municipales cercanas. Claro ejemplo de ello, además del de Aspe de 1995, lo tenemos en otras de la legislatura posterior: Las de los teatros Castelar, de Elda, y Chapí, de Villena, se produjeron en abril de 1999.

Pero lo realmente importante, fue que esos edificios vetustos, a los que si no se les daba pronto una solución caerían por su peso (como le está ocurriendo al precioso teatrito privado de la Colonia de Santa Eulalia, entre Sax y Villena, para cuya rehabilitación quizá se llegue tarde) se hayan salvado, y sigan dando vida al motivo por el que fueron construidos, cuando el cine aún no copaba sus programaciones, y que una vez pasó a mejor vida en las salas grandes estas se fueron abandonando.

 

Aspe, ciudad de tradición lírica

La larga tradición lírica aspense queda bien patente con otro hecho que, al igual que el nombre de su teatro, posiblemente, sea único a nivel mundial: el que en una barriada de viviendas unifamiliares de moderna construcción, todas sus calles lleven nombres de cantantes españoles de ópera y zarzuela: Ana María Sánchez, Manuel Ausensi, Pedro Lavirgen, Simón Orfila, Montserrat Caballé, Plácido Domingo, Aurelio Gabaldón y Ainhoa Arteta. Unos más vinculados que otros a la ciudad, pues no estoy muy seguro de que todos ellos hayan actuado allí, al menos en una ocasión.

Aunque este barrio se conoce popularmente como el de Los tenores, lo cierto es que son tres quienes dan su nombre: Lavirgen, Domingo y Gabaldón.

Antes de que esta barriada comenzase a costruirse, al más ilustre e internacional de los cantantes que dio Aspe, el barítono Luis Almodóvar Navarro (1888-Milán 1961) ya se le dedicó una avenida, muy cercana al teatro.(2)

Asimismo, al auditorio al aire libre, anexo al mismo Teatro Wagner, antiguo cine de verano, se le dio el nombre de Alfredo Kraus (quien quizá por ello no tiene dedicada calle alguna) en reconocimiento a las actuaciones que el legendario tenor canario ha protagonizado en la ciudad. (3)

Kraus y su pianista habitual durante sus últimos años de carrera, Edelmiro Arnaltes, actuaron en el concierto inaugural del auditorio, el 21 de septiembre de 1998, junto a la soprano Alicia García, el tenor Aurelio Gabaldón y el bajo Simón Orfila, todos alumnos suyos en la Escuela Reina Sofía. Desde entonces, Orfila ha actuado con regularidad en Aspe, así como la soprano granadina Mariola Cantarero.

 

Relacionado con la temática de este blog, el Teatro Wagner fue uno de los elegidos por la organización del concurso de canto en honor a Manuel Ausensi, creado en 1995 y ya desaparecido, para que varios de los cantantes premiados ofrecieran, al menos, una actuación, como así fue. En las mismas bases del certamen se establecía dicha clausula.

Sin duda, la relación que el aspense residente en Barcelona Pedro Hernández, mantenía y mantiene en los circuitos musicales catalanes, influyó en ello de forma notable, pues su gestión fue fundamental, en la creación y convocatoria del concurso dedicado al barítono barcelonés, que estuvo patrocinado por Ambito Cultural de El corte inglés.

No obstante, en la cronología de actuaciones de la biografía de Albert Vilardell sobre Ausensi La frágil memoria, no consta el eminente barítono barcelonés visitara Aspe.

Dicha cronología la cierra Vilardell en 1969, año de la retirada del cantante (curioso: su última actuación fue el 25 de marzo, en la Cívic Ópera de Filadelfia con Tosca) no se incluye la amplia serie de homenajes que recibió a lo largo y ancho de España, península e islas, en la mayoría de los cuales cantó varias romanzas de zarzuela y arias de ópera.

  

1*

El centenario:

Ojeando la programación de actividades conmemorativas del centenario del Wagner, echo en falta, la representación de alguna zarzuela.

Seguramente, la habrá durante las fiestas mayores, a cargo de la Agrupación Lírica de Elda, como vino siendo habitual hasta 2019, pero la misma, de haberla este 2022, quedará fuera del programa conmemorativo del teatro, pues además es de suponer que será en la Plaza Mayor.

Tras la apertura del día 4, ya se han celebrado otras dos actividades. Una conferencia el día 11 y una representación teatral el 19. Este próximo fin de semana hay tres actos programados, mientras que el resto se irán ofreciendo de forma espaciada, siendo los siguientes, según datos recogidos de la página web del Ayuntamiento de Aspe:

Viernes 25. 20 horas:

Conferencia del crítico del diario Levante, de Valencia, y musicólogo Justo Romero "Aspe, Wagner, Almodóvar, Kraus, una historia que contar".

Sábado 26. 20 horas:

Primero de los Conciertos del centenario: Orquesta se Cámara de la Comunidad Valenciana. Joana Jiménez, cantaora.

Único acto de todo el programa no gratuito, cuya recaudación tiene carácter benéfico.

Domingo 27. De 11 a 12,30.

Jornada de puertas abiertas, en horario matinal, con presencia del arquitecto MarianoCuevas, director de la restauración del teatro.

Con inscripción previa.

Domingo 24 de abril. 19 horas:

Conciertos del Centenario: Asociación Musical La Esperanza.

Domingo 8 de mayo:

Cuentos en el Wagner.

10 horas: Taller de marionetas.

11,30 y 12,45: Cuentacuentos familiar.

Domingo 15 de mayo. 19 horas:

Conciertos del Centenario: Sociedad Musical y Cultural Virgen de las Nieves.

Sábado 21 de mayo. 20 horas:

Gala de homenajes del centenario.

Viernes 22 de julio. 20 horas:

Inauguración de la exposición fotográfica Aspe querido, de José Terol Albert. Permanecerá abierta al público, de martes a sábado, y de 19 a 21 horas, hasta el 6 de agosto.

Domingo 24 de julio. 19 horas:

Conciertos del Centenario: Alma española. Con Cristina Sánchez y Antonio Clavel.

Sábado 24 de septiembre. 21 horas:

Concierto pop-rock con los grupos: Loud, Diagnóstico binario, KM80, Bigmouth tributo The Smith

y Mute.

Domingo 16 de octubre. 19 horas:

Conciertos del Centenario.

Orfeón Aspense Virgen de las Nieves y Rondalla de Monóvar.

Domingo 13 de noviembre. 19 horas:

Conciertos del Centenario: Grupo Alboroque.

Sábado 3 de diciembre. 20 horas:

Grupo de teatro Maqueda: Un mal día, de Hugo Daniel Marcos.

Sábado 18 de diciembre. 20 horas:

Conciertos del Centenario: Ateneo Musical Maestro Gilabert.

 

2*

Tras una exitosa trayectoria internacional, mediados los años veinte Luis Almodóvar, al igual que poco antes había hecho Marcos Redondo, decidió dedicarse al género lírico español. Contratado en 1928 por el Teatro de la Zarzuela de Madrid, intervino en tres estrenos destacados,del primer tramo de la temporada. Martierra, de Jacinto Guerrero, el 28 de septiembre, éxito rotundo que estuvo en cartel más de 50 días, Guzlares, del Maestro Morató (sic) 9 de noviembre, que a pesar de su calidad no ha trascendido, y La meiga, de Jesús Guridi, 20 de diciembre, nueva noche triunfal.

El cambio de planteamientos artísticos en el Teatro de la Zarzuela, dando cabida a diversidad de géneros más ligeros y el cine, disminuyó casi hasta su desaparición la presencia de la zarzuela en sus programaciones, durante los años inmediatos.

  

 

3*

En la cronología de sus actuaciones, que el Doctor Eduardo Lucas incluye en su libro Desde mis recuerdos Alfredo Kraus, se constata que Alfredo Kraus estuvo 4 veces en Aspe.

La primera el 14 de agosto de 1962, protagonizando en la Plaza Mayor la ópera española Marina.

La segunda el 3 de agosto de 1964, interpretando obras de tipo religioso en la Iglesia de Nuestra Señora del Socorro. Así consta en la referida publicación, aun cuando el templo actualmente ostenta la categoría de Basílica.

Nueva actuación en la Plaza Mayor, el 15 de agosto de 1966, en concierto.

Tras un lapsus prolongado, por último visitó la ciudad el 21 de septiembre de 1998, en la inauguración del auditorio que lleva su nombre, como ya se ha dicho anteriormente.

Por otra parte, Pedro Lavirgen estuvo en tres ocasiones, casi coincidiendo en sus fechas con Kraus. La primera, en agosto de 1964, con la Compañía Amadeo Vives, interpretando la opereta El carnaval de Venecia y la zarzuela Doña Francisquita, y la segunda el 14 de agosto de 1966, con la ópera Payasos, o I´Pagliacci.

Su tercera y última actuación en Aspe fue en 1986, con la Antología de la Zarzuela, de José Tamayo, la cual se representó igualmente en Elda y Crevillente.

Datos estos recogidos de la cronología inserta en la tesis doctoral Tenor Pedro Lavirgen Trayectoria de una voz, 2005, de la musicóloga Ana Belén Cañizares Sevilla.

 

Datos extraídos de:

Revista Ópera Actual.

Núm. 255. Marzo 2022. Páginas 42 y 43.

Eduardo Lucas. Desde mis recuerdos. Alfredo Kraus.

Alcalá grupo editor y distribuidos de libros.

Alcalá la Real-Jaén. 2007.

Ana Belén Cañizares Sevilla. Tenor Pedro Lavirgen Trayectoria de una voz.

Tesis Doctoral. Universidad de Córdoba. 2005.

Albert Vilardell. La frágil memoria. Biografía del barítono Manuel Ausensi.

Témenos edicions.

Capellanes-Barcelona. 2010.

aspe.es

 

Ilustraciones musicales:

1. Marina -Salida de Jorge- Ópera con música de Emilio Arrieta y libreto de Francisco Camprodón.

Alfredo Kraus, Alfonso Echeverría y Ana María González.

Coro de la A Terra Nossa de Santiago de Compostela.

Orquesta del Principado de Asturias. Director Enrique Ricci.

Teatro Campoamor de Oviedo. 1987

2. Emigrantes -Granadinas- Zarzuela con música de Tomás Barrera y Rafael Calleja y libreto de Pablo Cases.

Pedro Lavirgen.

CanalSur. 1991.

3. María del Pilar. Zarzuela con música de Gerónimo Giménez y libreto de Francisco Flores García y Gabriel Briones.

Simón Orfila y Orquesta Sinfónica de la UCAM. Borja Quintas. Director.

Auditorio Nacional de Música de Madrid. 8 de enero de 2022.

4. El caserío. Romanza de Santi. Música de Jesús Guridi y libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw.

Manuel Ausensi y Gran Orquesta Sinfónica. Director Ataulfo Argenta. Solo audio, grabación de 1954, sello Alhambra-Columbia.

5. La tempestad. Monólogo de Simón.

Luis Almodóvar. Grabación de 1913.

Elías Bernabé Pérez
Elías Bernabé Pérez
Acerca del autor

Mis recuerdos más remotos que me atrajeron a la zarzuela me trasladan a sesenta años atrás. Primero escuchando los fragmentos que sonaban con frecuencia en la radio. También gracias a las fantasías, preludios e intermedios que interpretaban las bandas de música en los conciertos de las fiestas de octubre de Petrer. El templete donde actuaban estaba justo ante la fachada de mi casa.

Lo que más me gustaba de la Semana Santa es que en la radio solo se emitía música clásica. El viernes y sábado santo las emisoras enmudecían.

Lo más intenso vino en la época dorada del tocadiscos. Lo compró mi abuelo materno en 1963. La primera zarzuela que entró en casa fue Doña Francisquita con Kraus y Olaria. Es una grabación incompleta, pero suficiente para que me la aprendiese de memoria. Mi abuelo estaba impedido y era yo quien la ponía todos los mediodías y noches durante dos semanas consecutivas. A los quince días compramos un segundo disco: La generala, de nuevo con Kraus y Olaria. Y ya fuimos alternando. Después vino Maruxa. Y yo con solo 13 años me entusiasmé con ella y también la aprendí. Sí, digo bien. ¡A mis 13 años ya me encantaba Maruxa!

Ahí comenzó todo y ya no he parado. Siempre como aficionado.

Como le dice un padre a su hijo al final del documental de TVE sobre zarzuela La romanza de Madrid, de 1988, “Te acompañarán toda tu vida, porque son inmortales”.

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