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Agustín Planelles comienza su carrera como piloto tras finalizar sus estudios hace diez años.

Los aviones han sido siempre su vida, pero desde hace días constituyen al fin su profesión. El piloto eldense Agustín Planelles comienza su trayectoria profesional como piloto diez años después de finalizar sus estudios. El esfuerzo y la constancia han hecho que comience a trabajar como instructor de pilotos. A sus 34 años acaba de cumplir su sueño.

Con 14 años supo que quería ser piloto. El repentino fallecimiento de su padre cuando él tan solo tenía 16 años, le llevó a poner rumbo hacia un futuro laboral y lo hizo en la aviación y, dos años después, voló por primera vez en las prácticas de la escuela de pilotos de Valencia Airmed, donde estudió. “Ese fue el vuelo más especial. Cuando estás allí arriba te olvidas de todo, es como si el tiempo se parase y los problemas se quedasen abajo”, explica Planelles.

Con toda la vida por delante y sus estudios como piloto comercial finalizados, la crisis hizo que su desarrollo laboral tomase otro camino, camarero, fregaplatos y relaciones públicas fueron algunos de los trabajos que tuvo después: “La clave de la vida es moverse. Si estás quieto en casa las cosas no pasan. Si no hay trabajo de lo tuyo, trabajas en lo que sea”, declara el piloto. Estados Unidos, Inglaterra o China son algunos de los países donde vivió y en los que aprendió durante meses de la gente que lo rodeaba hasta que un día conoció casualmente al que se convertiría en su socio hasta hace poco. Juntos crearon una empresa de mármol, de la que ha vivido hasta la actualidad.

Una profesión costosa

Con su esfuerzo y el de su familia, sobre todo de su madre, Agustín Planelles pudo estudiar lo que realmente le apasionaba: “Yo no soy rico ni he sido rico nunca. He conseguido esto haciendo un esfuerzo muy grande junto con mi madre. Siempre se lo agradeceré”. Para él sus estudios fueron una inversión: “Hay quien se mete en una hipoteca a 25 años”.

Tras diez años desde que este eldense concluyera sus estudios, ahora comienza una nueva etapa de su vida en la aviación: “Ya había tirado la toalla, estaba convencido de que nunca iba a trabajar de piloto y, de repente, comienza mi vida profesional en este sector”. Desde hace poco más de un año, comenzó a estudiar intensamente, y gracias a su esfuerzo y al gerente de la escuela de pilotos Airpull, Javier García comenzaba el pasado jueves su trabajo como instructor de vuelo.

Instructor de vuelo

Airpull es una escuela de pilotos situada en la localidad valenciana de Requena por la que pasan cerca de 120 alumnos al año y donde el piloto eldense trabajará junto a otros once instructores durante dos o tres años: “Quiero exprimir mi estancia aquí. Disfrutar y aprender de esto”, asegura.

En la etapa final del curso de instrucción, Agustín decidió volar sobre Elda: “Es muy bonito cuando sobrevuelas la ciudad donde has nacido y crecido. Cuando estás allí arriba solo ves lo bueno de las cosas”, y añade que “Elda es bonita desde donde la mires y desde el cielo aún más”. El piloto está ilusionado con esta nueva etapa en la que podrá enseñar a sus alumnos todos los conocimientos adquiridos en estos años y, a la vez, aprender de ellos.


Planelles y García junto a uno de los aviones de la escuela.

Vistas al futuro

La perseverancia de este eldense ha conseguido que al fin los aviones formen parte de su vida, por ello, anima a perseguir sus sueños a todos aquellos amantes del mundo de la aviación: “Si eres joven y tus padres te pueden ayudar, es tu momento ideal. Lo que inviertas aquí, luego lo amortizarás”. Además, recalca que ahora es un buen momento laboral para la aviación, que representa “trabajar para toda la vida en lo que te gusta”.

En un futuro, asegura que le gustaría "verme volando, pero a la vez poder compatibilizarlo con tener mi vida familiar”. A partir de ahora, Agustín Planelles podrá hacer todos los días lo que siempre ha querido, y cuando le pregunten adónde va un día normal, “yo nunca diré que me voy a trabajar, sino que voy a volar”, concluye.

Valle de Elda agradece que la escuela de pilotos Airpull abriese sus puertas para este reportaje.

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