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Las peluquerías han atendido a la clientela que pidió cita previa.

Las peluquerías han sido de los primeros establecimientos en abrir en la llamada desescalada a la nueva normalidad que llega en la fase 0. Las nuevas medidas sanitarias y de distanciamiento se han respetado tanto por parte de la clientela como por los trabajadores. A través de cita previa, los establecimientos han atendido a los clientes con una serie de estrictos protocolos de actuación para evitar el contagio aunque cada peluquería y en función de sus posibilidades, adoptan unas decisiones u otras en cuanto al número de personas que pueden estar dentro del local y de las medidas. Sin embargo, todos tienen en común la gran cantidad de clientes que piden hora para ser atendidos. Tal ha sido la gran cantidad de gente que quiere ir que ya se han llenado las agendas de esta semana y parte de la próxima.

Las personas que trabajan en las peluquerías siguen las pautas sanitarias desde el momento en el que una persona entra al establecimiento. "En el recibidor hemos colocado una alfombrilla y con un espray desinfectamos los zapatos. También aplicamos gel en las manos y si tienen una prenda de ropa que se quieren quitar la colocamos nosotros en una percha y la pulverizamos con un producto para desinfectarla. Luego ya llevamos al cliente al salón y se respetan las distancias con las demás personas", explica María José Gregorio, copropietaria de la peluquería Octavio. Comenta que en la peluquería han invertido en la compra de purificadores de Ozono "para limpiar el aire y eliminar cualquier partícula de COVID-19 que se encuentre en el local".  

El equipamiento que llevan quienes trabajan en las peluquerías consiste en mascarillas, guantes, pantallas de protección facial y la clientela también lleva mascarillas y guantes que pueden traer de sus casas o se las administran en el propio establecimiento. Una vez ha terminado el trabajo con el cliente y este se marcha, desinfectan el lugar y los objetos que se han utilizado con la persona: "Desinfectamos los peines, los asientos, cepillos y cualquier material con esterilizadores". En la peluquería Profil lavan los productos utilizados que no sean desechables: "Los cepillos los limpiamos con una solución desinfectante y las toallas las lavamos a 60 grados", explica el propietario de la peluquería, Rafael Martínez.


Los trabajadores y la clientela está equipada con todo lo necesario para evitar contagios. 

Las peluquerías solo pueden dejar entrar a un cliente por cada trabajador que se encuentre dentro del local y siempre respetando una distancia de dos metros entre cliente y cliente si las medidas del local lo permiten: "En nuestra peluquería trabajamos tres personas y podemos dar servicio a tres personas a la vez porque se cumplen las medidas de dos metros entre cliente y cliente", explica Miriam Giménez, propietaria de la peluquería oncológica Miriam Giménez. También comenta que en su peluquería tienen una sala exclusiva para personas de riesgo o con alguna patología previa: "A las personas de más edad o pacientes oncológicos que son más vulnerables al coronavirus los llevamos a esta sala para que no estén en contacto con las demás personas y que se encuentren más cómodas y seguras. Aunque conocemos a nuestra clientela, sí que hacemos una pequeña encuesta antes de que entren para saber si necesitan algún servicio más especializado o tienen alguna enfermedad". 

Los clientes, según las peluqueras, han respondido correctamente al protocolo que se está aplicando en los establecimientos. María José Gregorio explica que "facilitan, entienden e incluso agradecen el servicio que estamos haciendo. Con nuestro trabajo les estamos transmitiendo confianza". 

La apertura de las peluquerías en estos momentos es un acierto, según opinan desde el sector: "Está bien abrir ahora porque llevamos mucha organización y precaución con la clientela", comenta Rafael Martínez, de la peluquería Profil. Para otras trabajadoras, como María José Gregorio, de la peluquería Octavio "podrían habernos permitido abrir antes con estas medidas y siempre y cuando la gente fuera responsable". 

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