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19 OCT 2020 Fundado en 1956
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Elia Barceló visitará Elda este fin de semana.

La escritora eldense Elia Barceló está de enhorabuena después de haber sido galardonada esta misma semana con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2020 por su novela El efecto Frankenstein. La próxima semana estará en Elda para recibir la distinción del Ayuntamiento como Hija Predilecta de la ciudad y participar en varios actos culturales, como la presentación de su última novela  La noche de plata, con firma de libros en el Auditorio ADOC. Además, próximamente la céntrica calle José María Pemán llevará su nombre.

¿Qué supone para usted recibir el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2020?

Recibir el Premio Nacional es un increíble honor, suficiente para una vida y, aunque suene raro, todavía estoy reponiéndome de la sorpresa, ya que no tenía ni idea de estar nominada. Me siento muy feliz, muy agradecida y con muchas ganas de seguir escribiendo. Un premio de esta envergadura es un enorme acicate para seguir dando el máximo que una puede dar.

Con su novela El efecto Frankenstein ha vuelto a enganchar al público juvenil, ¿qué claves tiene para conseguirlo?

Escribo historias de las que me enamoro, con personajes que conozco muy bien y a los que aprecio (incluso a los “malos”, a veces; o al menos los comprendo…), y con una trama que suele tener muchos secretos e intrigas. Siempre planteo problemas que hagan reflexionar a quien lee la novela y pensar qué haría ella o él en una situación parecida, pero sin dar una moraleja o una solución. Cada persona es muy libre de sacar sus propias conclusiones. Y, por supuesto, una lengua adecuada a lo que estoy narrando,  el mejor estilo y la mejor estructura que he podido diseñar para contar lo que quiero contar. También, cuando se trata de una novela que sucede en el pasado, como es el caso de esta, una documentación rigurosa para que la persona que lee se sienta transportada a la época pertinente. En El efecto Frankenstein, el final del siglo XVIII.

¿Sigue fiel a la literatura de misterio con la que ha cosechado tantos éxitos?

Siempre. El misterio es el mayor motor de una historia. No necesariamente un misterio tipo policiaco o fantástico o de terror. Cualquier cosa puede ser un misterio, si se enfoca bien: lo que un personaje oculta; lo que le pasó a alguien hace años; lo que está planeando y nadie sabe; por qué abandonó a esta o aquella persona… Los seres humanos son un misterio en sí mismos.

La próxima semana estará en Elda para presentar su última novela La noche de plata, ¿se considera profeta en su tierra?

Sí, y es maravilloso y muy de agradecer. Mi tierra siempre se ha mostrado muy generosa conmigo. Hace casi cuarenta años que, por circunstancias de la vida, no vivo allí y, sin embargo, cada vez que llego, que paseo por el pueblo, que tengo novela nueva, siento que me conocen, que me aprecian, que están contentos de que haya vuelto y me sienta parte de Elda. Eso es algo por lo que estoy enormemente agradecida y que en ocasiones me sorprende, porque no es lo que suele suceder en otros lugares.

Además, si el COVID-19 lo permite, al día siguiente la nombrarán Hija predilecta de la ciudad ¿Qué sentimiento despierta en usted este nombramiento?

Una gran emoción, y de nuevo una maravillosa sorpresa, porque nunca se me hubiese ocurrido la posibilidad. Igual que con los escritores de mi infancia (los que venían en los libros del colegio), que eran todos varones, los “hijos predilectos” siempre habían sido hombres, como los bustos en las plazas y los nombres de las calles. Ahora, sin embargo, ya en el siglo XXI, las mujeres -que en este caso tengo el honor de representar- empezamos a ser reconocidas como ciudadanas de pleno derecho, al mismo nivel que los hombres, y podemos recibir los mismos nombramientos. Es un triunfo de la modernidad, y del esfuerzo que hombres y mujeres llevan muchos años haciendo para transformar la mentalidad antigua. En esta, como en muchas otras iniciativas, nuestra ciudad es puntera y se atreve con cambios que en otros lugares aún tardarán en llegar a producirse. Estoy muy contenta por ello y muy agradecida.

Una calle destacada de Elda, José María Pemán, llevará su nombre, ¿qué opina al respecto?

La idea de modificar el callejero de Elda es una de esas iniciativas rompedoras a las que me refería hace un momento. Siendo las mujeres, como somos, más del cincuenta por ciento de la población, y siendo -especialmente en nuestro pueblo- un colectivo que ha trabajado al límite de sus fuerzas para cubrir todas las necesidades -hijos, padres ancianos, enfermos, mundo laboral- e incluso ha tenido tiempo y alegría para dedicarse a actividades creativas y lúdicas, era triste que a nadie se le hubiese ocurrido nunca honrar a algunas de esas mujeres, reflejando sus nombres y hechos en algunas de las calles de la ciudad. A mí me enorgullece poder aceptar ese regalo en mi nombre y también en nombre de las mujeres pasadas y presentes que tanto hicieron por Elda. También me parece un detalle muy literario el sustituir el nombre de un escritor con el que ya casi nadie se identifica por el de una escritora.

Se podría decir que es una de las "primeras eldenses que hay por el mundo", ¿por qué se marchó de su ciudad natal?

Porque hace mucho que me enamoré del hombre que es mi marido desde hace casi cuarenta años y me establecí con él en Austria. Pero el mundo es cada vez más pequeño y ahora ya nada está tan lejos como antes. Ahora puedo ir a España cada vez con más frecuencia y apenas noto la distancia, aparte de que, con las nuevas técnicas, estoy siempre en contacto con la actualidad y con los amigos y amigas. De hecho, sigo viniendo a Elda siempre que puedo y, desde hace ya años, la primera presentación de mi nueva novela se hace siempre en mi ciudad, como homenaje a mi gente.

¿Cómo viven los  austriacos la pandemia?

Aquí la población es muy disciplinada, el uso de la mascarilla es general, todo el mundo ha prescindido de besos y abrazos, aunque lo lamenten, y se intenta que las reuniones sean de muy poca gente. Las clases son, en su mayoría, online, y las que son presenciales se hacen en aulas muy grandes y reduciendo el aforo.

Muchos libros publicados y una misma línea narrativa, pero parece que está experimentado con otros géneros literarios.

Yo uso muchos géneros literarios, y muchas mezclas de géneros porque las ideas, cuando llegan, no vienen encasilladas en ningún género concreto y único. Es como en la vida: en el mismo día puede uno tener ratos de comedia, de tragedia, de terror… de cualquier cosa. Escribo la historia de la que me he enamorado y luego, más adelante, me doy cuenta de dónde la colocarán los libreros, los bibliotecarios y los críticos. Para mí misma, yo me limito a decir que estoy escribiendo una novela, sin más.

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