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La Condesa firma en el libro de honor del Ayuntamiento, en la década de los 90. 

En el transcurso de la década de los años cuarenta del pasado siglo, España vivía una situación total de posguerra marcada por las desigualdades sociales. Mientras unos subsistían con escasos medios, otros más afortunados disfrutaban de una vida marcada por el lujo y un modus vivendi envidiable que no parecía el apropiado en un país casi arrasado.

Cuando en 1939, finalizada la Guerra Civil, los falangistas, la clase militar y los monárquicos se ven inmersos en una implacable lucha por el poder, la aristocracia ajena a toda la problemática existente en nuestro país, se dedicaría a vivir en una burbuja alejada de esta realidad. Me refiero a una etapa que aparece recogida en la sección "Ecos de Sociedad" del diario ABC, en la que se describe con todo lujo de detalle las fiestas que los entonces Condes de Elda organizaban con motivo del fin de año.

La condesa de Elda había recogido la herencia de la casa Fernán Núñez, con el precedente familiar de las que se organizaban en el Palacio de Cervellón, como de otras grandes Casas, cuyos salones, en otros tiempos, se abrían periódicamente para obsequiar a la alta sociedad.

Personas de la realeza, ministros, embajadores, notables de las artes y las letras, además de "los más de lo más" escogido de nuestro país, eran objeto de la gran hospitalidad de los Condes de Elda en su "Baile de los de Elda".

Pregón de Fiestas Mayores a cargo del Conde de Elda en 2010 | Jesús Cruces.

Si bien habíamos tenido ocasión de leer estas crónicas, es con motivo de la retransmisión en Tele 5 de la serie Lo que escondían sus ojos, basada en la novela homónima de la periodista Nieves Herrero, cuando hemos decidido recordar estas famosas fiestas en el último número del Semanario Valle de Elda correspondiente a 2016. De hecho, en la serie, en una de estas fiestas de disfraces organizada por los Condes de Elda, la protagonista comunica a su amante que está embarazada, lo que provoca el distanciamiento de la pareja.

 A la mansión de los condes, ubicada en la madrileña calle de Alfonso XII, inmueble que ocupa toda una manzana en el corazón de la capital, poco antes de la medianoche de todos los días 31 de diciembre, iban llegando los ilustres invitados, que eran recibidos con toda amabilidad por los anfitriones: la bella condesa, Emilia Carrión Santa María, marquesa de Oyra, ataviada, siempre, con preciosos vestidos, seguramente confeccionados por el gran modisto Balenciaga, acompañada por su esposo, el afable José Falcó y Álvarez de Toledo, conde titular de Elda. Cuando concluía la ceremonia de tomar las doce uvas y brindar por la prosperidad del nuevo año, se bailaba el rigodón de honor, ya tradicional en esta casa, donde formaban pareja de baile la condesa con el príncipe Ataúlfo de Orleans y el conde con la duquesa de Gandía. Después del baile en el comedor, decorado con gran gusto, se servía una magnífica cena.

La protagonista real de la serie, Sonsoles de Icaza, tal y como aparece reseñado en ABC, "vistió sus primeras galas de mujer, luciendo un vestido de tul blanco y collar de perlas" en la celebración de fin de año de 1954.

Blanca Suárez y Rubén Cortada interpretan a los protagonistas de la serie.

Quiso la casualidad que, hace unos años, conociésemos a la nieta del que fuera cocinero de esta casa, José Barrera Sancho, quien nos confirmó la suntuosidad de las mencionadas celebraciones, a las que  asistían unos quinientos invitados, así como también nos explicaba que al día siguiente, en su modesto hogar, sus familiares tenían la oportunidad de degustar las viandas que habían quedado de tan fastuoso evento: faisán, caviar iraní, champán francés y otro tipo de productos impensables para el resto de las mesas navideñas en la inmensa mayoría de los hogares españoles.

Sonsoles de Icaza, marquesa de Llanzol, considerada como la dama más elegante de España de la década de los años cuarenta, era invitada asidua a estas celebraciones, siempre vestida por el modisto donostiarra Cristobal Balenciaga, quien también aparece en la serie, y de quien la marquesa guardaba en su casa más de cuatrocientos modelos de alta costura.

Por lo visto, también, esta noble mansión fue escenario del romance  que protagonizaron la marquesa y el entonces Ministro de Asuntos Exteriores y artífice del Movimiento Nacional, Ramón Serrano Suñer, casado con la hermana menor de Carmen Polo de Franco, Ramona, a quien todos denominaban cariñosamente "Zita".

Parece ser que hasta la década de los años sesenta del pasado siglo, se seguían celebrando estas fiestas en la mansión de los Condes de Elda, puesto que también aparecen reseñadas algunas en las que la noble pareja estaba acompañada por el actual conde, Enrique Falcó y Carrión, entonces marqués de Melín.

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