Aprender cultivando: el huerto escolar del colegio Santo Negro
Vivir en la ciudad, alejados de la naturaleza, del campo, hace que algunos niños no conozcan de dónde proceden los alimentos, que no sepan el proceso de crecimiento de las plantas o cómo se cultiva. Esto les ocurría a algunos alumnos del colegio Santo Negro hace años, hasta que el centro, Conselleria de Educación y Ramón Rodríguez Navarro llegaron a un acuerdo para que este último se encargara del Huerto Escolar. Se trata de un terreno de más de 440 metros cuadrados que ha cambiado totalmente, ha pasado de ser una zona inutilizada a ser todo un huerto.
El centro tenía un terreno inutilizado y hace 12 años le ofrecieron la posibilidad a Ramón y dejó el huerto urbano que tenía y se puso al frente de este. Con presupuesto del centro y del AMPA diseñó el huerto en este espacio que estaba perdido, él ha creado 16 eras para el cultivo de hortalizas, plantando también algunos árboles y especies aromáticas.
El único requisito que le pusieron fue que lo tuviera cuidado y que los pequeños pudieran conocer su trabajo y más detalles sobre la agricultura.
Y así ha sido. A lo largo de los años no ha faltado a su palabra, cuida este huerto, siembra y enseña a los pequeños cómo se cría y se recolecta. Y no podría estar más contento, ya que lo que más le gusta es "la experiencia con los nenes, es algo extraordinario. Es lo que más me satisface, más que venir a cuidar mis plantas, que también me gusta mucho".
Y la pasión y el cariño que le pone al huerto se siente en el afecto que algunos de los pequeños le tienen. Algunas veces van en los recreos a ver cómo están las plantaciones o a saludarle. Y él comparte la cosecha con el profesorado y con los alumnos.
Paula Pérez, estudiante de segundo curso, explica que se pone "muy contenta cuando nos da algunos productos, porque los he visto crecer". Gedeón Guardiola, de sexto curso, añade que "los frutos están mucho más ricos que los que se compran en el super, se notan que son naturales". Él es la primera vez que acude este curso al huerto y ha disfrutado de la experiencia: "Ha estado chulo, el conocer las diferentes plantas".

La pequeña Paula ya había ido en anteriores ocasiones, incluso tuvo la oportunidad de plantar su propia lechuga: "Fue algo mucho chulo, nos dejaron elegir qué queríamos plantar, nos dieron varias opciones como fresas, ajo o lechugas. Me puse muy contenta y sobre todo ahora que he visto que sigue aquí", ya que algunas plantas de sus compañeros se han perdido.
Ramón Rodríguez apunta que de las 16 eras que tiene, dos son para que los pequeños planten y vivan la experiencia al completo, pero lo cierto es que muchas veces se pierden, aun así, los pequeños pueden ver el proceso a través de sus plantaciones.
Lo que más le gusta a Alma Guardiola es «que nos deje participar, eso me gusta mucho, nos explica cómo se hace. Aunque yo ya sabía cómo era, fue algo muy chulo».
Cada vez que acude una clase, esta se pone alrededor de las eras y él les va explicando qué hay plantad. Y y con el profesor van un poco más allá, a veces se bajan los libros y con ayuda de sus profesores van identificado los diferentes tipos de hojas o aprenden la diferencia entre especies, como ajos y cebollas.
Para los pequeños es una gran experiencia, pues con sumo cuidado pueden tocar las hojas, oler las plantas aromáticas y aprender de una forma muy práctica y divertida.
Con humor recuerda cómo al principio había niños que se asombraban al ver de dónde salían los frutos: "Decían que creían que venían del supermercado, que salían de bolsas. Ahora ven la evolución de las plantas, el cómo una lechuga sale de la tierra y no de una bolsa, que necesitan tiempo y agua para crecer, y eso me llena mucho".
Trabaja con los profesores y cambia la explicación adaptada a los diferentes cursos: "No es lo mismo explicárselo a niños de segundo o tercero de Primaria que a los de sexto. Por ejemplo, con los de sexto ya podemos hablar del periodo de las flores lináceas, y lo aplicamos de forma práctica".
El del Huerto escolar es un trabajo diario, solo descansa los miércoles por la mañana, ni en agosto hay vacaciones. Pero a él le gusta mucho y no lo cambia por nada.
Y lo que era un acuerdo para tres años prorrogable curso a curso, se han convertido en 12 años muy gratificantes para Ramón Rodríguez, quien admite que seguirá mientras le acompañen las fuerzas. De momento solo necesita ayuda para podar, y su hijo se encarga de ello para que pueda seguir con su pasión.
Más Noticias
Lo más leído del mes
Fallece Francisco Teruel, “Frank”, pionero de la enseñanza de inglés en Elda
Dos trabajadores de una ambulancia sufren un robo en Elda mientras trabajaban
Pedrito Rico ya tiene su escultura en Elda
Las obras del nuevo centro de Alzheimer de Elda avanzan a buen ritmo
