domingo, 19 de julio de 2026

"¿Qué más se puede pedir que trabajar en lo que te gusta y sentirte recompensado de forma tan sincera por las pacientes?"

El doctor José Coloma tras toda una vida dedicado a salvar vidas, ahora se jubila y sus pacientes le han realizado un cálido homenaje
Marta Ortega
19 octubre 2025
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"¿Qué más se puede pedir que trabajar en lo que te gusta y sentirte recompensado de forma tan sincera por las pacientes?"
José Coloma se jubiló el pasado 25 de julio | Marta Maestre.

José Coloma se jubila. Hasta el 25 de julio era el cirujano al frente de la Unidad de Patología Mamaria Hospital General de Elda, labor que desempeñó durante más de 20 años. Estima que habrá operado a más de 2.000 mujeres con cáncer de mama y se marcha con satisfacción de haber mejorado el servicio en Elda y, por tanto, la calidad de vida de las pacientes. En su despedida, más de 130 pacientes le agradecieron su labor de forma presencial, muchas más lo hicieron a través de las redes sociales.

Su despedida es con el bisturí, pues seguirá ayudando a las pacientes a través de AcMAVI, la Asociación cáncer de Mama Vinalopó que preside desde su creación en 2018.

Ahora que se ha jubilado, ¿qué valoración hace de esta etapa?

La valoración es de felicidad total. Porque, ¿qué más se puede pedir que trabajar en algo que te gusta, y además sentirte recompensado por las pacientes a las que has tratado de esa manera tan sincera? No me lo imaginaba. Ahora me doy cuenta de lo que he supuesto para ellas. En la despedida estaban emocionadas, agradecidas, supongo. Es increíble.

Eso es porque si algo destaca de su trabajo es ese trato humano y cercano que siempre ha tenido con las pacientes.

Ahora me he dado yo cuenta de este detalle. El ser médico, para mí, no solo es que tengas pericia a la hora de desarrollar tu labor médica, ser cercano y darles ánimo a las pacientes es muy importante. De hecho, hay estudios científicos que van por esa línea, que si las pacientes tienen confianza con el equipo quirúrgico y se notan arropadas, las complicaciones posoperatorias son menores y el dolor se controla más. Lo emocional también es una parte importante de la recuperación.

¿Es innato o lo ha ido desarrollando?

Es mi forma de ser. Yo entiendo que hay compañeros que lo tienen más complicado porque no tienen la capacidad. Lo que sí que ha evolucionado con el tiempo es la seguridad que te da el volumen de pacientes que has tratado. Te da seguridad a la hora de hablar con ellas y de darles la esperanza de futuro sobre cuál va a ser el porvenir en su enfermedad.

¿Cómo es el circuito?

A una paciente se le detecta una lesión en la mama, normalmente bultos. A veces se detectan antes de que sean palpables con las mamografías que se hacen de manera preventiva. Y entonces empieza un estudio diagnóstico para aclarar exactamente qué es eso que hay en la mano. Eso lleva una serie de pruebas: resonancia, biopsia, nueva ecografía, poner un marcador. Las pacientes ahí ya están con la mosca detrás de la oreja. Los compañeros de diagnóstico no suelen adelantar información, son muy discretos. Entonces cuando vienen a la consulta, que es cuando les vas a dar la noticia, vienen completamente asustadas, con una cara de pánico, se nota cuando entran por la puerta.

Entonces cuando hablas con ellas hay que dedicarles tiempo, no se puede hacer una consulta en cinco minutos. Yo les enseño imágenes de lo que hay en la mama, de cómo se ha hecho la biopsia, que hay más pacientes como ellas, que se van a curar . Y normalmente salen de la consulta con una cara completamente cambiada. Mucho más tranquilas.

A veces no es fácil saber transmitir esa confianza, esa seguridad, por parte de algunos compañeros. Esto pasa en todo, en la medicina y en cualquier disciplina.

Es un referente en la cirugía mamaria pero cuando comenzó su carrera no estaba enfocado en ello.

Cuando terminé los estudios de medicina, en el año 83, la situación laboral no era buena. Había muy poco trabajo en todos los ámbitos había una crisis mundial. Me salió la oportunidad de trabajar en el extranjero, en Argelia, con una empresa de construcción. Estuve con la empresa un año y medio en unas condiciones precarias porque son países que tienen muchas limitaciones en el desarrollo sanitario. Mi misión era llevar la atención sanitaria para los trabajadores, la mayoría eran españoles, pero también había nativos, argelinos, que también había que atenderlos e incluso muchas veces incluso a sus familiares.

Después tuve en Espasña una etapa de medicina general en Valencia y ya me preparé el MIR para hacer la residencia, la especialidad, que la empecé aquí en Alicante en 1992. Terminé en 1996, estuve un poco en Alicante, y luego ya fui a Elda en noviembre de 1997. Han sido casi 30 años en los que me he encontrado muy bien recibido y muy a gusto.

¿Y cómo se fue decantando hacia la cirugía mamaria?

En Elda se hacía cirugía general y del aparato digestivo, que es muy amplia. Pero la tendencia fue ir creando subespecialidades para obtener mejores resultados. En torno a 2004, el jefe de servicio me pidió que me encargara de la patología mamaria. Cuando empecé no me hacía mucha ilusión pero me fui metiendo, y ahora mismo, si volviera a tener que elegir, volvería a coger la patología mamaria como mi especialidad. Estoy muy contento.

A lo largo de su trayectoria profesional ha atenido a más de 2.000 mujeres | Marta Maestre.

¿Cuántas pacientes ha podido tratar?

Es algo que no sé. Y me gustaría poder tener alguna referencia de cuántas. Pero estimo que es probable que sean más de 2.000.

Si algo destaca es la buena memoria que tiene, recuerda los nombres y casos de cada paciente.

Hay sesiones clínicas que se presentan a los pacientes por la mañana y yo veo el nombre y ya reconozco quién es y de qué está operada sin ver más datos. Es motivo de un poco de broma entre mis compañeros porque no suele ocurrir. Tampoco es que tenga una memoria prodigiosa, pero se ve que las interiorizo y se me quedan ahí grabadas en el disco duro.

Cada paciente destaca de usted su implicación total.

Para mí, es muy reconfortante transmitir confianza y dar ánimos. Hay pacientes que lo expresan peor, no tienen la facilidad. Ahora con lo que se ha publicado por las redes veo comentarios de pacientes que nunca pensé que me expresarían sus sentimientos de esa manera. Y muchas pacientes y compañeras me enviaron WhatsApp porque hay muchas pacientes que tienen mi número de teléfono. Me enviaron un mensajes con un sentimiento, una profundidad, que la verdad que yo me quedaba sorprendido de lo que escribían ahí, porque lo habían reflexionado. Decían unas palabras emotivas preciosas sobre mí. Estuve varios días contestando porque necesitaba contestar de manera apropiada a lo que se me había enviado.

Sorprende que no era consciente de ese cariño que le tenían las pacientes.

No, hasta tal punto no. Y más ahora que ya se ha acabado mi trabajo, no tendrían por qué, ¿no? Por eso me ha sorprendido. No me esperaba tal volumen, tan intenso, tan sensible hacia mí. La verdad que es impactante.

¿Qué es lo que más le ha marcado?

Lo que más marca son las pacientes que se van. Eso se lleva muy mal. Sobre todo pacientes jóvenes. Mi hermana murió de cáncer de mama con 66 años. Y luego, pacientes con las que has mantenido una relación muy próxima, por ejemplo, que han formado parte del calendario que hacemos de AcMAVI... En esta enfermedad, el 85% de los pacientes se curan y viven. Pero hay un 15% que se van. Esto es lo que más te marca. Hubo una en concreto que era una persona súper entrañable. Que no fue paciente porque era de otro departamento de salud, del Hospital del Vinalopó. Era una mujer con una intensidad vital que se llamaba Olga Bellán. Escribió un libro que se llamaba Mi mamá ya no tiene pelo con dibujos para niños, para explicar un poco todo lo relacionado con la enfermedad. Cuando llegó el momento pues se fue. Lo sentimos mucho, nos dolió mucho. Sabíamos que era algo que iba a pasar porque tenía la enfermedad en una fase avanzada. Pero cuando llega el momento lo pasas mal. No es algo a lo que te acostumbras. Siempre duele.

¿Y en positivo?

Todos los avances que han habido desde que yo empecé con la cirugía mamaria, ha cambiado mucho el tratamiento de la cirugía. Cada vez se hace una cirugía más conservadora. Es decir, cuando empecé se extirpaba directamente todos los ganglios de la axila, lo que se llama el vaciamiento axilar. Luego apareció la técnica del ganglio de centinela en 2006. Ahora está la cirugía conservadora con la que cada vez se hacen incisiones más pequeñas, se quita menos cantidad de mama porque luego el tratamiento complementario con la radioterapia, la quimioterapia, las terapias hormonales y las biológicas, permiten que la curación sea muy grande.

Y también haber implantado la reconstrucción mamaria, pues no en todos los hospitales de la provincia se hace. Nosotros empezamos a hacerlo en 2008 con expansores, prótesis, eso fue un gran hito en el tratamiento del cáncer de mama.

Ahora es el presidente de AcMAVI | Marta Maestre.

¿Le da cierta pena esa jubilación? Porque los tratamientos y la cirugía avanzan rápido.

Sí, me da un poco de pena no disfrutar de los avances en la cirugía sobre la mama. Ahora se está implantando lo que es la cirugía endoscópica de la mama, es operar sin hacer grandes incisiones aprovechándose de la técnica de la laparoscopia. Me da pena no disfrutar de ese avance.

Es el presidente de AcMAVI y uno de sus creadores.

Hay una compañera, la vicepresidenta Miriam Jiménez, que su madre tuvo cáncer de mama. Ella se concienció y en su peluquería hizo un día en torno al 19 de octubre, que es el Día Internacional del Cáncer de Mama, una recaudación para donarla a investigación a la Asociación Española contra el Cáncer. Una vez vino acompañando a su madre a consulta y me dijo, yo quería hacer algo especial. Le propuse el calendario. Nos liamos la manta a la cabeza y entre la enfermera de la consulta, Joaquina Verdú, y ella, montamos un calendario. Nos dimos cuenta de que la unión, el encuentro entre pacientes, era un entorno genial para compartir experiencias y que las mujeres se sintieran súper reconfortadas y volvimos a hacer un nuevo calendario, 2017.

Y en 2018 fundaron AcMAVI para seguir haciendo actividades.

La asociación lo que pretende es llenar ese espacio de vacío que se produce cuando a alguien le diagnostican un cáncer de mama y les surgen dudas como: ¿el pelo se me va a caer? ¿Qué peluca me compro? ¿Las uñas se me estropean? ¿Me puedo maquillar? ¿Qué ropa me tengo que poner? ¿Puedo ir a la playa?, entre otras. Además de dar las respuestas, es un punto de encuentro entre todas ellas, a través de las actividades que se hacen.

Su jubilación no implica la jubilación en AcMAVI, ¿verdad?

No, de hecho ahora tengo más tiempo para dedicarle. Estamos preparando el mes de octubre, el calendario y su presentación, la marcha solidaria, la exposición en el Hospital, una charla en Pinoso... Seguiré.

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