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La petrerense Raquel Rico-Bernabé, que pregonará los Moros y Cristianos de su localidad, trabaja en la sede de Naciones Unidas en Nueva York como asesora en relaciones exteriores para el Programa de Desarrollo, aunque ha viajado continuamente por el mundo, sobre todo a África, donde ha visitado más de cuarenta países, como asesora electoral de la ONU para iniciar el camino hacia la democracia en Estados que están en un proceso de paz después de una guerra o una dictadura como Sierra Leona, la República Democrática del Congo, Guinea Bissau, el Chad, Mozambique, Costa de Marfil, Belice, Egipto, Libia, Somalia, la República Centroafricana, así como en Georgia y Yibuti. 

Su trabajo no le permite visitar a su familia todo lo que quisiera, pero el día 2 de abril del próximo año tendrá el motivo perfecto para hacerlo ya que ha sido elegida para pregonar las fiestas de Moros y Cristianos de su localidad natal. 

Raquel Rico nació hace 36 años en Petrer, estudió en el colegio Primo de Rivera y en el Instituto Azorín. Esta funcionaria de la ONU habla inglés, francés, italiano y portugués, además de castellano y valenciano y es licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma de Barcelona, donde también estudió el  Postgrado en Resolución de Conflictos, especialidad que amplió con dos másteres en la Universidad inglesa de Bradford, uno de Resolución de Conflictos Internacionales y otro en Metodología de la Investigación. 

Es autora de cinco publicaciones y coeditora en otras siete.  El Ayuntamiento de Barcelona le concedió el Premio a la Investigación por un trabajo sobre procesos de paz y transición a la democracia en África. 

Tiene un trabajo apasionante que le obliga a recorrer el mundo.

He vivido en cuarenta países: pasé siete años en África, cinco en Bruselas desde donde viajaba constantemente a países africanos y de la región árabe, y el último año vivo en Nueva York, sede de las Naciones Unidas.

¿Cuál es el aspecto más duro de su trabajo? 

Ver la diferencia en las condiciones de vida de las personas de unos lugares a otros y la gran dificultad que tienen algunas personas para sobrevivir por la pobreza o debido a conflictos bélicos. 

¿Y cuál es más bonito? 

Cuando sientes que has contribuido a que mejoren las condiciones de vida de las personas.

Rico junto con sus padres y su abuelo | Jesús Cruces.

¿Recuerda algún momento difícil de su vida profesional? 

La muerte de compañeros de trabajo y amigos por ataques armados o más recientemente por decidir luchar contra el ébola manteniendo un hospital abierto y terminar contagiados y morir por la enfermedad. Perder a gente en el camino cuando no tocaba por ley de vida es muy duro; y particularmente cuando se trata de gente que está dando su vida por los demás. 

¿Y el más hermoso? 

El primer momento que yo consideré extremadamente hermoso fue cuando tras meses de trabajo muy duro ayudando a organizar la transición democrática en Sierra Leona, entre todos conseguimos que la democracia avanzase de manera pacífica. Se celebraron las elecciones democráticas y dieron lugar a un cambio de gobierno que, por primera vez en ese país, se dio de manera pacífica y sin golpes de estado. Recuerdo recibir la visita inesperada de sierraleoneses vecinos míos que vinieron a mi casa con mangos y papayas para decirme ‘gracias por hacerlo posible’. 

¿Siempre le gustó la política internacional? 

Sí, siempre me atrajo. Y por algún motivo desde joven me intrigaban los conflictos, el por qué se daban, entender las causas y si tenían solución pacífica. Así que cuando estudié Ciencias Políticas decidí tratar de especializarme en resolución de conflictos y reconstrucción posbélica. 

Desde su punto de vista, el mundo iría mejor si los gobernantes…

 Escuchasen y dialogasen más. 

Y los ciudadanos… 

Se informasen e implicasen más en los asuntos políticos. 

Ha conocido otras culturas, ¿somos tan diferentes las personas en un lugar o en otro?

Las personas tienen sentimientos y aspiraciones vitales similares; cambian las costumbres, las tradiciones, las formas sociales. 

Los medios de comunicación damos a veces visiones catastrofistas de la realidad, ¿cuál es la suya? 

La realidad tiene que mejorar, me niego a considerar que no puede hacerlo. Tenemos que intentarlo, pues es responsabilidad de todos luchar por dejar un legado de paz y sostenibilidad a las generaciones venideras. Tenemos que acabar con el flagelo de la guerra y hacer que nuestros hijos hereden un planeta medioambientalmente sano. 

Sabemos que en el mundo existen recursos para todos, pero están mal distribuidos.

/¿Se trabaja en la ONU para concienciar en este sentido? 

Existen muchas acciones de las Naciones Unidas, al igual que de organizaciones no gubernamentales y otros actores –como por ejemplo el sector privado, que en algunos casos está emergiendo como un actor de desarrollo sostenible- para concienciar y para reducir las desigualdades. El Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas, por ejemplo, trabaja en decenas de países con proyectos que aspiran a mejorar las condiciones de vida de las personas. Lo mismo con UNICEF, que trabaja con los niños, el ACNUR con los refugiados, etcétera. Todas ellas son agencias de las Naciones Unidas que junto con muchas otras de la ONU y otras que no lo son hacen un trabajo espectacular en muchos países. 

¿Qué papel juega la pobreza en los conflictos del mundo?

En muchos de los conflictos armados recientes la pobreza ha jugado un papel fundamental. La gente es más susceptible de sumarse a algunas causas cuando no tiene nada. Las situaciones de desesperación llevan a veces a las personas a hacer cosas que no harían en otra situación. Sin embargo no se puede decir que la pobreza sea la razón de los conflictos actuales. Hay muchas otras causas de fondo como los intereses económicos, la voluntad por controlar recursos naturales, diferencias religiosas, políticas o culturales, las desigualdades, etc. 

Ha vivido la “Primavera árabe”, ¿qué valoración hace de este proceso? 

Es un proceso que ha variado mucho de país a país; no se puede generalizar. En algunos como Túnez, el proceso, aunque doloroso, ha conseguido avanzar y progresivamente pasar de una dictadura a un proceso democrático bastante inclusivo. No obstante, últimamente la situación se está volviendo complicada. Pero es un proceso que da ánimos y que hace ver que pueden mejorar las cosas. 

En otros países como Egipto o Libia la valoración es mucho más triste. A pesar de unos cambios iniciales que apuntaban a una mejora de la situación, estos dos países no han evolucionado como uno hubiera esperado y están pasando situaciones extremadamente complicadas para mucha gente, incluyendo un conflicto en Libia. 

¿Cree que Túnez puede ser un buen ejemplo para el mundo musulmán? 

El caso de Túnez, con muchos matices, podría considerarse un ejemplo. 

Las mujeres tienen un papel destacado en el llamado Tercer Mundo.

Sí, su papel es muy importante: en las situaciones de conflictos, son las que se quedan ocupándose de la familia, y en las guerras, por ejemplo de África Occidental, donde los hombres llegan mutilados, ellas son la fuerza de trabajo. Son además las destinatarias de los microcréditos para sacar la familia adelante. La ONU trata de impulsar su importantísimo trabajo.

La visión del mundo desde su puesto de trabajo es más amplia, ¿cómo valora en nuestra época digital frente a épocas pasadas?

La época digital abre un mundo de posibilidades que pueden mejorar inmensamente la calidad de vida de las personas. Pero también supone muchos retos. Asegurarnos de que utilizamos los avances para mejorar la calidad de vida de las personas y no para lo contrario debe estar en el centro del debate internacional. 

¿Echa de menos Petrer?

Echo de menos a mi gente, mucho. Es cierto que la tecnología hoy en día nos hace estar más cerca. Yo uso mucho las llamadas de teléfono con video para pasar ratos con mi familia y amigos. Y no me siento lejos. Pero echo de menos los abrazos. 

¿Cómo se siente al ser elegida pregonera de las próximas fiestas de Moros y Cristianos?

Doy las gracias a la Unión de Festejos por pensar en mí, es un placer y un honor, y la excusa perfecta para volver a casa. Me gusta la ilusión con la que se organiza el pregón y soy de una familia muy festera, mi abuelo especialmente está muy contento, también mis amigas. A la vez es una gran responsabilidad, intentaré estar a la altura y que guste.

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