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El escritor eldense Ramón Candelas.

El eldense Ramón Candelas junior presenta su tercera novela A la altura de Dios en el Casino Eldense hoy lunes a las 20 horas. Candelas es ingeniero aeronáutico pero afirma que siempre le ha gustado escribir. Ahora presenta su nueva obra en su ciudad.

La novela gira en torno a la Torre Eiffel, ¿por qué eligió este monumento?

La novela aborda los entresijos de la construcción de esta gran torre. Precisamente de cómo construí la novela hablaré en la charla del Casino Eldense. Como ingeniero, siempre me han fascinado las grandes estructuras decimonónicas ―puentes, estaciones de ferrocarril...― por su belleza y por el tremendo ingenio que desplegaban sus constructores para proyectarlas y levantarlas, teniendo en cuenta los medios de la época. Y entre todas ellas, la construcción de la Torre Eiffel marcó un hito en la Historia de la Ingeniería. Un antes y un después. Su épica fue lo que me indujo a novelarla.

¿En qué género se enmarca la novela? 

Se trata de una ficción histórica que combina una serie de acontecimientos verídicos de la época, principalmente en torno a la construcción de la Torre Eiffel y la Exposición Universal de 1889, con una trama ficticia de intriga y aventura. Los personajes de ficción, mis personajes, se mezclan, por tanto, con los históricos, como Gustave Eiffel y sus colaboradores.

¿Un ingeniero aeronáutico escribiendo novelas?

Supongo que la profesión es lo de menos. Lo importante es que un día me picó el gusanillo de la escritura y decidí pasar a papel una historia que tenía en mente desde hacía tiempo, y que acabó convertida en mi primera novela, El último tesoro. Eso fue allá por el 2004, y desde entonces no he parado de escribir durante mi tiempo libre. A la altura de Dios es la tercera novela que he publicado por mi cuenta, y tengo otras dos en la recámara, madurando...

Usted vive en la maravillosa ciudad de San Sebastián, ¿influye el entorno en la novela de un escritor?

San Sebastián es, en efecto, maravillosa. Y sí, aparece de forma recurrente en mis novelas, en concreto, un capítulo de A la altura de Dios tiene lugar en San Sebastián y sus alrededores, aunque el núcleo de la novela se desarrolla en París. No obstante, existen múltiples ramificaciones de la trama que nos llevan por diversos escenarios: Riotinto, Dublín, Londres, Chicago...

¿Quiénes son los protagonistas de la novela?

Yo digo que hay un protagonista, Paul Peter Bowman, un joven de Chicago que será enviado a Paris para participar como aprendiz de ingeniero en el proyecto de la Torre; y un antagonista, Hieronymus Schmidt, otro joven de origen alemán, residente también en Chicago, y de convicciones anarquistas, que se verá involucrado en un complot para destruirla. En la charla del Casino explicaré las circunstancias y motivaciones que los llevarán a ello. Procurando, eso sí, desvelar lo menos posible el desarrollo de la novela, para no estropear la intriga a futuros lectores.

¿Cuál es el tema central de A la altura de Dios?

Con permiso de los personajes anteriores, la protagonista indiscutible de la novela es la Torre Eiffel y el desafío que supuso levantarla para un puñado de hombres intrépidos y decididos.

Ahora bien, en un plano más profundo, podría decirse que la novela trata de la lucha entre dos conceptos muy distintos sobre cómo mejorar la condición humana: el constructivo de Bowman, que representa a quienes buscan el progreso por la superación, y el destructivo de Schmidt, que persigue aniquilar a quienes considera que obstaculizan sus fines.

¿Cuáles son sus autores favoritos?

Fundamentalmente, los que me entretienen, que son variados. Por mencionar a los que creo me han influido más al escribir A la altura de Dios, citaría a Dumas padre, Verne, Zola y Dostoievski. Al fin y al cabo, y en el buen sentido, A la altura de Dios tiene mucho de folletín decimonónico.

¿Por qué menciona a Dios en el título?

A la altura de Dios es una referencia a esa obsesión tan antigua del hombre, reflejada en todas las culturas, desde la Torre de Babel hasta las catedrales góticas, pasando por los obeliscos o las pirámides egipcias y americanas por elevar sus creaciones a lo más alto, buscando acercarse lo más posible a su dios, cualquiera que fuese. 

¿Viene a menudo por Elda?

Viví en Elda hasta los diecisiete años, edad en que salí a estudiar fuera, y luego ya no he regresado de forma estable, salvo en vacaciones o para visitar a la familia, cosa que procuro hacer con frecuencia porque toda mi familia está aquí.

¿Puede avanzar algún dato interesante o curioso de la novela?

Podría añadir muchos, pero mejor los reservamos para la charla. Y, por supuesto, para quienes tengan curiosidad por leer la novela, estoy seguro de que no les defraudará. 

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