SEMANARIO DE INFORMACIÓN LOCAL, DEPORTES Y ESPECTÁCULOS

7 MAR 2021 Fundado en 1956
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Boda de Antonio Navarro Vicedo y Amparo Brotons Maestre. Año 1930.

En esta ocasión dedicaremos este espacio a conocer cómo se celebraban las bodas allá por los años 30 del pasado siglo. Las parejas se solían casar sobre los 24 ó 25 años, tanto las mujeres como los hombres. Por lo que se refiere a la vestimenta de las novias lo habitual era casarse de blanco con velo; otras iban con traje negro, un velo blanco y una corona de azahar por la frente. Aunque un buen número también se casaba de negro, ya que el luto impuesto por la muerte de un familiar, aunque fuera lejano imponía el traje negro para casarse. También había algunos padres que les parecía que sus hijas se casasen todas de blanco podía llamar mucho la atención, entonces se vestían de negro y se ponían un velo blanco.

Bárbara Beltrán Maestre con traje de novia de teja y Quintín Villaplana Sanbartolomé. Año 1919.

Las bodas siempre han sido motivo de reunión y de alegría. El refresco o banquete se solía hacer en   las casas a base de chocolate y pastas, aunque las fiestas que acompañaban al matrimonio no ofrecían una especialidad digna de nota.

Existía la costumbre de la cencerrada, cuando los contrayentes -o al menos uno de ellos- eran viudos. Estos últimos, al igual que las embarazadas y las parejas mayores, se casaban en la primera misa que se celebraba, a las 6 de la mañana, de este modo, debido a la pereza ajena, pasaban más inadvertidos.

Boda de María Molina Molina de 22 años y de Manuel Riquelme Botella. 6-IX-1924.

Durante la Guerra no se celebraron los sacramentos en la iglesia así que no hubo ni bautismos, ni comuniones, ni bodas. Las bodas se hacían por lo civil. En las organizaciones sindicales el secretario de las mismas tenía facultad, por orden del ministerio de justicia, para celebrar matrimonios. Cuando terminó la guerra todos los matrimonios que se habían realizado en la zona republicana durante la contienda fueron invalidados y la gente se vio obligada a casarse de nuevo.

Boda de Juan Bautista Navarro Román y Matilde Poveda Brotons. 27-V-1929.

Las madres, desde que sus hijas eran pequeñas, iban guardando y recogiendo ropa -sábanas, mantelerías, etc.- para el ajuar. Las chicas aprendían a coser y bordar para arreglarse su ajuar, marcándose con sus iniciales todos los elementos que lo conformaban.

Boda civil de Bonifacio Planelles y Asunción Navarro. Año 1935.

La mayoría de las parejas, una vez casadas, se quedaban a vivir en la casa de los padres de la novia, aunque, en algunas ocasiones, también iban a la de los padres del novio. Se arreglaban una habitación y vivían allí. Si en la casa paterna no había espacio suficiente para poder quedarse alquilaban una vivienda pequeña o mitjanet que casi siempre estaba compuesta por una cocina-comedor, un dormitorio, una galería y un aseo. De una casa vieja se hacían cuatro o cinco mitjanets. Eran muy pocos los que podían construirse una vivienda en la que vivir después de haberse casado.

Los padrinos de la ceremonia solían ser los mismos que habían actuado de padrinos en el bautizo. De viaje de novios los más pudientes iban a Valencia o Alicante. Otros aprovechaban este viaje para visitar a familiares que tenían en los pueblos de alrededor.

Boda civil de Remedios Navarro y Antonio Díaz. Año 1936.

Acerca de la autora

Autora: M.ª Carmen Rico Navarro

M.ª Carmen Rico Navarro cursó estudios de Geografía e Historia en la Universidad de Alicante, licenciándose con Grado con la presentación del estudio sobre la tradición alfarera de Petrer, obtuvo la calificación de sobresaliente por unanimidad (1996).

Desde 1983 es Técnico de Archivos y Bibliotecas del Excelentísimo Ayuntamiento de Petrer. Estudiosa de la historia y los temas de Petrer, su localidad natal, de la que es cronista oficial desde 1994.

Es autora de varios libros y trabajos de investigación entre los que destacan: Del barro al cacharro: La artesanía alfarera de Petrer (1996), Azorín y Petrer (1998), Catálogo del pintor Vicente Poveda y Juan (1998), Apuntes para la historia de Petrer: Vida y obra del presbítero Conrado Poveda (2000), Las calles de Petrer (2002), La lectura en Petrer (2005), Historia de la sanidad en Petrer (en colaboración) (2006), Un siglo de música, publicación que obtuvo el Premio Euterpe (2006), Petrer 1935: Un pueblo en blanco y negro (2007) y El marquesado de Noguera: Un señorío nobiliario en Petrer (en colaboración) (2014). Además ha escrito numerosos artículos en periódicos y revistas especializadas.

Ha dirigido la revista cultural Festa en distintos periodos (1988-1994, 1997-1998 y 2001) y las colecciones de monografías “Vila de Petrer” y “L’Almorxó”.

Además fue la primera pregonera de las fiestas de la Virgen del Remedio en 2015 y es buena conocedora y una apasionada de las fiestas de San Bonifacio colaborando siempre con todas las directivas.

M.ª Carmen se ha dedicado durante muchos años a investigar y divulgar el patrimonio local. Por todo lo expuesto y porque siempre ha sido una amiga y estrecha colaboradoras de Valle de Elda le damos la bienvenida y os invitamos, a partir de hoy, a leer y a disfrutar de sus Crónicas de Petrer.

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